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 Enero 2008 nº 244 - NORTE-SUR

Batiburrillo
 
  Un hombre corriente
Paul Rusesabagina y Tom Zoellner
Traducción de María Luz García de la Hoz
Ed. Península

Un hombre corriente es la historia de Paul Rusesabagina, el gerente de hotel rwandés que se convirtió en héroe al salvar la vida de miles de personas de las terribles matanzas ocurridas en el país en 1994. La historia, contada en la película “Hotel Rwanda”, reúne muchos matices y mucha información que ayuda a comprender a los rwandeses más allá del estereotipo del genocidio. Ser un héroe ha sido la cara y la cruz para este hombre que, contrariamente al estereotipo, ya no puede seguir viviendo en Rwanda porque su verdad desmiente la versión oficial de los vencedores.

Como los buenos héroes de película, Rusesabagina se niega a considerarse a sí mismo más que alguien que hizo lo que pudo, como miles de sus compatriotas. “No fui el único que dijo no. Hubo miles de rwandeses que tampoco se dejaron convencer por la propaganda y pusieron su vida en peligro para alojar fugitivos. Todos los días del genocidio hubo actos individuales de valentía. (...)apenas habría habido supervivientes sin los millares de actos secretos de bondad que se hicieron al amparo de la noche. Nunca sabremos los nombres de todos los que abrieron sus casas para esconder posibles víctimas. Muchos de estos santos cotidianos fueron asesinados por sus actos y su valor nunca será reconocido(...). Ruanda estaba llena de asesinos ordinarios, es verdad, pero también de héroes extraordinarios”.

Belen de la Banda

Liberar el celibato
Donald B. Cozzens
Editorial Sal Terrae

Desde su vivencia gozosa del celibato Donald B. Cozzens, nos ofrece un estudio-reflexión sobre lo que él llama el “controvertido” asunto del celibato obligatorio… Su punto de partida es que el celibato por el Reino de los cielos, es un Don del Espíritu, un carisma; y como tal “no puede ser impuesto, ni obligatorio”… pues la Iglesia de ninguna manera puede regular los carismas y por lo tanto, se equivoca al imponer a sus sacerdotes el celibato, dando por hecho que todo aspirante al sacerdocio será bendecido con dicho carisma, lo tenga o no lo tenga, y recibirá la gracia para vivirlo fiel y gozosamente…
 
La lectura de los distintos capítulos, obliga al lector a formularse la pregunta: ¿por qué tanto empeño por parte de la Iglesia institucional por mantener el celibato obligatorio…? ¿qué hay detrás de todo eso? Para el autor “no existe ninguna razón seria y, sí, por el contrario, muchas razones bastardas e interesadas para mantenerlo…” Por eso, esta Iglesia ha preferido siempre la inobservancia del celibato a que se hable de él o se cuestione…. Los responsables del Vaticano saben que la controversia debilita su posición por carecer de argumentos convincentes para su defensa... y aunque son conscientes de que, en determinadas sociedades y culturas se sienten incapaces de hacerlo cumplir, prefieren mirar hacia otra parte…
¿Por qué entonces mantenerlo? Para el autor se trata, en primer lugar, de un “asunto de poder”… “La mejor manera de controlar a una persona, escribe, es controlar su sexualidad, pues quien controla la sexualidad de otro, controla su centro vital, el núcleo de su identidad e integridad…”

Otra razón es la obsesiva preocupación por el sexo de gran parte de la jerarquía católica y la convicción que tiene dicha jerarquía de que, “tanto el sexo como, en general, las cosas buenas de la vida, son peligrosas... sino explícitamente malas”… No olvidemos que la Iglesia necesitó todo un milenio para reconocer el matrimonio como sacramento…

El autor analiza más “sinrazones”, pero como esto es una simple presentación del libro, dejo al lector que las vaya descubriendo por sí mismo. Sólo decir por último que, según el autor, “hoy tanto los laicos, como los clérigos consideran que la ley del celibato obligatorio es, en el mejor de los casos, contraproducente para la vida y la misión de la Iglesia” Convicción que le lleva a la conclusión de que “ha llegado la hora de liberar al celibato de la prescripción canónica” para que aparezca como lo que es en realidad: un don del Espíritu.

Salvador Mendoza

  La suma de los días
Isabel Allende
Plaza y Janes, 2007


La Suma de los Días es el último libro de Isabel Allende. No es una obra de ficción ni de fantasía para jóvenes. Esta es la historia de su familia, una familia muy original, contada en primera persona por una mujer muy extraordinaria. Y se la cuenta a su querida hija Paula, a la que la muerte no le permitió compartir ni gozar muchas de las cosas que su madre le cuenta.
A quienes seguimos la obra literaria de Allende desde sus comienzos, este libro nos ayuda a contextualizar muchos de los que antes leímos.

No quiero dejar de ceder a la tentación de copiar un párrafo de esta obra que puede servir de “gancho” para quienes quieran seguir disfrutando con la lectura completa del libro.
“Aquí, en este mundo que dejaste atrás, a Dios lo han secuestrado los hombres. Han creado unas religiones disparatadas, que no entiendo cómo han sobrevivido durante siglos y siguen expandiéndose. Son implacables, predican amor, justicia y caridad, y para imponerlas cometen atrocidades. Los señores muy principales que propagan estas religiones juzgan, castigan, fruncen el ceño ante la alegría, el placer, la curiosidad y la imaginación. Muchas mujeres de mi generación hemos tenido que inventar una espiritualidad que nos alcance, y si hubieras vivido más, tal vez habrías hecho lo mismo, porque los dioses del patriarcado definitivamente no nos convienen. Nos hacen pagar por las tentaciones y pecados de los hombres. ¿Por qué nos temen tanto? Me gusta la idea de una divinidad incluyente y maternal, conectada a la naturaleza, sinónimo de vida, un proceso eterno de renovación y evolución. Mi Diosa es un océano y nosotros somos gotas de agua, pero el océano existe por las gotas que lo forman”.(Pág.284)

Ch. Mármol

 

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