Es un ejercicio de estricta justicia que rematemos el
curso beatífico dedicando esta hornacina de papel
(o de bites) a un santo tan nombrado como desconocido;
tanto que su imagen podría servir como monumento
al santo desconocido. Su nombre aparece en las páginas
de deportes, de espectáculos de diversa índole,
en la prensa rosa. Es paisano de grandes escritores
y varios santos nacieron o murieron en su cercanía,
pero a ver quién consigue encontrar noticia de
su vida en alguna enciclopedia santil. Remediemos esta
carencia para que, en adelante, nadie pueda escudarse
en la ausencia documental.
Tras búsqueda tan intensa como exhaustiva, este
IBDN (Instituto Beatífico de Docta Noticia) ha
podido encontrar algunos datos relevantes acerca del
bienaventurado. La fecha de su nacimiento se pierde
en la noche de los tiempos, tal ven en lo más
recóndito de la más que alta Edad Media
de la Tierra Media. Aunque se sabe poco de su origen
familiar, algunos datos onomásticos hacen pensar
que una parte de su parentela tenía costumbres
un tanto lobunas. El Remo que nos ocupa, sin embargo,
era de naturaleza más bien cantarina, de un glamour
un tanto friky, que lo mismo se marcaba una melódica
que una carrera de coches.
Parece que su bondad atraía a los grandes tentadores,
pero Remo, impertérrito, huía de todo
peligro repitiendo incansable una frase que lo hizo
famoso: Non ho l'età, y seguía su seráfico
camino, siempre con la mirada elevada, fija nel blu
dipinto di blu, aunque sin ignorar que il cuore è
uno zingaro. Sus virtudes brillaban por doquier, a pesar
de su gran humildad, que le hacía insistir sin
cesar en repetir a sus conciudadanos: Non pensare a
me. En fin, tanto insistió, que terminaron por
quedarse con el nombre y prescindir de la persona, cuya
noticia, hasta hoy, se disolvió en la sopa histórica.
No por ello carece San Remo de devotos, especialmente
en esta época del año, propicia para la
actividad que le nombra, saludable y benéfica:
fortalece los músculos del cuerpo y del espíritu,
favorece la reflexión y el Retiro, y es una forma
de viajar que no contamina ni provoca atascos.
Que San Remo nos dé buenas vacaciones y proteja
la banda sonora de nuestra vida
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