| Un viernes 9 de enero
de 1988, ocho mujeres israelíes vestidas
de luto salieron por primera vez a la calle en Jerusalén
occidental para manifestarse contra la ocupación
israelí del territorio palestino. Aquella
manifestación simbólica de rechazo
ciudadano a la sinrazón que suponía,
que sigue suponiendo, el derramamiento permanente
de sangre se convirtió en la génesis
del que doce años después se ha convertido
en uno de los movimientos de mujeres pacifistas
con mayor proyección internacional: Mujeres
de negro. |
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Todos los viernes mujeres vestidas de negro, en silencio
y portando una pancarta contra la ocupación salen
a los cruces de caminos. Llegan a ser 39 grupos extendidos
por todo el territorio israelí, algunos de estos
colectivos estaban formados por mujeres israelíes
y palestinas que alzaban una voz común frente a
la ocupación. Casi siempre, a estas ‘insumisas’
a la lógica de la muerte, se las contestó
en las calles con insultos y desprecios.
Otro día 9, pero esta vez de octubre y tres
años más tarde, en 1991, se inició
por parte de otro colectivo de mujeres valientes (un
adjetivo redundante con la condición de mujer)
una protesta pública, permanente, noviolenta
contra la guerra, contra el régimen nacionalista-militarista
de Serbia, contra la limpieza étnica y toda forma
de discriminación. Su primer comunicado lo cierra
la frase: ‘Excluyamos la guerra de la historia
y de nuestras vidas’. “Seguimos saliendo
a las calles, vestidas de negro. Llevamos el negro como
expresión de luto por todas las víctimas
de la guerra y todas las formas de violencia. El negro
es una advertencia de que la amenaza de guerra no ha
desaparecido porque predominan la conciencia y la práctica
militaristas. Hasta ahora hemos organizado más
de 400 protestas”, señalan las Mujeres
de Negro en su página web (www.mujeresdenegro.org).
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