Un amigo mío, Elu, jubilado, acaba de escribir
un cuento. Es la historia sin amor y sin sentido vivida
por un par de zapatos (uno, el derecho, otro, el izquierdo)
que se odian. Termina así: "Moraleja:
Ni la derecha ni la izquierda es más una que otra.
Somos los humanos los que queremos ser unos más
que otros, y de esa manera vienen las discordias y los
malos tratos".
Sugiero que unos y otros nos apliquemos la moraleja cuando
hablemos del pueblo vasco y su problema.
*** ¿Cómo se siente hoy la sociedad
vasca en Euskadi? Pregunta difícil. Yo no me atrevo
a responderla, a interpretar los sentimientos del pueblo
vasco hoy. Si lo hiciera me saldrían réplicas
por todas partes. Nadie lo hace ni es capaz de hacerlo
con propiedad. Es como explicar lo inexplicable. Porque
el abanico de sensibilidades sociales y políticas
es muy amplio. Y creo que esta es una sensación
generalizada en Euskadi después del atentado de
Barajas. La frustración ha echado abajo las esperanzas
de paz que se creían definitivas tras el alto el
fuego permanente de ETA del 24 de marzo pasado. El proceso
de paz se anunciaba duro, largo y difícil, pero
el pueblo creía en él. Y quería creer.
Si bien era cierto que tenía sus recelos.
Si en adelante ha de existir o no el alto en fuego y en
qué medida es algo que ha de ser fruto de una decisión
unilateral de ETA, que no puede cargar en otras espaldas.
Habrá de ser ETA quien diga qué es lo que
con esas palabras quiere decir.
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