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 Febrero 2008 nº 245 - NORTE-SUR

Colombia, unos apuntan y otros disparan
Beatriz Tostado

Colombia sangra fuerte, pero no sólo por los rehenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sino por las heridas que provoca la impunidad de los individuos que hacen del país un estado de desderecho, y que amenazan y persiguen a quienes luchan de manera noviolenta por sembrar la paz, la justicia y el bienestar. Tenemos reciente un ejemplo, en un artículo que el periodista y escritor colombiano, y antiguo embajador en Francia y Portugal, Plinio Apuleyo, publicaba hace un par de meses en El Espectador (junto a El Tiempo, diario de mayor impotancia del país americano), en el que arremetía contra los defensores de los Derechos Humanos y las organizaciones civiles noviolentas, a quienes, además, acusaba de connivencia con las guerrillas. Es lo de siempre. Los políticos apuntan y los militares o paramilitares ponen la bala.

Estas son las lindezas que Apuleyo dedicaba a organismos como Justicia y Paz. ”Las FARC han sabido manipular a su favor los recursos judiciales, gracias a una bien articulada y sigilosa estrategia que se apoya en un abanico de variados recursos (...) Las ONG de izquierda, especializadas en la guerra jurídica contra los militares, como Justicia y Paz, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, la Red Europea de Hermandad con Colombia, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Minga, Peace Brigadas Internacional y muchas otras dentro del país y fuera de él.

Por su parte, los defensores y defensoras de los derechos humanos, quienes tienen la noviolencia por bandera, no han hecho sino uso de una de las pocas armas de que disponen para enfrentarse al gigante represor, las palabras. Helas aquí.

Con mucha preocupación registramos la publicación en El Espectador del artículo de Plinio Apuleyo Mendoza, sábado 15 de diciembr), en el que señala a las organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, Justicia y Paz, el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, la Red Europea de Hermandad con Colombia, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, Minga, Peace Brigadas International de ser instrumentos de la guerra de las Farc. Dicho falso señalamiento pone en peligro el ejercicio de la actividad legítima de defensa de los derechos humanos, en un clima en el que quienes se dedican a esta labor son objeto de repetidos ataques por todos los actores armados.


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