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 Enero 2008 nº 244 - OPINIÓN - DESDE EL ASTEROIDE B612

Crisis en Washington
Jaime Atienza
l mencionar la capital de los Estados Unidos podría parecer que nos referimos sólo al rechazo popular al presidente Bush, pero esa ciudad es sede de otros poderes, y la crisis alcanza de lleno al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Ambas crisis están vinculadas pero tienen rasgos distintos y conviene tenerlos en cuenta de manera diferenciada. La crisis política del Gobierno norteamericano tiene raíces domésticas
-la baja eficacia de la actuación pública, muy visible en crisis como la del huracán Katrina en Nueva Orleáns, o el abuso de poder que ha salpicado a altos cargos del Gobierno- y también a cuestiones internacionales -las falsedades interesadas utilizadas para iniciar la guerra de Irak, la crisis política de aquel país y las bajas norteamericanas, la escasa implicación en la resolución del conflicto israelí palestino hasta la reciente cumbre de Annapolis, o las reticencias a asumir compromisos contra el cambio climático nuevamente vistas recientemente en Bali-.

Pero en lo internacional, el FMI y el Banco Mundial atraviesan por dificultades muy serias. El FMI, por vez primera en 20 años ha despedido a 300 trabajadores, todo un síntoma. El cuestionamento al sistema de elección sobre los directivos es patente -Europa propone al director del FMI y EEUU al presidente del Banco Mundial- y no se escucha la voz de los países en desarrollo. La crisis desatada por el trato de favor del expresidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz hacia su mujer que terminó con su salida se resolvió sin apenas discusión con el nombramiento de otro miembro del equipo del presidente Bush. La institución quedó seriamente desacreditada. La desconfianza del mundo en desarrollo hacia estos organismos es cada vez más patente, y en América Latina países Venezuela, Brasil, Argentina o Ecuador se han desvinculado de sus créditos y recomendaciones de políticas. El reciente nacimiento del Banco del Sur, un proyecto todavía incipiente, es una señal del deseo de autonomía respecto de las políticas de Washington presente en la región. En Asia la situación es menos ruidosa pero la apuesta es mucho más profunda: los países de la región han creado sus propias instituciones financieras regionales para ser del todo independientes de Washington.

Un último elemento que podría cambiar pronto, es la alta disposición de dinero a escala internacional. Eso significa que para los países es fácil financiarse, mediante créditos o vendiendo bonos soberanos al sector privado, sin condiciones políticas impuestas. El FMI y el Banco Mundial ya fueron poco relevantes en períodos anteriores de la historia, cuando nadie necesitaba sus créditos, y era en los momentos en que había menos dinero disponible cuando su poder crecía y la dependencia de sus créditos y sus condiciones era mayor para el mundo en desarrollo: los años 80 y 90. La situación hoy es inversa: organismos gigantescos, con miles de empleados y poco trabajo están buscando redefinirse para volver a tener una función. Los créditos para desarrollar infraestructuras parece que sería una fórmula interesante para muchos países y el Banco Mundial está apostando fuertemente a ese sector.

Sin embargo no sabemos que pasará cuando se confirme el cambio de ciclo económico ¿volverá el FMI a ser el un dominante que fue, o la profundidad de su crisis, sus problemas de legitimidad y el enorme peso económico de regiones como Asia harán que ya no pueda jugar de nuevo el papel que antaño tuvo? Las elecciones norteamericanas de noviembre de 2008 tendrán al fin un peso importante en el rumbo que puedan tomar los acontecimientos. Si desde Washington se apuesta por una reorientación y apertura de los organismos todavía podrían jugar un papel relevante -no olvidemos que un fondo de estabilización y un banco de desarrollo son herramientas importantes- pero si se persiste en tener el control como hasta ahora la historia del sistema nacido en 1944 podría tocar a su fin.

Pero en todo caso, y pase lo que pase, el tiempo en que todo el poder de este mundo pasaba de uno u otro modo por Washington toca definitivamente a su fin.

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