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 Junio 2008 nº 249 - DESDE OTRO PRISMA - OPINIÓN - MIS SANTOS PREFERIDOS

San Remo
Araceli Caballero


Es un ejercicio de estricta justicia que rematemos el curso beatífico dedicando esta hornacina de papel (o de bites) a un santo tan nombrado como desconocido; tanto que su imagen podría servir como monumento al santo desconocido. Su nombre aparece en las páginas de deportes, de espectáculos de diversa índole, en la prensa rosa. Es paisano de grandes escritores y varios santos nacieron o murieron en su cercanía, pero a ver quién consigue encontrar noticia de su vida en alguna enciclopedia santil. Remediemos esta carencia para que, en adelante, nadie pueda escudarse en la ausencia documental.

Tras búsqueda tan intensa como exhaustiva, este IBDN (Instituto Beatífico de Docta Noticia) ha podido encontrar algunos datos relevantes acerca del bienaventurado. La fecha de su nacimiento se pierde en la noche de los tiempos, tal ven en lo más recóndito de la más que alta Edad Media de la Tierra Media. Aunque se sabe poco de su origen familiar, algunos datos onomásticos hacen pensar que una parte de su parentela tenía costumbres un tanto lobunas. El Remo que nos ocupa, sin embargo, era de naturaleza más bien cantarina, de un glamour un tanto friky, que lo mismo se marcaba una melódica que una carrera de coches.

Parece que su bondad atraía a los grandes tentadores, pero Remo, impertérrito, huía de todo peligro repitiendo incansable una frase que lo hizo famoso: Non ho l'età, y seguía su seráfico camino, siempre con la mirada elevada, fija nel blu dipinto di blu, aunque sin ignorar que il cuore è uno zingaro. Sus virtudes brillaban por doquier, a pesar de su gran humildad, que le hacía insistir sin cesar en repetir a sus conciudadanos: Non pensare a me. En fin, tanto insistió, que terminaron por quedarse con el nombre y prescindir de la persona, cuya noticia, hasta hoy, se disolvió en la sopa histórica.

No por ello carece San Remo de devotos, especialmente en esta época del año, propicia para la actividad que le nombra, saludable y benéfica: fortalece los músculos del cuerpo y del espíritu, favorece la reflexión y el Retiro, y es una forma de viajar que no contamina ni provoca atascos.

Que San Remo nos dé buenas vacaciones y proteja la banda sonora de nuestra vida


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