| José Mª Díez-Alegría y
Gregorio López Raimundo, dos hombres que "siguiendo
caminos diferentes, comparten la esperanza en el futuro",
han sido galardonados con el Premio Internacional Alfons
Comín. Cuando entraron en el más que repleto
Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, un
largo, larguísimo aplauso fue la materialización
del reconocimiento a lo que la presidenta de la Fundación
Alfons Comín, Maria Lluïsa Oliveres, identificó
en su discurso como motivo del premio: su "lucha
excepcional en la libertad y la justicia".
La Fundación destaca que "ambos, en el transcurso
de su larga vida -José María Díez-Alegría,
95 años, y Gregorio López Raimundo, 92-,
han sabido superar les dificultades con la convicción
de que vale la pena seguir luchando, incluso en los
momentos en que no se ve ninguna luz al final del túnel.
Gregorio López Raimundo representa la honestidad
de la lucha política como instrumento de transformación
del mundo y José María Díez-Alegría
es testimonio de la fe vivida como servicio y liberación."
Estos galardones alcanzan con este premio –compartido,
no dividido- su 23ª edición, desde que se
estrenaran en 1984 reconociendo la lucha del pueblo
de Nicaragua. En su larga lista figuran nombres como
José Mª Llanos –el que acogió
a Díez-Alegría en El Pozo del Tio Raimundo
cuando éste comenzó su vida de "jesuita
sin papeles"-, Casaldáliga, Salima Ghezali,
Vandana Shiva, el Abbé Pierre o los niños
de la guerra de Sudán.
|