La Posada de los Abrazos
Una familia para personas sin hogar
Merche A. Ibarruri
El pasado 4 de marzo, Bilbao se despertó
sobresaltada por un trágico suceso. Tres
hombres, Miguel Angel, Agustín y Félix,
murieron en un devastador incendio que arrasó
la pensión social La Posada de los Abrazos.
Un servicio situado en la zona más deprimida
de una ciudad que gasta dinerales en imagen, pero
que no dispone de un lugar donde personas ‘sin
techo’ puedan, llevar una vida estable e intentar
rehacer sus vidas o, cuando esto no es posible,
recuperar su dignidad perdida.
Mejor dicho, sí lo había antes del
incendio. Era, precisamente, la Posada de los Abrazos.
Pero no existía gracias a ninguna institución,
sino a un grupo de gente preocupada por la suerte
de personas que, de pronto, se encontraban en la
calle sin nadie a quien recurrir y que, dado el
precio desorbitado de la vivienda, son cada vez
más y más diversas. “La
idea partió, hace tres años, de un
grupo de trabajadores de los programas para sin
techo de Caritas. Estábamos mandando a las
personas a vivir a ‘pensiones ilegales’
sin unos mínimos de dignidad y pensamos crear
algo similar pero controlado por nosotros y en condiciones”,
explica Borja Agirre.
Formaron una asociación, alquilaron una pensión
y contrataron a Amparo Pimiento, quien se convirtió
en el alma del proyecto. |
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