Los beneficios de los que no
se habla
José Luis Corretjé
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A finales de 2005 residían en nuestro país
tres millones y medio de extranjeros (aquí
se contabiliza también a los nacionales de
la UE y de Estados Unidos que, como todo el mundo
sabe, ‘no pertenecen a la categoría
de inmigrantes’), un 8,5% del total de la
población española. Estas cifras,
que no representan ni mucho menos el porcentaje
más alto de la UE (en Francia tienen 4.5
millones y muchos más que son franceses de
segunda y tercera generación, nacidos allí,
pero que tienen padres y abuelos de otros lugares
del mundo y a los que se les criminaliza igual que
a los recién llegados). |
Sí es verdad que, desde 1995, España ha
experimentado el mayor crecimiento de población
de la UE. Pero, no es menos cierto que gracias a este
aumento vegetativo, también se han cosechado grandes
avances de los que se habla muy poco.
Desmontando
tópicos
A quienes les encanta emplear el tema de la inmigración
como arma electoral (pongamos por caso que nos referimos
a los dirigentes del PP) se les llena la boca en
sus declaraciones denunciando que un millón
y medio de extranjeros sin papeles circulan por
nuestra calles y plazas sin oficio ni beneficio.
Para estos ‘cafres de la política’,
pero no sólo para ellos, no disponer de documentación
en regla es sinónimo de delincuencia. Gran
parte de estas falacias han terminado calando en
amplias capas de la población española
que han olvidado con demasiado facilidad cómo
sus padres y abuelos vagaban por Bélgica,
Suiza y Alemania, hace no muchos años, sufriendo
las mismas injustas vejaciones. A continuación,
adjuntamos una breve lista de tópicos falsos
que se manejan como moneda de cambio cada vez que
se habla de inmigración:
Llegan por medios ilegales
Los medios de comunicación publican casi
a diario fotos de inmigrantes que llegan en pateras
o cayucos. Estas fotos son, en parte, una imagen
deformada de la realidad. No porque no sean reales,
sino porque dan a entender que la vía marítima
sea la forma habitual de entrada de los inmigrantes.
Las pateras y los cayucos son el método de
entrada en España más llamativo, pero
es sin duda el minoritario: no más de un
5%. La gran mayoría de los inmigrantes entran
en España a través de los aeropuertos
o por las fronteras terrestres con visados turísticos.
Éste es el caso de quienes proceden de América
Latina y de los países del Este de Europa,
que en conjunto representan más de las tres
cuartas partes de los inmigrantes.
Se benefician indebidamente de las leyes sociales
favorables
Sami Naïr lo deja meridianamente claro en su
interesante artículo, publicado en 2001,
‘Cinco ideas falsas sobre la inmigración
en España’: “No hay nada más
falso. Los inmigrantes que trabajan legalmente en
España cotizan a los sistemas de Seguridad
Social y de pensiones. El hecho de que perciban
los derechos vinculados a estas cotizaciones es
simplemente de justicia, ¡al menos si se acepta
la idea de que España es un Estado de derecho
que rechaza la esclavitud! Por otro lado, resulta
evidente que su contribución al sistema de
pensiones favorece ante todo a los españoles
y supone una ayuda decisiva para el mantenimiento
de las mismas. Aquí, la aportación
de los inmigrantes es un beneficio absoluto para
España. En efecto, la contribución
de las nuevas generaciones a la jubilación
de las anteriores se ve compensada por el hecho
de que estas últimas han cotizado para la
formación, la educación y el nivel
de vida de las jóvenes generaciones. Pero
los inmigrantes vienen del extranjero, ya son adultos
y el coste de su educación ha sido soportado
enteramente por su país de origen, por muy
pobre que sea”. Traen consigo
su pobreza
Como consecuencia de este último proceso
de regularización, en el que 700.000 personas
consiguieron papeles, la afiliación de trabajadores
extranjeros a la Seguridad Social alcanzó
en julio de 2005 la cifra de 1.590.187 personas,
subiendo en 94.711 cotizantes respecto al mes anterior
con un incremento del 6,33%. En cuanto a las cifras
globales referentes al número de afiliados
a la Seguridad Social en la citada fecha, 295.090
eran ciudadanos de la UE y 1.295.097 procedían
de otros países no comunitarios, lo cual
supone incrementos interanuales del 15,34% y del
59,99%, respectivamente. Bajan
el nivel educativo
Según datos extraídos del Informe
‘España 2006: Una interpretación
de su realidad social’, elaborado por la Fundación
Encuentro, la población inmigrante muestra
unos niveles educativos muy similares al de los
españoles, aunque "las altas características
formativas no están, ni mucho menos, de acuerdo
con la calidad de los puestos de trabajo que estas
personas ocupan", ya que la mayor parte de
ellos declara desempeñar trabajos no cualificados.
Los casos de muchas de las personas que proceden
de Colombia, Cuba o Argentina, por poner tres ejemplos
muy conocidos, demuestran la cantidad de profesionales
muy preparados, con titulación universitaria
o no, que se ven obligados a aceptar ofertas de
empleos precarios debido a la necesidad de sobrevivir
en esta España que les acoge con desgana.
En el caso de los niños y niñas latinoamericanos,
su notable manejo del español les ha convertido
en un acicate magnífico para que sus compañeras
y compañeros españoles enriquezcan
su léxico. |
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