Redacción y Administración:
c/ Ricardo Ortiz, 14 post
28017-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa
  ¿Quiénes somos?
   REVISTA
  Tema de portada
  Norte-Sur
  Documentos
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Columnistas
  Desde otro prisma
   OTROS
  Archivo de revistas
  Premios Alandar
  Suscripciones
  Folletos
  Enlaces
  Ciberactivistas
  Escríbenos
 Junio 2008 nº 249 - ESPECIAL VERANO

¡Llega el verano!
Redacción de alandar

Y con el, para la mayoría de nosotros y nosotras y poco más de tiempo para leer y poder ver la película que se nos escapo en su momento. Estas son nuestras recomendaciones y los y las recomendador@s.

Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y de la vida

Marcos Ana
Prólogo de José Saramago
Ed. Umbriel. Tabla Rasa.

No sabemos lo que tenemos. Esta es la conclusión después de leer la primera parte de las memorias de de Marcos Ana, el poeta comunista: los mejores años de su vida sufriendo todo tipo de privaciones y humillaciones en una cárcel franquista, y aún así, viviendo el compañerismo, de la organización y de la dignidad.
Y lo mismo ocurre al leer la segunda parte, donde el poeta dedica los siguientes años de su vida a recorrer el mundo presentando su experiencia y buscando la solidaridad internacional con los presos españoles. Sea cual sea nuestra ideología, estas memorias son una llamada a la dignidad y a la movilización personal. Podemos elegir nuestras causas, podemos vivir una vida hacia los demás, con dignidad y plenitud. Y muchas personas en esta época de derroche, disfrutamos de una vida muy limitada. No sabemos, a pesar de tenerla en nuestras manos, lo que es la auténtica libertad, o cómo vivir una vida plena, disfrutando de lo que ésta nos da. “Decidme cómo es un árbol” es un libro para leer en el parque, o junto a una ventana, y después pensar, con la mente abierta, en cómo liberarnos de esas cadenas que sólo nosotros nos ponemos.

Belén de la Banda

Los girasoles ciegos

Alberto Méndez.
Editorial Anagrama, 2004

Los girasoles ciegos es uno de esos libros que ha llegado a donde ha llegado por el personal sistema del boca a boca: un lector se lo recomendaba a otro y éste a otro… y así hasta llegar a no sé qué edición después de cuatro años de su publicación.

Son cuatro cuentos, cuatro historias, cuatro relatos de cuatro derrotas – Si el corazón pensara dejaría de latir (1939), Manuscrito encontrado en el olvido (1940), El idioma de los muertos (1941) y Los girasoles ciegos (1942)- de personajes vencidos por la vida como consecuencia de las catastróficas huellas que dejan la brutalidad de la guerra, en este caso la que se desarrolló en España entre 1936 y 1939.

El capitán Alegría, Elena y su poeta sin nombre, Juan Senra, así como el cura lascivo y Elena, hija de un intelectual republicano, ‘topo’ en un armario de su casa, son personajes de carne y hueso, que Méndez describe de manera sencilla, pero su escrito desprende realismo y sensibilidad. A lo largo de las cuatro historias se percibe la desolación, los miedos, la represión, las esperas, el desconsuelo, en definitiva, todas las emociones que componen su camino de perdedores.

Este es un libro que se lee de un tirón y cuando pasas la última página y cierras la contraportada percibes la tristeza que te ha dejado en el corazón, porque son historias sencillamente conmovedoras, en las que no caben la indiferencia. Está tan bien escrito que te hace pensar que hasta la tristeza es bella.

Como digo es un libro de perdedores, tanto que su reconocimiento –entre otros el Premio de la Crítica y el premio Nacional de Narrativa- llegó después de la muerte del propio Alberto Méndez, tal vez porque era algo que él tampoco buscaba con ésta, su única obra. Quizá porque su idea era vivir como uno más entre los girasoles ciegos.

J. Ignacio Igartua

* P.D. Aunque todavía no hay fecha definitiva está previsto que este año se estrene la versión cinematográfica del último cuento, ‘Los girasoles ciegos’, dirigida por José Luis Cuerda, con guión de él mismo y del recientemente desaparecido Rafael Azcona.


