Redacción y Administración:
c/ Ricardo Ortiz, 14 post
28017-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa
  ¿Quiénes somos?
   REVISTA
  Tema de portada
  Norte-Sur
  Documentos
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Columnistas
  Desde otro prisma
   OTROS
  Archivo de revistas
  Premios Alandar
  Suscripciones
  Folletos
  Enlaces
  Ciberactivistas
  Escríbenos
 Enero 2008 nº 244 - IGLESIA

Testimonio
¡No llegué a tiempo!
Rosaura, Hermanita de Jesús

Releyendo una pagina del evangelio de San Juan, me descubro portadora de una Buena Noticia y no me la puedo callar. Que mal que lo he pasado!, Que mal lo hemos pasado en casa!. Hoy, puedo acercarme a lo vivido con serenidad, con sosiego, descalza porque es “tierra sagrada” y de puntillas, porque me envuelve un profundo respeto, y esto me consuela hondamente.

Salva, esta mañana de domingo me apetece abrirte el corazón y confiarte algo a ti, solo a ti, aunque esto lo vayan a leer muchas personas amigas, ahora se que no te importa.

- Cuando te conocí hace ya unos años, estabas muy mal, la cárcel te destrozó y tu compañera de fatigas, la droga, te fue robando la vida poco a poco, ¿recuerdas? , te dañó tu cerebro y te hizo pedazos el corazón. Querías vivir, lo gritabas con toda tu alma, suplicabas cariño por las esquinas, una mirada cómplice te hacia mucho bien, rebosabas vitalidad a pesar de tu fragilidad, la fuerza era tu fuerte, grandote, de estatura considerable, un hombretón con una sensibilidad exquisita, eras Salva, un hombre muy especial, un niño grande.
 

Cumplías los años el 31 de diciembre.... esta fecha nunca la olvide y veo aún tu sorpresa cuando me veías aparecer de noche a tu casa para felicitarte y desearte un “buen año”. Siempre te encontré mal aquella noche, la basura te rodeaba, no tenias nada para cenar, la tele funcionaba mal, ni un pedazo de turrón, ni en mantecado... ¡nada! Yo solía coger algo de casa para ir a tu encuentro, esta noche era para ti.... El año aquel que estabas en el centro curándote te eche de menos, pero mi corazón estaba tan agradecido!, ¿seria verdad que te curarías?


<< VOLVER AL SUMARIO SIGUE...