Redacción y Administración:
c/ Ricardo Ortiz, 14 post
28017-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa
  ¿Quiénes somos?
   REVISTA
  Tema de portada
  Norte-Sur
  Documentos
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Columnistas
  Desde otro prisma
   OTROS
  Archivo de revistas
  Premios Alandar
  Suscripciones
  Folletos
  Enlaces
  Ciberactivistas
  Escríbenos
 Febrero 2008 nº 245 - PERSONAL

Rafa Sánchez, arte expresión del andamiaje de la vida
Música de deseos, experanzas, miedos y alegrías
Beatriz Tostado

 

“Fue un verano de hace más de 20 años. En principio fue un juego de amigos, pero muy rápido me enganchó. Recuerdo cómo aquel verano fue atrapándome la adicción a la guitarra que me regalaron dos amigos, Chema y Juan Carlos, y la cantidad de horas que pasé en mi habitación hasta que conseguí que sonaran los primeros acordes que aprendí y las primeras melodías que intenté”. Así empezó el cantautor madrileño Rafa Sánchez. Y pocos años más tarde comenzamos a escucharlo en alguna parroquiía o en algún acto cristiano y, de ahí, pasamos al Café Libertad, plataforma de tantos cantantes.
En fin, que a Rafa los discos le han ido saliendo sin prisa pero sin pausa, y siempre dispuesto a echar mano de la guitarra en cualquier acto “majo” en que se le necesitara. Y ese fue su camino, al que le caracterizan los términos que dan título a sus ábumes, Solidaridad, Va llegando la esperanza, Ven Acá P’acá ... y ya van cinco trabajos, aunque no todos han visto la luz.

“Nada más religioso y cristiano que lo humano”

La música es uno de los vestidos de este creador. “Soy un gran disfrutón de la música, mi vida está atravesada por ella desde que me levanto hasta que me acuesto. Siempre estoy tarareando melodías y ritmos, sonora o silenciosamente. El día que me descubro sin hacerlo es que algo va mal. Mis canciones no son sólo expresión de mi fe. Mi fe es pequeña, débil y tibia. Mi música es expresión del andamiaje de mi vida, de mis dudas y contradicciones, de mis deseos y esperanzas, de mis miedos, mis alegrías, de la mirada ante las cosas que pasan”. Y brota a borbotones de esas vivencias en las que lo profundamente humano es lo profundamente cristiano. “No entiendo la religiosidad al margen de lo íntimamente humano. La música, como cualquier otra actividad artística y creativa, es una forma de expresión de la sensibilidad humana y no hay nada más religioso y cristiano que lo humano”.


<< VOLVER AL SUMARIO SIGUE...