Redacción de
alandar
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Hablar de reforma agraria en nuestros días
es un anacronismo. Algo similar pasa con la lucha
de clases. Pero lo cierto es que ambos conceptos
no dejan de tener vigencia por mucho que se empeñen
los’ medios de incomunicación’.
La propiedad de la tierra sigue estando, y cada
vez con mayor impunidad, en manos de unos pocos
que, además, suelen vivir en zonas residenciales
de grandes urbes, a miles de kilómetros del
campo. Los grandes terratenientes del siglo XXI
son las multinacionales agroalimentarias y, muy
pronto (gracias a la efervescencia del fenómeno
de los biocombustibles) las corporaciones energéticas. |
Sin embargo, el estado general de resignación
que nos invade a los habitantes de la ‘sociedad
del malestar’, en contraposición con el
‘Estado del bienestar’ que nuestros dirigentes
defienden en sus discursos televisivos, no lo hemos
conseguido inocular, afortunadamente, a las gentes del
Sur. Allí, donde la pobreza sí es una
realidad palpable, visible, difícilmente ocultable,
millones de familias campesinas se han organizado para
exigir un reparto más justo de la tierra que
les da de comer.
Vía Campesina, objeto del reportaje que ocupa
en este mes de abril el tema de portada de alandar,
surge como una red de organizaciones campesinas dispuestas
a proclamar a los siete vientos que el modo neoliberal
impuesto en sus tierras no les parece justo y que están
dispuestos a luchar para que cambie. Vía Campesina
se ha distinguido en las protestas antiglobalización
por la solidez de sus propuestas, así como por
el enorme apoyo popular que recibe en 56 países
de los cinco continentes. Desde su experiencia en el
contacto directo con la madre tierra, promueven un desarrollo
rural conectado con la defensa sostenible del planeta,
a la vez que denuncian el saqueo de que son objeto las
zonas más fértiles del planeta por parte
de las multinacionales que sólo buscan el máximo
beneficio económico sin que les importe un comino
las consecuencias.
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