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Son treinta encuentros ya. Treinta días
de fin de año en los que la comunidad ecuménica
de Taizé ha conseguido reunir a miles de
jóvenes en distintas ciudades europeas, emprendiendo
una “peregrinación de confianza”
por todo el continente. Este año la cita
era Ginebra, la fría ciudad suiza que se
llenó de calor con los más de 40 mil
jóvenes que acudieron a orar, participar
en los talleres, descubrir la vida de las parroquias
y, sobre todo, compartir con las familias de acogida.
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Cada día una meditación del H. Alois,
superior de la comunidad tras el fallecimiento del fundador,
el hermano Roger. Meditaciones que hablan de fe, de
testimonio, de hospitalidad, de unión y de reconciliación.
“Reconciliarse es ir hacia el otro, y ello comienza
en el ámbito de las relaciones personales: perseverar
para buscar una comunión humana con aquellos
que están muy cerca de nosotros”, decía
Alois el en la primera oración compartida en
Ginebra.
Si el Encuentro ha destacado por algo ha sido, precisamente,
por ese sentimiento de reconciliación y por el
profundo espíritu ecuménico que se vivió
esos días. “Sólo podemos transmitir
la luz de Cristo al estar unidos”, señalaba
el superior. Y así se vivió en Ginebra,
donde las parroquias católicas tuvieron una activa
participación en la acogida, pero también
las comunidades protestantes, evangélicas y ortodoxas
cobraron un importante papel.
Para continuar esta “Peregrinación de
Confianza a través de la Tierra”, del 26
al 30 de noviembre se celebrará un encuentro
en África oriental, en Kenia, en la ciudad de
Nairobi. Después, siguiendo la tradición
anual, el próximo encuentro europeo tendrá
lugar del 29 de diciembre al 2 de enero en Bélgica,
en la ciudad de Bruselas.
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