Kafka en la orilla

Haruki Murakami
Editorial Tusquets


Tengo que reconocer que me lancé a la lectura de este 'ladrillo' (por su grosor, no por su pesadez) atrapado por los prejuicios. La moda de lo 'japo' (¡qué delicioso es el sushi!, ¡qué delicadeza tienen las películas niponas!, ¡qué excitante un viaje a Tokio!) no había calado demasiado en mi persona. Muy al contrario, como buen español, mi cabeza y mi alma albergaban un arsenal de prejuicios contra una sociedad que exporta 'mangas' violentos y sexistas, videojuegos que instruyen sobre cómo trasformarse en un asesino en serie o grandes marcas de motos y ordenadores que ocultan multinacionales explotadoras.

Esta introducción hecha desde el ombligo me parece necesaria para expresar el fuerte impacto que produce en mis sentidos la lectura de la odisea de Kafka Tamura, un quinceañero que se levanta una mañana para huir de su casa y nunca más volver.

Cuando la lectura de una novela te enfrenta a una historia original, que sorprende, es una gozada. Mucho más si, además, está relatada con un modo de contar muy personal, fresco, en el que la música (todo tipo de música) ocupa un lugar central.

Publicado aquí en 2005 por Tusquets, no importa que recibiera el premio del suplemento literario del New York Times a la mejor novela publicada ese año. Más allá del reconocimiento que Murakami ha cosechado entre crítica y público, 'Kafka…" me ha devuelto el olor y el sabor del mejor García Márquez. Su 'realismo mágico japo', me ha abierto los ojos a un país plagado de contrastes, sabores y colores en el que tradición y modernidad terminan relacionándose impúdicamente, hasta que ya no distingues quién es quién.

Muy recomendables son otras novelas de este escritor de vocación tardía, que antes de vender millones en todo el mundo regentaba un club de jazz en Tokio y, del que dicen, (¡a saber cuál es la realidad!: El velo del marketing todo lo confunde) que siempre empieza una nueva obra meditando. Haga lo que haga, 'Kafka en la orilla' es, desde mi modesta opinión, una buena manera de empezar a conocerle.

José Luis Corretjé


Historia de un otoño

José Jiménez Lozano

Con Historia de un otoño se estrenó como narrador Jiménez Lozano, futuro premio Cervantes, allá por 1971. Pero este libro, todavía disponible hoy, no ha perdido nada de su fuerza ni de su vigencia. La novela narra los días finales del monasterio francés de Port-Royal des Champs, de tendencia jansenista, en los albores del siglo XVIII. O lo que es lo mismo, el aplastamiento de unas monjas que fueron capaces de oponerse, hasta las últimas consecuencias, a todos los poderes de este mundo por obedecer los dictados de su propia conciencia.

Enfrentadas al Vaticano y al mismísimo Luis XIV durante seis décadas, la fidelidad a sus convicciones les valió la disolución como comunidad, la dispersión y encierro de las hermanas en distintos puntos del país y la demolición del monasterio, pese al apoyo de algunos hombres influyentes de la época y, sobre todo, del pueblo llano al que ayudaban y que intentó en vano defenderlas.

En este drama otoñal se aprecia la importancia de la libertad y la religiosidad interior, la independencia de la conciencia personal, la sencillez y austeridad que caracterizan el talante jansenista como formas de vida frente al “teatro del mundo”, el gozo de la fe... Y también las dudas terribles de la agonía, el sentimiento de abandono de Dios y de los hombres, la fina y desgarradora espiritualidad de un puñado de mujeres que mantuvieron su dignidad hasta el final.

El autor toma claramente partido por las víctimas de la historia, pero la narración no trasluce indignación o rabia, sino misericordia, humildad y, a la postre y en medio del drama, serenidad, esperanza y hasta alegría. Que falta hará a algunos lectores que, aún hoy, pueden estar viviendo similares persecuciones eclesiales.

Luis Fermín Moreno

Poder y sexualidad en la Iglesia. Reivindicar el espíritu de Jesús

Geoffrey Robinson
Editorial Sal Terræ

Una bocanada de aire fresco. Una ventana a la esperanza y una oración de acción de gracias. Este es mi resumen al acabar de leer este libro recién salido al mercado. Escrito por Geoffrey Robinson, obispo auxiliar en Sydney, Australia, desde 1984 hasta 2004, año en que presentó su renuncia, nos acerca a un tema que hasta hace muy poco era tabú en la Iglesia Institución: el tema de los abusos sexuales y la pedofilia por parte de los sacerdotes católicos.

Recientemente, Benedicto XVI en su viaje a Estados Unidos pidió perdón y prometió tomar medidas ante este serio problema que la iglesia también vive.

