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Las mujeres refugiadas pueden
ser líderes Artículo
del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) con motivo del
Día Internacional de la Mujer.
Difundido por Entreculturas |
“Hartas de la cada vez mayor corrupción
en la distribución de suministros en el campamento
de Lainé, en el sur de Guinea, un grupo de mujeres
refugiadas decidió tomar cartas en el asunto.
Se propusieron asumir el liderazgo del campamento. Con
una plataforma anticorrupción, una mujer refugiada,
Nancy Washington, salió elegida presidenta y
16 de los 27 representantes del campamento elegidos
también fueron mujeres", dijo la Hna. María
Irizar, directora del SJR en Guinea
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El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer,
el SJR ha llamado la atención sobre el hecho de
que las mujeres refugiadas pueden ser líderes y
pueden desempeñar un papel plenamente activo en
sus comunidades, si se dan los pasos necesarios para garantizar
su acceso a la educación, al empleo y a la participación,
en la toma de decisiones que afectan a sus vidas. El SJR
insta a los gobiernos para que los programas destinados
a las personas desplazadas promuevan la participación
de las mujeres, la igualdad y, cuando sea necesario, establezcan
la discriminación positiva en favor de las mujeres.
"En nueve meses, la lucha de Nancy contra quienes
sacaban provecho de la ayuda en el campamento dio sus
resultados. Esto demuestra que cuando las mujeres refugiadas
tienen la oportunidad real de participar en la toma de
decisiones toda la comunidad se beneficia. Confiamos en
que el acceso de las mujeres al liderazgo suponga también
una mayor protección para ellas", ha añadido
la Hna. Irizar.
Lamentablemente, lo que ha ocurrido en el campamento de
Lainé no es lo habitual. Las mujeres refugiadas
sufren una doble discriminación: como refugiadas
y como mujeres. A menudo, como mujeres no tienen acceso
a la educación, al trabajo o a la propiedad, sólo
por mencionar algunos aspectos. Como refugiadas, obligadas
a huir de sus hogares, viven sin el apoyo que les dan
la familia extensa y los amigos.
En todo el mundo, el SJR defiende los derechos de las
mujeres refugiadas a participar plenamente en sus comunidades
y a asumir papeles de liderazgo. En Uganda, sus programas
de acción asertiva para la educación de
chicas han llevado a un aumento de los niveles de participación
femenina, un incremento en la asistencia escolar y actitudes
positivas respecto a la educación de las mujeres.
En Nepal, el SJR ha insistido en la admisión en
las escuelas de los campamentos de todas las muchachas
bhutanesas refugiadas y en la contratación de mujeres
en puestos educativos y no educativos.
Las mujeres refugiadas son totalmente capaces de tomar
decisiones sobre su propio bienestar y el de sus familias.
Las mujeres refugiadas pueden ser agentes de igualdad,
desarrollo y reconciliación. Si fuesen conscientes
de sus derechos, las mujeres refugiadas estarían
en una posición mejor para liderar sus comunidades
y hacer frente a leyes y prácticas discriminatorias,
como pueden ser las restricciones a su derecho a tener
o heredar propiedades. |
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