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En pleno corazón del Sahel, en el África
Occidental, se encuentra situada la República
de Burkina Faso, “La tierra de los hombres íntegros”.
Un país sin salida al mar cuya extensión
viene a ser la mitad de la de España. Esta antigua
colonia francesa, conocida como Alto Volta hasta 1984,
es un país estable gobernado por el mismo presidente
democrático, Blaise Campaoré, desde hace
20 años.
La población burkinabé supera los 14 millones
de habitantes. Étnicamente está integrado
por una mayoría mosi y numerosos pueblos mandingas
como los bobos, los senoufos, los lobis o los malinkés
que conviven pacíficamente con los seminómadas
tuaregs y peul. Aunque el idioma oficial es el francés,
se pueden escuchar hasta un centenar de dialectos. El
moré es el más extendido.
Si las razas y las lenguas son variadas y conviven en
paz, lo mismo sucede con las religiones. El sesenta
por ciento se declaran musulmanes y los cristianos rondan
el veinticinco por ciento, sin embargo, ambas confesiones
tienen fuertes raíces animistas.
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