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Un hombre corriente
Paul Rusesabagina y Tom Zoellner
Traducción de María Luz García
de la Hoz
Ed. Península
Un hombre corriente es la historia de Paul Rusesabagina,
el gerente de hotel rwandés que se convirtió
en héroe al salvar la vida de miles de personas
de las terribles matanzas ocurridas en el país
en 1994. La historia, contada en la película
“Hotel Rwanda”, reúne muchos
matices y mucha información que ayuda a comprender
a los rwandeses más allá del estereotipo
del genocidio. Ser un héroe ha sido la cara
y la cruz para este hombre que, contrariamente al
estereotipo, ya no puede seguir viviendo en Rwanda
porque su verdad desmiente la versión oficial
de los vencedores. |
Como los buenos héroes de película, Rusesabagina
se niega a considerarse a sí mismo más
que alguien que hizo lo que pudo, como miles de sus
compatriotas. “No fui el único que dijo
no. Hubo miles de rwandeses que tampoco se dejaron convencer
por la propaganda y pusieron su vida en peligro para
alojar fugitivos. Todos los días del genocidio
hubo actos individuales de valentía. (...)apenas
habría habido supervivientes sin los millares
de actos secretos de bondad que se hicieron al amparo
de la noche. Nunca sabremos los nombres de todos los
que abrieron sus casas para esconder posibles víctimas.
Muchos de estos santos cotidianos fueron asesinados
por sus actos y su valor nunca será reconocido(...).
Ruanda estaba llena de asesinos ordinarios, es verdad,
pero también de héroes extraordinarios”.
Belen de la Banda
Liberar
el celibato Donald B. Cozzens
Editorial Sal Terrae
Desde su vivencia gozosa del celibato Donald B.
Cozzens, nos ofrece un estudio-reflexión
sobre lo que él llama el “controvertido”
asunto del celibato obligatorio… Su punto
de partida es que el celibato por el Reino de los
cielos, es un Don del Espíritu, un carisma;
y como tal “no puede ser impuesto, ni obligatorio”…
pues la Iglesia de ninguna manera puede regular
los carismas y por lo tanto, se equivoca al imponer
a sus sacerdotes el celibato, dando por hecho que
todo aspirante al sacerdocio será bendecido
con dicho carisma, lo tenga o no lo tenga, y recibirá
la gracia para vivirlo fiel y gozosamente…
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La lectura de los distintos capítulos, obliga al
lector a formularse la pregunta: ¿por qué
tanto empeño por parte de la Iglesia institucional
por mantener el celibato obligatorio…? ¿qué
hay detrás de todo eso? Para el autor “no
existe ninguna razón seria y, sí, por el
contrario, muchas razones bastardas e interesadas para
mantenerlo…” Por eso, esta Iglesia ha preferido
siempre la inobservancia del celibato a que se hable de
él o se cuestione…. Los responsables del
Vaticano saben que la controversia debilita su posición
por carecer de argumentos convincentes para su defensa...
y aunque son conscientes de que, en determinadas sociedades
y culturas se sienten incapaces de hacerlo cumplir, prefieren
mirar hacia otra parte… ¿Por qué
entonces mantenerlo? Para el autor se trata, en primer
lugar, de un “asunto de poder”… “La
mejor manera de controlar a una persona, escribe, es controlar
su sexualidad, pues quien controla la sexualidad de otro,
controla su centro vital, el núcleo de su identidad
e integridad…”
Otra razón es la obsesiva preocupación por
el sexo de gran parte de la jerarquía católica
y la convicción que tiene dicha jerarquía
de que, “tanto el sexo como, en general, las cosas
buenas de la vida, son peligrosas... sino explícitamente
malas”… No olvidemos que la Iglesia necesitó
todo un milenio para reconocer el matrimonio como sacramento…
El autor analiza más “sinrazones”,
pero como esto es una simple presentación del libro,
dejo al lector que las vaya descubriendo por sí
mismo. Sólo decir por último que, según
el autor, “hoy tanto los laicos, como los clérigos
consideran que la ley del celibato obligatorio es, en
el mejor de los casos, contraproducente para la vida y
la misión de la Iglesia” Convicción
que le lleva a la conclusión de que “ha llegado
la hora de liberar al celibato de la prescripción
canónica” para que aparezca como lo que es
en realidad: un don del Espíritu.
Salvador Mendoza
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La suma de los días
Isabel Allende
Plaza y Janes, 2007
La Suma de los Días es el último libro
de Isabel Allende. No es una obra de ficción
ni de fantasía para jóvenes. Esta
es la historia de su familia, una familia muy original,
contada en primera persona por una mujer muy extraordinaria.
Y se la cuenta a su querida hija Paula, a la que
la muerte no le permitió compartir ni gozar
muchas de las cosas que su madre le cuenta.
A quienes seguimos la obra literaria de Allende
desde sus comienzos, este libro nos ayuda a contextualizar
muchos de los que antes leímos.
No quiero dejar de ceder a la tentación de
copiar un párrafo de esta obra que puede
servir de “gancho” para quienes quieran
seguir disfrutando con la lectura completa del libro. |
“Aquí, en este mundo que dejaste atrás,
a Dios lo han secuestrado los hombres. Han creado unas
religiones disparatadas, que no entiendo cómo han
sobrevivido durante siglos y siguen expandiéndose.
Son implacables, predican amor, justicia y caridad, y
para imponerlas cometen atrocidades. Los señores
muy principales que propagan estas religiones juzgan,
castigan, fruncen el ceño ante la alegría,
el placer, la curiosidad y la imaginación. Muchas
mujeres de mi generación hemos tenido que inventar
una espiritualidad que nos alcance, y si hubieras vivido
más, tal vez habrías hecho lo mismo, porque
los dioses del patriarcado definitivamente no nos convienen.
Nos hacen pagar por las tentaciones y pecados de los hombres.
¿Por qué nos temen tanto? Me gusta la idea
de una divinidad incluyente y maternal, conectada a la
naturaleza, sinónimo de vida, un proceso eterno
de renovación y evolución. Mi Diosa es un
océano y nosotros somos gotas de agua, pero el
océano existe por las gotas que lo forman”.(Pág.284)
Ch. Mármol |