En 1968 un joven de 42 años salió
a la calle en Madrid encartelado en plan sándwich.
El texto era claro, exigía elecciones libres
a la jefatura del estado. En España, en 1968.
Ese joven era Gonzalo Arias Bonet que el 11 de enero
pasado falleció, siempre joven, a los 81
años de edad.
Nacido en Valladolid en 1926, en eso que se solía
calificar como una familia “bien”, se
dedicó profesionalmente a la traducción
y en 1956 obtuvo un puesto permanente de traductor
en la sede de la UNESCO en París, puesto
que mantuvo hasta 1968 cuando pasó a dedicarse
a ello por libre. Como dice en la breve biografía
que colgó en su página web en París
tuvo posibilidad de conocer a los pensadores noviolentos
franceses que le llevaron naturalmente a Gandhi
y a Martin Luther King. |
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