Redacción y Administración:
c/ Armenteros, 13
28039-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa
  ¿Quiénes somos?
   REVISTA
  Tema de portada
  Norte-Sur
  Documentos
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Columnistas
  Desde otro prisma
   OTROS
  Archivo de revistas
  Premios Alandar
  Suscripciones
  Folletos
  Enlaces
  Ciberactivistas
  Escríbenos
 Diciembre 2006. nº 233 - OPINIÓN - PUNTO DE VISTA

Mujeres, espiritualidad y liberación: ¿pueden separarse?
Marifé Ramos y Grupo Mujeres y Teología de Madrid
Vuelven los rumores de que en Roma están preparando una nueva instrucción sobre la liturgia. En realidad, da la impresión de que siempre están preparando un documento de ésos. Sobre la liturgia o sobre cualquier otra cosa. Pero esta vez los rumores son persistentes. El tal documento lleva años dando vueltas por las oficinas vaticanas, recibiendo correcciones y más correcciones. Hasta que al final, el día menos pensado, ¡zás!, nos caerá encima como una losa.

Y se dice que uno de sus contenidos, el que corre más de boca en boca, es que se vuelve no sólo a autorizar sino a recomendar la misa en latín. No me extrañaría que se recomendase también que el sacerdote celebrase dando la espalda al pueblo. Claro que no se expresaría así, sino que se diría que el sacerdote y el pueblo deberían estar vueltos todos en la misma dirección, supongo que hacia Dios. No se trataría de volver a la misa de san Pío V, liturgia que algunos grupos siguen celebrando con autorización expresa, sino a la de Pablo VI, pero en latín.

¿Un movimiento sin sentido? ¿Un guiño a los más conservadores? ¿Un canto del cisne a la que fue, y ya no es por mucho que quieran algunos, la lengua de la Iglesia? De todo un poco pero también un paso más en la cancelación del Concilio Vaticano II y, lo que es peor, una vuelta más de llave a la puerta de la iglesia que se cierra ante el mundo. Ya no es que usemos unas palabras difíciles de comprender (parénesis, kerigma, discernimiento y tantas otras). Ahora cortamos por lo sano y queremos usar una lengua diferente, una lengua que nadie usa ni comprende, una lengua que a algunos les parece llena de misterio. Hasta no me extrañaría que hubiese gente, de esos de la New Age, que volviesen a la iglesia por el gusto de estar en una celebración que sería más misteriosa, por incomprensible, y más llena, supongo, de incienso para terminar de dar ambiente.
<< VOLVER AL SUMARIO SIGUE...