Javier García
Wong-Kit
Los desperdicios han dejado de ser simple basura para
convertirse en elementos con potencial económico,
que además contribuyen con la salud del ambiente.
En el Perú, son varios los casos en los que el
reciclaje ha abierto una oportunidad de comercio, aprovechando
los residuos domésticos e industriales para mejorar
la calidad de vida de la gente y reducir el impacto de
la contaminación. |
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Uno de los problemas que origina la voraz sociedad de consumo
se encuentra en la emisión descontrolada de residuos
que, en forma de botellas, papeles, latas y envolturas, por
mencionar algunas formas, hacen del manejo de desechos una
tarea compleja para los gobiernos municipales y regionales;
más aún cuando se trata de restos industriales
que dañan irreversiblemente al ambiente.
En el Perú, hasta hace unos años, la conciencia
por este problema era nula, y las iniciativas por detener
la contaminación del mar, ríos (en especial
el río Rímac, el cual cruza por toda la capital)
y terrenos baldíos donde se amontonaba la basura, eran
escasas, tanto de parte del gobierno como del sector privado
o la sociedad civil en sí misma.
De un tiempo a esta parte, cuando empieza a escucharse con
mayor frecuencia el término ‘responsabilidad
social’, las campañas para promover el reciclaje
están dando sus primeros frutos en las provincias norteñas
de Cajamarca, Chiclayo y varias localidades de Lima, donde
las municipalidades han iniciado proyectos interesantes para
hacer de la basura un bien productivo para su comunidad.
Una industria ambiental
La Municipalidad de Surco, en la ciudad de Lima, fue una de
las primeras entidades que apostaron por el reciclaje mediante
un proyecto en el que los vecinos debían participar
usando unas bolsas de plástico anaranjadas para separar
residuos como botellas de vidrio o plástico, papel,
cartones y latas, de los restos orgánicos, a fin de
que puedan ser trasladados a una Planta Piloto donde los limpian,
clasifican y comprimen.
Posteriormente, empleando programas como la “Bolsa
de Residuos”, ideada por el IPES, una organización
latinoamericana de promoción del desarrollo sostenible
y la gestión ambiental, se contactan con demandantes
de esta clase de residuos, que luego pueden convertirse en
otros productos útiles, en lugar de pasar a formar
parte de las 6,500 toneladas de basura que generan los más
de 13 millones de habitantes de Lima a diario.
De esta forma, la Municipalidad de Surco reduce la cantidad
de desperdicios que deben trasladar al relleno sanitario de
Portillo Grande, en Lurín, al sur de Lima, un servicio
que tiene un costo de 30 euros por tonelada. El reciclaje
además les permite generar un ingreso extra que se
reinvierte en la limpieza pública del distrito y que
además da trabajo a 21 operarios en la planta piloto.
Otras experiencias
Luego de Surco, y con el reglamento de la Ley General de Residuos
Sólidos y el Plan Nacional de Gestión Integral
de Residuos Sólidos, elaborado por el Consejo Nacional
del Ambiente (CONAM), este tipo de casos se multiplicaron
en diversas ciudades, donde se han formulado planes maestros
a fin de implementar el reciclaje en los sistemas de limpieza
pública.
Tal es el caso de distritos como Villa El Salvador, uno de
los más poblados de la capital (más de 330 mil
habitantes), donde se emplean triciclos para recoger los residuos
reciclables y se entrega a los vecinos un “Bono Verde”
que sirve como descuento en el pago de tributos. Cajamarca,
Huaraz y Chiclayo son otras ciudades donde han incluido el
reciclaje dentro de sus proyectos ambientales.
Otra experiencia exitosa ha sido la de la trasnacional Tetra
Pak, cuya campaña llamada “De envase en envase,
la escuela se hace”, busca recolectar los envases que
ellos producen para diversas compañías industriales
de alimentos y bebidas, a fin de transformarlos en planchas
de tectán, material parecido a la madera, con el cual
fabrican carpetas y muebles coloridos para los colegios de
menos recursos.
Control ambiental
El problema de la contaminación ha hecho de todos estos
emprendimientos una salida a la acumulación de desechos
que producen emisiones tóxicas, además de reducir
la sobreexplotación de recursos naturales, que deforesta
a los bosques y agota el agua para el consumo humano, sin
contar el gasto energético que cada vez es mayor por
el precio internacional del petróleo.
Productos tan perjudiciales al ambiente como las pilas y
baterías, por su contenido de mercurio, plomo, níquel
o cadmio (y que pueden infectar hasta cien mil litros de agua
con sólo una de ellas), ahora se comprimen hasta formar
un bloque compacto que se puede usar como relleno de concreto.
Igualmente, los cartuchos de tinta y toner para impresoras
se pueden reutilizar en lugar de desecharse como hasta unos
años.
La lenta degradación de materiales como el plástico
de las botellas de bebidas gaseosa (que tardarían miles
de años en desintegrarse a la intemperie) ahora se
transforman en tapices y prendas de vestir de fibra polar;
mientras que con los aceites usados industriales se producen
combustibles de biodiesel, que son menos contaminantes que
los provenientes de fósiles.
Cultura del aprovechamiento
Parte de las actividades de CONAM han consistido en promover
el reciclaje en los colegios a través del programa
“Recicla” y el “Sistema de Gestión
Ambiental Escolar” (SIGAE), de modo que no sólo
se instruyan en la educación ambiental a temprana edad,
sino que también participen en una red de escuelas
para hacer sostenible esta propuesta.
Otra de las entidades que se ha encargado de difundir el
reciclaje en el Perú es la ONG “Ciudad Saludable”,
que desarrolla sistemas completos para la gestión de
residuos sólidos y que ha liderado diversos proyectos
en más de 50 ciudades del país. Recientemente,
Albina Ruiz, su directora ejecutiva, recibió una distinción
de la organización CGI, del ex presidente estadounidense
Bill Clinton.
La creación de micro empresas para la recolección,
transporte y procesamiento de los residuos sólidos
fue el caso que deslumbró a los norteamericanos, quienes
han mostrado un particular interés en esta actividad
que cada vez gana más adeptos, inclusive entre los
artistas y diseñadores, que hacen muebles, adornos
y utensilios con todo tipo de material reciclado.
Algunos datos...
1. El Perú cuenta con 10 rellenos sanitarios autorizados,
de los cuales cinco están en Lima y los demás en el resto
del país. Allí va a dar el 75% de toda la basura. La cantidad
restante termina en los basurales, el mar y cuencas de
los ríos.
2. Materiales como el vidrio son 100% reciclables, ya
que se utilizan en botellas opacas para contener productos
de bricolaje, por ejemplo. El cartón se emplea para embalar
otros productos y diseñar cajas de menor calidad.
3. De acuerdo con la Municipalidad de Surco, la inversión
para la construcción de una planta piloto para el reciclaje
es de 1,625.000 euros y el plazo para ejecutar el proyecto
es de seis meses.
4. El actor y director norteamericano Robert Redford es
también un activista de la ecología. Recientemente ha
filmado el documental “Los nuevos héroes”, en la que se
aprecian historias sobre actividades ambientales como
el reciclaje.
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