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 Junio 2008 nº 249 - OPINIÓN - OKUPEMOS LA CASA

Huellas, rastros y marcas
Dolores Aleixandre


Nace esta columna con el dolor y la tristeza (y el orgullo y la satisfacción) de haber conocido recientemente el fallecimiento de dos personas, que sucedió hace ya algún tiempo, pero de los que me enterado hace bien poco.

El primero es necesario compartirlo y traerlo aquí porque fue quien inspiro de alguna manera esta columna, o al menos su título. Hace ya años, en enero de 2002, comenzaba mi andadura en alandar con este párrafo:

Dice Galeano, en otro cuentecillo de los suyos que para los navegantes con ganas de viento, la memoria es el puerto de partida. Y desde este puerto de la memoria empieza esta columna que quiere ser una escalera al Cielo, una escalera hacia la Utopía, hacia el Reino. Memoria de un profesor de literatura allá por cuando yo hacia el BUP que un buen día nos propuso enfrentarnos a un folio en blanco y escribir lo que la música nos sugería…..Y nos plantó en el cassette el Starway to Heaven, de Led Zeppelín, la escalera al cielo de una mujer que soñaba que era oro todo lo que relucía. Desde esos días, 15 ó 20 años atrás, no he dejado de utilizar el bolígrafo y el papel para transmitir lo que pienso, lo que siento y lo que por supuesto quiero compartir. Desde ahí, desde esa memoria, quiero titular mi columna como recuerdo y homenaje a este profesor que me hizo amar la literatura y el bolígrafo, dedicada a todas las personas que construís escaleras al cielo y dedicada a todos los que las subís, las bajáis, las descansáis y, en definitiva a todas las personas que tratáis de cambiar el mundo y de construir uno mejor.

Pues bien, este profesor ha muerto. Pedro se marchó hace año y medio, con su barba y su cigarro ducados. Sirvan estas líneas para agradecerle que me hiciera amar los libros y las letras. Y para animarle a que siga subiendo esta escalera al cielo. Pedro iba más allá de las aulas. Los viernes, junto a otro profesor también ya fallecido, Jose Luis el de Latín, nos llevaba a unos cuantos al cine, al teatro… tenia un gran compromiso con sus alumnos y les animaba a ser inquietos, a soñar, a crear…

La otra persona se me presentó hace ya bastantes años como “Hola. Soy el primer concejal ciego de cooperación de la ciudad de Córdoba”. Y es verdad. David, David Luque fue el primer concejal ciego y el primer concejal de cooperación y solidaridad entre 1999 y 2003 de esa bonita ciudad sureña. Y también se ha marchado. En noviembre, aunque yo me he enterado hace apenas veinte días. David supo construir todo un mundo de militancia, de voluntad y de sonrisas a su alrededor: el 0’7 %, la abolición de la deuda externa, la sostenibilidad medioambiental y la ecología, la participación ciudadana, la ciudadanía de pleno derecho, el consumo responsable y el gasto ético, el compromiso social y político en la lucha contra las causas que generan la pobreza….David animaba a usar el solemne salón de plenos para las reuniones más variopintas de los colectivos más dispares aduciendo que la ciudadanía debía ocupar el espacio público, hacerlo suyo. Y también tocaba la guitarra y cantaba,

Siempre que un amigo cercano, un familiar, alguien especial muere, suelo releer un cuentecillo de Galeano. Quiero compartirlo en este mes de junio con vosotros, como recuerdo, como oración, como homenaje a Pedro y a David.

Entonces el alfarero reunió toda la tristeza. Y con esos materiales, sus manos pudieron renacer al muerto. El papagayo que brotó de la pena tuvo plumas rojas del fuego y plumas azules del cielo y plumas verdes de las hojas del árbol y un pico duro de piedra y dorado de naranja y tuvo palabras humanas para decir y agua de lagrimas para beber y refrescarse y tuvo una ventana abierta para escaparse y voló en la ráfaga del viento


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