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 Abril 2008 nº 247 - PERSONAL

Entrevista a Manuela Aguilera, cantante del grupo Al-Haraca
“Que se abran las ventanas para dejar entrar al vendaval de Dios”

Beatriz Tostado

El empeño “por una sociedad más fraterna” es una de las cosas que define al grupo Al-Haraca, que nació en 1986 de mano de “cuatro chicas muy jóvenes cuyo sueño era que la vida, el Evangelio y la música se encontrasen para generar comunicación y comunión y así hacer llegar nuestra experiencia cristiana a quien quisiese oírnos. Nos pusimos a crear, grabar y difundir canciones que facilitasen la expresión de la fe, la oración, las celebraciones litúrgicas y la animación de grupos de jóvenes”. Lo explica Manuela Aguilera, directora de la revista Crítica y cantante principal del grupo.

“Nuestro primer trabajo se tituló La vida puede más y quiso ser un homenaje a San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana. Hacia 1990 grabamos el segundo trabajo, Nínive. En él nos empeñamos en componer unos temas que fuesen una llamada a dialogar con el Dios encarnado que actúa en la historia y nos llama a actuar en ella. En 1999 salió a la venta Arcilla y arena, editado por San Pablo Producciones Musicales, cuyas canciones quisieron recoger la extraordinaria novedad del Evangelio, convencidas de que sólo el amor da valor a lo que hacemos y a lo que somos.
En 2007 salió nuestro más reciente trabajo, Palabras de vida, con el que hemos querido demostrar que la canción es un hecho vivo con capacidad de humanizar las realidades cotidianas, restaurar desarmonías, enseñar a esperar sin urgencias, plantar en el caos asideros, liberar la ternura y la compasión que nos dignifican y suscitar la experiencia creyente”.


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