Cuando uno se encuentra con Teresa –Tere-
Cortés puede tener la sensación de
estar ante una mujer seria, porque los rasgos de
su cara muestran ese gesto característico
de las gentes de las tierras castellanas viejas,
curtidas en la soledad del campo, en la dureza del
clima, en la desesperanza ante el futuro. Ella,
nacida en la localidad soriana de Iruecha, en las
lindes con Guadalajara y Zaragoza, sabe mucho de
eso. Pero la realidad es que nada más comenzar
el diálogo uno descubre la amabilidad de
su voz, el buen trazo de sus palabras y la energía
de la persona que ha tenido que luchar contra viento
y marea en la vida, porque, entre otras cosas, estar
casada con un sacerdote –Andrés Muñoz-
no es algo que entienda y acepte todo el mundo.
Pero contra ese mundo y contra esa Iglesia incomprensiva
esta historia de amor se prolonga ya más
de 27 años.
Tere Cortés, además de empresaria
de una agencia de transportes, es desde hace unos
meses la coordinadora general de Moceop (Movimiento
pro Celibato Opcional), hecho que ella define como
“un proceso de evolución dentro del
movimiento. |
 |
 |
Han sido años de estar ahí, codo con codo
con los hombres, y de estar poniendo de relieve que las
mujeres también contamos”. Y muestra su comprensión
señalando que “al principio no es que ellos
–curas al fin y al cabo- no quisieran no tener en
cuenta a las mujeres, pero la inercia de sus trabajos,
de su clericalismo, de su formación en los seminarios,
les llevaba a seguir la misma línea de la Iglesia
jerarquizada”.
|