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 Mayo 2006. nº 227 - DOCUMENTOS

Las mujeres refugiadas pueden ser líderes
Artículo del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Difundido por Entreculturas

“Hartas de la cada vez mayor corrupción en la distribución de suministros en el campamento de Lainé, en el sur de Guinea, un grupo de mujeres refugiadas decidió tomar cartas en el asunto. Se propusieron asumir el liderazgo del campamento. Con una plataforma anticorrupción, una mujer refugiada, Nancy Washington, salió elegida presidenta y 16 de los 27 representantes del campamento elegidos también fueron mujeres", dijo la Hna. María Irizar, directora del SJR en Guinea

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el SJR ha llamado la atención sobre el hecho de que las mujeres refugiadas pueden ser líderes y pueden desempeñar un papel plenamente activo en sus comunidades, si se dan los pasos necesarios para garantizar su acceso a la educación, al empleo y a la participación, en la toma de decisiones que afectan a sus vidas. El SJR insta a los gobiernos para que los programas destinados a las personas desplazadas promuevan la participación de las mujeres, la igualdad y, cuando sea necesario, establezcan la discriminación positiva en favor de las mujeres.

"En nueve meses, la lucha de Nancy contra quienes sacaban provecho de la ayuda en el campamento dio sus resultados. Esto demuestra que cuando las mujeres refugiadas tienen la oportunidad real de participar en la toma de decisiones toda la comunidad se beneficia. Confiamos en que el acceso de las mujeres al liderazgo suponga también una mayor protección para ellas", ha añadido la Hna. Irizar.

Lamentablemente, lo que ha ocurrido en el campamento de Lainé no es lo habitual. Las mujeres refugiadas sufren una doble discriminación: como refugiadas y como mujeres. A menudo, como mujeres no tienen acceso a la educación, al trabajo o a la propiedad, sólo por mencionar algunos aspectos. Como refugiadas, obligadas a huir de sus hogares, viven sin el apoyo que les dan la familia extensa y los amigos.

En todo el mundo, el SJR defiende los derechos de las mujeres refugiadas a participar plenamente en sus comunidades y a asumir papeles de liderazgo. En Uganda, sus programas de acción asertiva para la educación de chicas han llevado a un aumento de los niveles de participación femenina, un incremento en la asistencia escolar y actitudes positivas respecto a la educación de las mujeres. En Nepal, el SJR ha insistido en la admisión en las escuelas de los campamentos de todas las muchachas bhutanesas refugiadas y en la contratación de mujeres en puestos educativos y no educativos.
Las mujeres refugiadas son totalmente capaces de tomar decisiones sobre su propio bienestar y el de sus familias. Las mujeres refugiadas pueden ser agentes de igualdad, desarrollo y reconciliación. Si fuesen conscientes de sus derechos, las mujeres refugiadas estarían en una posición mejor para liderar sus comunidades y hacer frente a leyes y prácticas discriminatorias, como pueden ser las restricciones a su derecho a tener o heredar propiedades.

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