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Nos hemos acostumbrado a poder comprar cerezas
en invierno y uvas en verano. El viaje que esconden
estas delicias es de miles de kilómetros
de vuelo y carretera, que traducido en impacto ambiental
equivale a consumo energético, emisión
de gas y alto precio. Según el Millennium
Ecosystem Assessment, el informe de evaluación
del ecosistema apoyado por Kofi Annan y elaborado
por 1.360 expertos de la FAO y del WWF, la mayor
causa de contaminación y de empobrecimiento
de la biodiversidad es el tranporte de alimentos
de una parte a otra del mundo. |
Un daño ecológico cuantificado en food
miles, expresión acuñada por el Profesor
Tim Lang, de la London University, para indicar el recorrido
de las alimentos desde los campos a las mesas. En lo
referente a los alimentos frescos, es mejor no superar
los 20 Km. (12 miles).
La lucha contra el cambio climático se amplia
con un nuevo objetivo: reducir las food miles. La organización
británica de agricultura biológica, no
ha hecho lo que se dice una invitación a reducir
los food miles. Ha ido más lejos y ha hecho suya
esta misión: No concede certificados "BIO"
a los productos importados por avión. "Es
una provocación fuerte, pero muy apropiada",
comenta la dirección de la Restauración
biológica. Importar alimentos de lejos daña
a las producciones locales. El biológico no es
una etiqueta, sino un movimiento cultural que promueve
el concepto de corto recorrido en la distribución,
positivo desde el punto de vista ambiental, económico
y alimenticio."
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