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 Octubre 2006. nº 231 - OPINIÓN - ESCALERA AL CIELO

Pacificadores
Carlos Ballesteros

Leo esta oda a la pacificación y no se por qué me viene tan rápidamente a la cabeza (malditas conexiones neuronales tan impertinentes) la situación mundial que estamos viviendo. Especialmente la vivida en los últimos meses en Beirut, con pacificadores apuntando a pacificar y pacifistas que se resisten. Leo esta oda y me recuerda a esos cascos azules armados hasta los dientes que han ido a Oriente Próximo a garantizar con sus armas (¿quien se las fabricó? ¿Quién se las vendió?) que hay paz entre los hermanos. La ONU piensa que esa es la solución. La fuerza multinacional de soldados entrenados para pacificar por la fuerza a quien no se deje pacificar es el recurso que unos países con intereses más que interesados en la zona utilizan para justificar sus afanes pacificadores. Como en Afganistán, en Irak, en el Sahara…Como hicieron en Somalia en aquel primer desembarco mediático retransmitido en directo.

Siempre que se vuelve a “poner de moda” el conflicto árabe-israelí-palestino-judío como ha pasado este reciente verano, me acuerdo de una cena que Franky el brasileño nos organizó en el 2002, en Portoalegre. Poneos en situación. Brasil, buen clima, calorcito, de noche, un restaurante pequeñito, con un patio, amigos de varios países, Jairo toca la guitarra suavemente. Dos cocineros, uno palestino, el otro judío israelí. Nos van pasando platos con arroz, hojas de parra, garbanzos, cominos, dátiles, carne picada especiada, piñones, panes sin levadura, leche, pepino….Era una cena de las culturas, era una cena de paz. Por el estomago nos conquistaron. El primer plato árabe, el segundo judío, el postre hecho a alimón entre los dos. Luego hubo bailes y palmas, risas….. Por la música nos volvieron a convencer. El mundo es un mundo más habitable si comemos, bebemos y festejamos juntos (¿pascua? ¿eucaristía?...en el fondo una mesa/ sobremesa compartida entre amigos)

¿De verdad creemos que la solución a este enfrentamiento (last but not least que dirían los ingleses) entre Israel y el mundo árabe es el envío de tropas pacificadoras a golpe de fusil? No soy experto en política internacional, pero estoy seguro que estos pacificadores de casco azul ganarían mucho más si llevaran en sus manos un libro de recetas de cocina, una guitarra, un pastelito de pistachos y miel.

Recomiendo vivamente que, para profundizar un poco más en esto y ver un testimonio real, cercano, cálido, entrañable, busquéis y veáis el documental Promises, dirigido por Justine Shapiro y B.Z. Goldberg. Trata simplemente de lo complicado que es crecer en Jerusalén cuando tienes 7, 10 años. Siete niños (el aprendiz de rabino ortodoxo, el palestino guerrillero hijo de la intifada, el obeso niño de los asentamientos, los gemelos adolescentes consumistas de ropa y deportivos….) Aunque los niños viven a sólo veinte minutos de distancia entre sí, habitan en mundos radicalmente diferentes, prácticamente incomunicados. No desvelo el final si os digo que (fruto de nuestro tiempo eso sí) lo que al final une a estos niños, con, miedo, con recelos, con odio, con ganas de salir de esa situación es compartir… ¡una pizza!

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