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Verbo Divino

 Enero 2008 nº 244 - MOVIMIENTOS SOCIALES

La hora del reciclaje
Javier García Wong-Kit

Los desperdicios han dejado de ser simple basura para convertirse en elementos con potencial económico, que además contribuyen con la salud del ambiente. En el Perú, son varios los casos en los que el reciclaje ha abierto una oportunidad de comercio, aprovechando los residuos domésticos e industriales para mejorar la calidad de vida de la gente y reducir el impacto de la contaminación.
 
Uno de los problemas que origina la voraz sociedad de consumo se encuentra en la emisión descontrolada de residuos que, en forma de botellas, papeles, latas y envolturas, por mencionar algunas formas, hacen del manejo de desechos una tarea compleja para los gobiernos municipales y regionales; más aún cuando se trata de restos industriales que dañan irreversiblemente al ambiente.

En el Perú, hasta hace unos años, la conciencia por este problema era nula, y las iniciativas por detener la contaminación del mar, ríos (en especial el río Rímac, el cual cruza por toda la capital) y terrenos baldíos donde se amontonaba la basura, eran escasas, tanto de parte del gobierno como del sector privado o la sociedad civil en sí misma.

De un tiempo a esta parte, cuando empieza a escucharse con mayor frecuencia el término ‘responsabilidad social’, las campañas para promover el reciclaje están dando sus primeros frutos en las provincias norteñas de Cajamarca, Chiclayo y varias localidades de Lima, donde las municipalidades han iniciado proyectos interesantes para hacer de la basura un bien productivo para su comunidad.

Una industria ambiental

La Municipalidad de Surco, en la ciudad de Lima, fue una de las primeras entidades que apostaron por el reciclaje mediante un proyecto en el que los vecinos debían participar usando unas bolsas de plástico anaranjadas para separar residuos como botellas de vidrio o plástico, papel, cartones y latas, de los restos orgánicos, a fin de que puedan ser trasladados a una Planta Piloto donde los limpian, clasifican y comprimen.

Posteriormente, empleando programas como la “Bolsa de Residuos”, ideada por el IPES, una organización latinoamericana de promoción del desarrollo sostenible y la gestión ambiental, se contactan con demandantes de esta clase de residuos, que luego pueden convertirse en otros productos útiles, en lugar de pasar a formar parte de las 6,500 toneladas de basura que generan los más de 13 millones de habitantes de Lima a diario.

De esta forma, la Municipalidad de Surco reduce la cantidad de desperdicios que deben trasladar al relleno sanitario de Portillo Grande, en Lurín, al sur de Lima, un servicio que tiene un costo de 30 euros por tonelada. El reciclaje además les permite generar un ingreso extra que se reinvierte en la limpieza pública del distrito y que además da trabajo a 21 operarios en la planta piloto.

Otras experiencias

Luego de Surco, y con el reglamento de la Ley General de Residuos Sólidos y el Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos, elaborado por el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), este tipo de casos se multiplicaron en diversas ciudades, donde se han formulado planes maestros a fin de implementar el reciclaje en los sistemas de limpieza pública.

Tal es el caso de distritos como Villa El Salvador, uno de los más poblados de la capital (más de 330 mil habitantes), donde se emplean triciclos para recoger los residuos reciclables y se entrega a los vecinos un “Bono Verde” que sirve como descuento en el pago de tributos. Cajamarca, Huaraz y Chiclayo son otras ciudades donde han incluido el reciclaje dentro de sus proyectos ambientales.

Otra experiencia exitosa ha sido la de la trasnacional Tetra Pak, cuya campaña llamada “De envase en envase, la escuela se hace”, busca recolectar los envases que ellos producen para diversas compañías industriales de alimentos y bebidas, a fin de transformarlos en planchas de tectán, material parecido a la madera, con el cual fabrican carpetas y muebles coloridos para los colegios de menos recursos.

Control ambiental

El problema de la contaminación ha hecho de todos estos emprendimientos una salida a la acumulación de desechos que producen emisiones tóxicas, además de reducir la sobreexplotación de recursos naturales, que deforesta a los bosques y agota el agua para el consumo humano, sin contar el gasto energético que cada vez es mayor por el precio internacional del petróleo.

Productos tan perjudiciales al ambiente como las pilas y baterías, por su contenido de mercurio, plomo, níquel o cadmio (y que pueden infectar hasta cien mil litros de agua con sólo una de ellas), ahora se comprimen hasta formar un bloque compacto que se puede usar como relleno de concreto. Igualmente, los cartuchos de tinta y toner para impresoras se pueden reutilizar en lugar de desecharse como hasta unos años.

La lenta degradación de materiales como el plástico de las botellas de bebidas gaseosa (que tardarían miles de años en desintegrarse a la intemperie) ahora se transforman en tapices y prendas de vestir de fibra polar; mientras que con los aceites usados industriales se producen combustibles de biodiesel, que son menos contaminantes que los provenientes de fósiles.

Cultura del aprovechamiento

Parte de las actividades de CONAM han consistido en promover el reciclaje en los colegios a través del programa “Recicla” y el “Sistema de Gestión Ambiental Escolar” (SIGAE), de modo que no sólo se instruyan en la educación ambiental a temprana edad, sino que también participen en una red de escuelas para hacer sostenible esta propuesta.

Otra de las entidades que se ha encargado de difundir el reciclaje en el Perú es la ONG “Ciudad Saludable”, que desarrolla sistemas completos para la gestión de residuos sólidos y que ha liderado diversos proyectos en más de 50 ciudades del país. Recientemente, Albina Ruiz, su directora ejecutiva, recibió una distinción de la organización CGI, del ex presidente estadounidense Bill Clinton.

La creación de micro empresas para la recolección, transporte y procesamiento de los residuos sólidos fue el caso que deslumbró a los norteamericanos, quienes han mostrado un particular interés en esta actividad que cada vez gana más adeptos, inclusive entre los artistas y diseñadores, que hacen muebles, adornos y utensilios con todo tipo de material reciclado.

Algunos datos...

1. El Perú cuenta con 10 rellenos sanitarios autorizados, de los cuales cinco están en Lima y los demás en el resto del país. Allí va a dar el 75% de toda la basura. La cantidad restante termina en los basurales, el mar y cuencas de los ríos.

2. Materiales como el vidrio son 100% reciclables, ya que se utilizan en botellas opacas para contener productos de bricolaje, por ejemplo. El cartón se emplea para embalar otros productos y diseñar cajas de menor calidad.

3. De acuerdo con la Municipalidad de Surco, la inversión para la construcción de una planta piloto para el reciclaje es de 1,625.000 euros y el plazo para ejecutar el proyecto es de seis meses.

4. El actor y director norteamericano Robert Redford es también un activista de la ecología. Recientemente ha filmado el documental “Los nuevos héroes”, en la que se aprecian historias sobre actividades ambientales como el reciclaje.


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