Robinson aborda este tema desde su propia experiencia y con un corazón humano y compasivo. Dice en su prólogo que “Este libro no trata directamente de esos abusos, sino de la mejora de la iglesia que esas revelaciones (los abusos de sacerdotes y religiosos) demandan imperativamente”. Por eso va a las raíces y habla del poder y afirma que ”todo abuso sexual es ante todo y sobre todo un abuso se poder en forma sexual”. “El poder espiritual es el más peligroso de todos”.

A lo largo de sus páginas va a ir desarrollando esta relación de poder y sexualidad, de poder y personas sanas, de nuestro mundo interior y la relación que tenemos con el exterior… habla de la necesidad de restricciones en el uso del poder “Todo poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”…. No perdamos de vista que esta hablando de la iglesia.

Pero quizás lo mejor de este libro es que no es sólo un libro para leer sino también para meditar. Su autor facilita la meditación ofreciendo unas pautas después de cada capitulo. El libro es una caja de sorpresas. Les invito a su lectura y háganlo pronto no vaya a ser que nos lo quiten de las librerías

Charo Mármol


Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla

Marta Pérez Martín
Ed. RBA Libros


Querida Marta,
Creo que es justo que te escriba estas letras después de haber leído tantas cartas tuyas y tantos correos electrónicos. Quiero darte las gracias por la cantidad de cosas que me has enseñado y me has hecho descubrir. Bueno, algunas de ellas ya las sabía, pero me las has recordado o me has hecho reflexionar de nuevo sobre ellas… sobre mi propia identidad.

Te siento cercana y siento que tenemos muchas cosas en común, tal vez tantas que asusta. Quiero que sepas que te tengo muy presente en mi día a día. Me acuerdo de ti cuando paseo por tu barrio, cuando voy a un concierto, cuando descubro un nuevo rincón. Tan parecida a mí, tan madrileña (y a la vez del Norte), tan de mi generación que todavía me sorprende que no nos encontráramos antes.

Te he conocido tarde, pero a tiempo de que ejerzas influencias en mi vida, de que me enseñes a valorar más los momentos, las personas, los sentimientos. A tiempo de que me muestres tu visión del amor, de que me renueves las ganas de conocer el mundo y disfrutarlo.

Gracias por recordarme la alegría de vivir, de disfrutar cada momento del día hasta el último instante, de aprovechar cada segundo; porque nunca se sabe cuándo va a ser el último viaje, el último café o la última vez que abrazamos a alguien. Marta, Martona, Martita, gracias por compartir conmigo tu vida, sin saberlo.

Un beso enorme de tu amiga,
Cristina Ruiz
Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla es una recopilación póstuma de escritos de toda la vida de Marta Pérez Martín, hija del dibujante Peridis. Marta hija, Marta hermana, amiga, amante, ingeniera, paisajista, fotógrafa, pianista, melómana, lectora, cinéfila, viajera… El cáncer se la llevó a los 32 años, pero vivirá mucho tiempo más en las personas que la conocieron y en quienes la hemos conocido a través de sus escritos.

Para más información: http://www.ellibrodemarta.blogspot.com/


Algunos poemas

Les traemos también tres libros de poemas (de entre una multitud). Que los disfruten.

Salmos Sufíes, Emilio Galindo y Singrid Von Thimmel (selección y traducción).

Antología Poética, Juan Ramón Jiménez. Arturo del Villar (selección).

Poesía Completa, C.P. Cavafis. Anna Pothiou y Rafael Herrera (edición y traducción).

“Quiero ser ruiseñor y cantar,
ganar corazones,
apostar la vida y perderla;
quitarme la cabeza,
ponerla entre mis manos,
ofrecértela a Ti al pasar,
y olvidarme del resto”.
Yunus Emre (Salmos Sufíes)

“Porque hayamos quebrado sus estatuas
o porque de sus templos los echáramos,
no por ello los dioses están muertos.
Oh, tierra Jonia, a ti te aman todavía,
sus almas te recuerdan todavía.
Cuando amanece sobre ti la mañana de agosto
tu atmósfera recorre la energía de sus vidas,
y a veces una etérea forma forma juvenil,
fugaz e indefinida,
vuelve a pasar por sobre tus colinas”.
(Cavafis)



<< VOLVER AL SUMARIO SUBIR^

También en esta sección...


  Cine de verano. José Luis Domínguez