José Luís
Corretjé
| Vía Campesina, en origen, nace como un
movimiento internacional que agrupa organizaciones
de campesinos, pequeños productores rurales,
mujeres del campo, trabajadores agrícolas
y comunidades agrarias indígenas. En la actualidad
pertenecen a ella más de cien organizaciones
que representan a millones de familias campesinas
de 56 países de Asia, África, Europa
y el continente americano. Fundada en Bélgica,
en 1993, poco antes del cierre de la ronda Uruguay
de negociaciones del Acuerdo General de Aranceles
y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés),
esta gran red internacional de gente del campo unida
no se ha perdido, desde su inicio, ninguna de las
grandes citas del movimiento antiglobalizador. |
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Entre sus objetivos fundacionales se encuentra el de analizar
cómo la agricultura convencional y el impulso hacia
un incremento del comercio de la misma afectaban a las
familias campesinas de diferentes países.
En esas experiencias los líderes campesinos descubrieron
que tenían mucho terreno en común. En todos
lados la modernización (léase industrialización)
y liberalización de la agricultura -impuestas mediante
programas de ajuste estructural y acuerdos de libre comercio-
conducían a una aguda crisis agrícola, a
una mayor degradación del ambiente, mayor empobrecimiento
del campo, así como a la consolidación y
concentración de las multinacionales agrícolas.
Campesinos, pequeños productores y comunidades
rurales enteras desaparecían en tanto el cultivo
de alimentos dejaba de ser medio de vida viable. Los líderes
entendieron que más liberalización no era
la solución.
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