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Siempre he tenido especial afición por
los mapas. Por un lado, porque me gusta saber dónde
estoy. Me crea incertidumbre no estar orientada
en el espacio. Y por otro, porque me gusta descubrir
rincones, lugares, imaginar viajes, pensar en las
vidas que hay detrás de cada punto del mapa.
Eso sí, de niña me costó entender
aquello de los puntos cardinales. Por qué
el Norte es el Norte y no simplemente arriba, por
qué en la Tierra no hay arriba ni abajo…
y tampoco en el Universo. |
Pero ahora lo tengo más que claro, que los mapas
son sólo representaciones de la realidad y no
la realidad, que el hemisferio Norte no está
arriba ni tampoco son superiores las personas que lo
pueblan.
A entender eso me ayudó, allá a principios
de la década de los 90, el cantautor guatemalteco
Ricardo Arjona, con su canción
“Si el Norte fuera el Sur”. En una letra
llena de ironía iba dándole la vuelta
al continente americano, imaginando que los Estados
Unidos eran Latinoamérica y viceversa. Desbancando
cada uno de los iconos; “Si el Norte fuera el
Sur, serian los Sioux los marginados, Marcos seria el
Rambo mexicano y Cindy Crawford la Menchu de mis paisanos,
Reagan seria Somoza”, nada menos.
Ahora, más de quince años después,
Arjona publica el disco “Quien dijo
ayer”, un recopilatorio con nuevos
arreglos de sus grandes éxitos, entre ellos por
supuesto “Si el Norte fuera el Sur”, que
en esta versión renovada canta a dúo con
el grupo mexicano de Ska Panteón Rococó.
Las frases de Arjona me despiertan la inquietud, me
removían cuando era una adolescente y me siguen
removiendo ahora.
Sobre todo me ha revuelto por dentro el ver que, quince
años después, no ha sido necesario cambiar
apenas la letra de la canción. Todas y cada una
de las imágenes y reivindicaciones que trasluce
siguen vigentes, en un mundo al revés siguen
yendo “los yankies de mojados a Tijuana y las
balsas de Miami a La Habana”. Tan sólo
un ligero cambio, donde antes decía “con
18 eres un niño para un trago en algun bar, pero
ya eres todo un hombre pa' la guerra y pa' matar”
ahora concreta: “pero ya eres todo un hombre para
ir a Irak y asesinar”. Se ha modernizado el ritmo
y los arreglos del tema, pero el fondo y la realidad
que denuncia siguen estando tan de actualidad como antes.
Me ha encantado reencontrarme con esta canción
que influyó tanto en mi forma de ver la vida
y en el despertar de mi conciencia social por aquellos
años. Al igual que influyó en mi manera
de entender la religión otro tema de Arjona,
“Jesús verbo, no sustantivo”, que
también ha reversionado en este nuevo disco.
Pequeñas cosas como éstas me han ido
construyendo y me han ido invitando a cambiar las estructuras
prefijadas; los arribas y los abajos; los nortes que
son ricos y viven de la codicia y la abundancia y los
sures que están empobrecidos por causa de esa
codicia y esa abundancia. En eso estoy, dando pasos
a veces torpes, intentando entender el mundo, pensando
qué pasaría si el Norte fuera el Sur o
si, simplemente, estos puntos cardinales de la desigualdad
no existieran.
Aunque me encanten los mapas, sigo de acuerdo con el
estribillo de Arjona: “Al diablo la geografia
se acabaron las fronteras”.
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