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Anawim, Sensibilidad hacia las
heridas del mundo hecha arte
Rock comprometido y evangélico
Beatriz Tostado |
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“Lo cristiano tiene que ver con la Buena
Noticia para los crucificados de la sociedad.”.
Lo dicen los de Anawim, un grupo de rock que anda
musiqueando desde hace más de una década
desde la ecuación “pasión por
la música + situados en los márgenes
+ otra iglesia es posible” (o también
“música potente arropando letras comprometidas
socialmente, desde un trasfondo evangélico-profético”).
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“Nos indigna que este mundo rico y opulento
cada vez genere más pobreza y exclusión,
y para que esa indignación no se convierta en desesperanza
gritamos con fuerza mirando al cielo y arrimando el hombro.
Y el mejor género musical para gritar es el rock”.
Quienes lo cuentan son los actuales miembros del grupo,
que llevan ya seis años juntos, Jaime Fraile a
los teclados, Txus a la flauta, Gemma Gabaldón
a la voz, Joselu al bajo, Juan Carlos Gil a la batería
y Pepe Laguna a las guitarras. Son seis amigos a los que
les une la música y “una sensibilidad común
hacia las heridas del mundo”. “Algunos
trabajamos en contextos de exclusión y todos, de
alguna forma, estamos relacionados con colectivos marginados
y participamos de colectivos eclesiales de base”.
De ahí brota la música. “Nuestras
canciones cantan lo que querríamos ver pero también,
y sobre todo, lo que ya estamos viviendo, surgen de la
esperanza y la experiencia”.
Su primer disco fue “Dale Alas” (1994) y desde
entonces no han parado. “El grito en el cielo”
apareció en 1999 y el recopilatorio “Barro”
en 2002; la unión de esos dos títulos sintetiza
la filosofía del grupo, “los pies en el barro
y el grito en el cielo”. “Igual que la Teología
de la Liberación se caracteriza por ser una reflexión
situada desde el lugar de los empobrecidos, nuestra música
parte desde los lugares de exclusión que piden
a gritos un mundo nuevo y justo”, explican. Por
el tipo de mensaje se sitúan, ellos mismos lo reconocen,
cerca de lo que algunos llaman “música cristiana”
y, desde ahí, cuentan, “participamos en eventos
organizados por parroquias, festivales, pero nunca nos
hemos metido de lleno en los circuitos de estos tipos
de música, porque preferimos estar a una distancia
prudencial de saraos eclesiales”. Les agrada cuando
les llaman “ONG totalmente desvinculadas de grupos
religiosos” para que toquen en algunas de sus campañas.
“Creemos que el mensaje y la música que hacemos
puede ser escuchado por cualquiera, sean cuales sean sus
creencias. La denuncia de las injusticias y el anuncio
de otro mundo posible son mensajes universales”
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