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 Marzo 2007. nº 236 - IGLESIA

Cantar en tierra extraña
El feminismo musulmán también existe

Luis Fermín Moreno


Aunque pueda parecer increíble, el Islam también tiene su feminismo. Este feminismo gira, dada la “vocación” islámica de controlar todos los aspectos de la vida, en torno al Corán y la religión musulmana. Y la mayor parte de las feministas de los países islámicos rechaza, claro, la religión. Pero, aunque parezca todavía más increíble, hay también una corriente que propugna una teología feminista y que defiende que el islam tiene un mensaje profundamente igualitario. Son mujeres que luchan contra la discriminación de género y reivindican sus derechos sin dejar de reconocerse en los fundamentos de su propia tradición religiosa. El machismo imperante en las sociedades islámicas, afirman, es fruto de una tergiversación del espíritu y la letra del Corán y de una mala aplicación de la ley.

Esta corriente celebró el pasado noviembre en Barcelona el II Congreso de Feminismo Islámico. En él se denunciaron muchos ejemplos de distorsiones interpretativas de los textos sagrados. Por ejemplo, la indonesia Zakiyah Munir habló de la poligamia como una costumbre “propia de sociedades preislámicas” que hoy están “erróneamente enfocada a la exclusiva satisfacción del hombre, cuando el Corán lo contempla únicamente como una medida para proteger a las mujeres y niños desfavorecidos”.
El problema es, por supuesto, que no lo tienen nada fácil. Su presencia en los países islámicos es apenas testimonial. Y sus grandes figuras son intelectuales, escritoras, enseñantes o defensoras de los derechos humanos que viven en el extranjero por motivos políticos o profesionales. Por ello, donde de verdad se juega el combate entre promotores y detractores de un islam igualitario es en “tierra de infieles”: en la inmigración.


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