La vuelta al cole*
Carlos
Ballesteros
Ahora que llega septiembre, se caen las hojas, empieza
a hacer fresquito y viento y lluvia y hay que volver a
la rutina cotidiana de clases, horarios etcétera
se me ocurre que es buen momento para reflexionar sobre
Educación, así a lo bestia y con mayúsculas,
para empezar el curso con energía, dado que además
muchos de nosotros estaremos en pleno desembolso de euros
para comprar cuadernos, lápices y libros. ¿Nos
hemos parado alguna vez a pensar en el currículo
oculto de los libros de texto? Nuestros hijos, nuestras
hijas, los ciudadanos y ciudadanas futuras aprenden lengua,
matemáticas o física en unos libros que,
muy posiblemente, hayan sido seleccionados concienzudamente
por un claustro de profesores de acuerdo a sus bondades
técnicas y didácticas. Son los libros que
el colegio decide pedir que los chicos y chicas lleven
porque estructuran bien un temario, sus contenidos son
adecuados y completos, son amenos, están bien redactados,
tienen actividades complementarias, dibujos, etc…¿es
suficiente?
Recuerdo un viñeta de El Roto que utilizo mucho
en mis charlas y que dice algo así como “En
lengua nos están enseñando a escribir contratos
y en matemáticas a pedir un préstamo”.
¿Cuáles son los valores profundos que estos
libros transmiten? ¿son inocuos algunos ejemplos?:
que si cuánto cuesta un ramo de margaritas; que
si cuánto nos ahorramos al comprar un artículo
rebajado en un 10%; que si cuánto dinero falta
para comprar algo si sólo tenemos ahorrados 20
euros... En la mayoría de los libros de texto sólo
se enseña a consumir, no a consumir de manera responsable,
no se muestran las consecuencias sociales y ambientales
del consumo, ni se enseña a cómo lidiar
con la frustración de no poder consumir todo lo
que a uno/a le gustaría. Algunos libros incluso
de una manera descarada como en un libro de inglés
de primero de Bachillerato donde se dice que “las
multinacionales forman parte de nuestras vidas”
o como en un libro de francés de primero de bachillerato,
en el que a título de ejemplo de qué cosas
hacer con los amigos se nombra ir al cine, a conciertos,
danza moderna, jazz etc, pero nada que se pueda hacer
sin dinero.
Leí una vez que ante el mundo y la sociedad podíamos
tomar una de estas cuatro posturas: 1) la liberal, para
la cual en la sociedad en la que vivimos no hay nada erróneo
y los postulados educativos deben ir enfocados hacia cómo
razonar y elegir racionalmente, hacia como comportarse
en esta sociedad esencialmente correcta. 2) La reformista,
para la que ciertas costumbres de nuestro estilo de vida
son erróneas y hay que cambiarlas, fomentando un
análisis crítico de dichas costumbres pero
sin poner en tela de juicio el sistema global. 3) La responsable
para la que la sociedad es un todo complejo con consecuencias
positivas y negativas de nuestros comportamientos y por
lo tanto el proceso educativo debe ayudar a ser crítico,
a comprender la complejidad y a buscar soluciones y 4)
La radical para la que la sociedad de consumo sería,
por su propia naturaleza perversa y debería ser
abolida. El planteamiento educativo parte del conocimiento
y análisis de las causas profundas de estos males
para plantear una reforma radical desde un planteamiento
de tipo político
Así pues, ¿Qué enseñan los
ejemplos de los libros de texto que nuestros hijos estudian?
¿a ser un individuo capaz de elegir sin ser engañado
o a transformar el mundo? Un buen comienzo como padres
y madres responsables podría ser estudiar qué
mundo es el que nos enseñan (nos construyen) los
libros que nuestros hijos estudian. (Esta es la tarea
para mañana)
* Basada en el trabajo que está llevando a cabo
la Comisión de Educación Ambiental de Ecologistas
en Acción sobre el currículo oculto de los
libros de texto. |