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 Febrero 2008 nº 245 - IGLESIA

Eneagrama y espiritualidad
Lluís Serra Llansana

Cuando Evagrio Póntico, siglo IV, monje cristiano en el desierto egipcio y teólogo controvertido, publicó sus escritos acerca de los ocho ????sµ? o (malos) pensamientos o de los ocho p?E?µat?? tñ? p????ía? o espíritus del mal, recogidos en su Tratado práctico, se pusieron los cimientos de la psicología aplicada a la espiritualidad. Estos pensamientos que “engendran todo vicio” corresponden a lo que hoy llamamos pecados capitales, relectura moral que llevó a cabo dos siglos después el papa san Gregorio Magno.

El eneagrama, como tipología de personalidad, implica una cierta vuelta a los orígenes al proponer un trabajo psicológico profundo basado en los ocho pensamientos de Evagrio Póntico, al que se añade uno como noveno, el miedo.

Georges I. Gurdjieff, poco antes de 1920, publicitó el símbolo del eneagrama en un programa divulgativo de su “Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre”. Cerca de los años 70, Óscar Ichazo propuso una serie de eneagramas en los que hacía confluir en cada vértice de las figuras inscritas en la circunferencia diversos aspectos y, en uno de los cuales, los ocho ????sµ? o (malos) pensamientos, más el miedo o cobardía. Claudio Naranjo, a partir de estos diseños de Ichazo, construyó la teoría utilizando el lenguaje de la psicología contemporánea.


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