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Etiopía y Starbuckcs están enzarzados
en una pelea a causa del café. El país
africano desea patentar diversas variedades de las
más preciadas de su café y a la multinacional
parece que no sólo no le ha gustado demasiado
(esta petición pararía el gran negocio
de las patentes made in USA), sino que está
haciendo todo lo posible por impedirlo, tal y como
han denunciado desde Addis Abbeba (tanto el gobierno
como la Unión de Cooperativas de Agricultores
de Café) y Oxfam. |
Los negros granos que han generado la polémica
son Sidamo, Harar y Yirgacheffe, que la cadena de cafeterías
vende a alrededor de dos euros la taza; y vendido al kilo
costaría la friolera de cerca de 40 euros. Sin
embargo, a quienes plantan, cultivan y recogen este café
para gourmets les llegan al bolsillo apenas 2,40 dólares.
Esta es la historia, grosso modo, de uno de los ejemplos
de la política económica de esta globalización.
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