Una mirada “ecologista”
sobre la Creación
Montse Álvarez Oliva
Barcelona
A lo largo de la Historia de la Humanidad, nuestra
relación con la Tierra y con las otras especies
que la comparten se ha visto condicionada, sin ninguna
duda, por los modelos religiosos y culturales que los
seres humanos hemos ido desarrollando. Dentro de esta
observación, para muchos expertos, la ideología
judeocristiana ha sido el fundamento de la actual crisis
ecológica, sobretodo debido a la interpretación
del mandato bíblico de “dominad la tierra”
(Gen 1,28).
Ante esta acusación, los cristianos no deberíamos
permanecer callados. El tema ecológico y del medio
ambiente no es sólo materia de científicos
y de asociaciones ecologistas: como dice J. L. de la Peña
, “los cristianos debemos tomar partido bien como
responsables bien como semilla de una nueva humanidad
ecológica”. Tenemos otros argumentos en la
Palabra: el relato yahvista de la Creación (Gn
2-3) que explica que Dios puso al hombre en el jardín
del Edén para que lo “guardara y lo cultivara”
nos muestra un Dios que al crear al ser humano pretende
que viva en armonía consigo mismo, con la naturaleza
y con su Creador. Igualmente, al crearlo a su “imagen
y semejanza” también le hace partícipe
de la calidad de administrador de la creación,
como lo es Él mismo. Así, el ser humano
no es “dueño” sino “responsable”
del don de la creación.
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