Una
niña muerta
y un soldado que reza
Fernando Torres Pérez
 |
 |
De la última guerra que hemos tenido entre
árabes e israelíes se me han quedado grabadas
dos imágenes que en mi opinión merecen un
comentario. En la primera de ellas, publicada en torno
al 20 de julio, se ve a un soldado israelí haciendo
sus oraciones delante de un carro de combate que dispara
en dirección al Líbano. El soldado y el
carro de combate están sacados en el mismo plano,
uno delante y otro detrás. Todo a ras de tierra.
Al fondo se ven los montes que separan Líbano de
Israel. Sólo el cañón del carro de
combate está levantado hacia arriba. Es de suponer
que así sus disparos podrán superar la dificultad
orográfica y llegar a su destino que es de nuevo
la tierra. Nada, pues, que ver con el cielo. Sólo
el soldado está en conexión con el más
arriba o más allá. En la segunda, publicada
el 7 de agosto, se ve a un hombre que saca de entre los
escombros de un edificio bombardeado de Beirut el cadáver
de una niña pequeña. La foto está
sacada desde abajo, a contrapicado. El hombre, que sostiene
con cuidado el cadáver de la niña, se recorta
contra el cielo. Abajo están las ruinas, arriba
está el azul. En medio el hombre con la niña.
De ella, si se mira con atención, todavía
está cayendo tierra. Estas son las imágenes. |