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Rafa Sánchez, arte expresión
del andamiaje de la vida
Música de deseos, experanzas, miedos y alegrías
Beatriz Tostado |
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“Fue un verano de hace más de 20
años. En principio fue un juego de amigos,
pero muy rápido me enganchó. Recuerdo
cómo aquel verano fue atrapándome
la adicción a la guitarra que me regalaron
dos amigos, Chema y Juan Carlos, y la cantidad de
horas que pasé en mi habitación hasta
que conseguí que sonaran los primeros acordes
que aprendí y las primeras melodías
que intenté”. Así empezó
el cantautor madrileño Rafa Sánchez.
Y pocos años más tarde comenzamos
a escucharlo en alguna parroquiía o en algún
acto cristiano y, de ahí, pasamos al Café
Libertad, plataforma de tantos cantantes. |
En fin, que a Rafa los discos le han ido saliendo sin
prisa pero sin pausa, y siempre dispuesto a echar mano
de la guitarra en cualquier acto “majo” en
que se le necesitara. Y ese fue su camino, al que le caracterizan
los términos que dan título a sus ábumes,
Solidaridad, Va llegando la esperanza, Ven Acá
P’acá ... y ya van cinco trabajos, aunque
no todos han visto la luz. “Nada
más religioso y cristiano que lo humano”
La música es uno de los vestidos de este creador.
“Soy un gran disfrutón de la música,
mi vida está atravesada por ella desde que me levanto
hasta que me acuesto. Siempre estoy tarareando melodías
y ritmos, sonora o silenciosamente. El día que
me descubro sin hacerlo es que algo va mal. Mis canciones
no son sólo expresión de mi fe. Mi fe es
pequeña, débil y tibia. Mi música
es expresión del andamiaje de mi vida, de mis dudas
y contradicciones, de mis deseos y esperanzas, de mis
miedos, mis alegrías, de la mirada ante las cosas
que pasan”. Y brota a borbotones de esas vivencias
en las que lo profundamente humano es lo profundamente
cristiano. “No entiendo la religiosidad al margen
de lo íntimamente humano. La música, como
cualquier otra actividad artística y creativa,
es una forma de expresión de la sensibilidad humana
y no hay nada más religioso y cristiano que lo
humano”.
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