Empecé a escribir estas escaleras un mes antes
de mi primera experiencia en un FSM. De hecho, escribí
la tercera de estas columnas (marzo 2002) a bordo del
avión que me traía de vuelta de Portoalegre.
Luego, en el 2005 volví a experimentar el encuentro,
el subidón, la alegría de ver que somos
muchas gotas, muchos granitos, muchas chinitas en el zapato
del sistema luchando por un mundo más justo, por
un planeta más limpio, por ese ¡Otro Mundo
que es Posible! (y urgente).
Y ahora en este 2007 he vuelto a asistir a un foro. En
este caso en Nairobi, en mi querida Kenya. Volver a África
siempre es un cúmulo de sensaciones agridulces
y de sentimientos encontrados. Es ver la exuberante riqueza
natural junto a la mayor de las pobrezas y miserias humanas.
Es reencontrarse con viejos conocidos; es respirar y oler
y llenarte de los colores y la tierra roja; y comer chapati
y mandasi…. ¡y encima asistiendo a un Foro
social Mundial! Las expectativas eran muchas, pero no
todas, sin embargo, se han cumplido. Vuelvo como siempre
con pilas cargadas, con ideas nuevas, con esperanza y
certeza de que sí, de que lo estamos construyendo…pero
con la sensación también de la oportunidad
perdida o no tan aprovechada. Os cuento: •
El foro se supone que es un lugar de encuentro y debate
para aquellas personas que no tienen voz en el escenario
mundial (Davos, G8 o cualquier otro número que
empleen ahora, etc.), pero la asistencia estaba formada
en gran parte por gente blanca, habitantes de un primer
mundo enriquecido que decimos asistir en nombre de movimientos
y Ongs. ¡La cuota por asistir al Foro para un africano
suponía casi media semana de su salario!. Esta
vez me ha parecido que había mucha más presencia
de grandes ONGs, con toda su parafernalia wazunga (lit.
de hombres blancos) y menos movimientos populares
• El foro ha ido a Nairobi, pero como el otro
día reflexionaba alguien ¿ha ido Nairobi
al foro? Las sesiones se celebraban en un recinto cerrado,
un estadio olímpico donde los guardias de seguridad
impedían el paso a quien no ostentaba acreditación.
¿Cuántos nos hemos mezclado con los kenyatas,
hemos conocido su realidad más allá de la
visita a un mercado masai, como cualquier turista?
• Un fiel reflejo del sistema contra el que
decimos luchar y otro buen ejemplo de nuestras contradicciones
e incoherencias. El lema del Foro este año era
“las luchas de las personas, las alternativas de
las personas”. Sin embargo el recinto del Foro estaba
abarrotado de publicidad y stands de una compañía
de telefonía móvil. La inscripción
al Foro se podía realizar de dos formas: soportando
colas de tres y cuatro horas bajo el sol achicharrador
del verano ecuatorial o comprando una tarjeta de teléfono.
Con la tarjeta el proceso era tan sencillo como que uno
se inscribía mediante un sencillo sms del móvil
• Impresionante, eso sí, la marcha final.
Esta vez no fue, como en Portoalegre, una manifestación
reivindicadora y festiva. Fue un maratón-marcha
de cerca de 15 Km. a través de los barrios más
míseros y pobres de Nairobi. Kariobangi, Korongocho……Fue
un recorrido por barro sucio, lodo, chabolas indignas,
vertederos malolientes….Jaleados y acompañados
por sus habitantes que nos miraban con sonrisas y cariño,
es donde yo he visto más de cerca el espíritu
del Foro, la razón de ser de las luchas y los compromisos,
la verdadera expresión de la injusticia por la
que decimos trabajar.
La primera de mis reflexiones sobre mi asistencia a un
Foro Social Mundial se tituló Tocando la Utopía
así, cerquita. Cinco años después
creo que mi sensación es de estar Pisando la Injusticia,
mucho más cerquita aún. |