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En pleno corazón del Sahel, en el África Occidental,
se encuentra situada la República de Burkina Faso,
“La tierra de los hombres íntegros”. Un
país sin salida al mar cuya extensión viene
a ser la mitad de la de España. Esta antigua colonia
francesa, conocida como Alto Volta hasta 1984, es un país
estable gobernado por el mismo presidente democrático,
Blaise Campaoré, desde hace 20 años.
La población burkinabé supera los 14 millones
de habitantes. Étnicamente está integrado por
una mayoría mosi y numerosos pueblos mandingas como
los bobos, los senoufos, los lobis o los malinkés que
conviven pacíficamente con los seminómadas tuaregs
y peul. Aunque el idioma oficial es el francés, se
pueden escuchar hasta un centenar de dialectos. El moré
es el más extendido.
Si las razas y las lenguas son variadas y conviven en paz,
lo mismo sucede con las religiones. El sesenta por ciento
se declaran musulmanes y los cristianos rondan el veinticinco
por ciento, sin embargo, ambas confesiones tienen fuertes
raíces animistas.
Ni sopas
La autosuficiencia alimentaria no está asegurada. Cíclicamente
sufren hambrunas y problemas de malnutrición infantil.
Sólo un 25% de la población tiene acceso al
agua potable.
Antes del año 2000, las tasas de mortalidad infantil
habían bajado; pero el paludismo, las infecciones respiratorias,
la diarrea y la desnutrición han conducido a un serio
deterioro en la salud de los más pequeños. Esto
afecta gravemente a un país donde cada mujer tiene
una media de siete hijos. El porcentaje de desnutrición
en Burkina Faso es uno de los más altos del mundo;
afecta al 30 por ciento de los niños menores de cinco
años.
Una guerra silenciosa mata a niños, mujeres y hombres
todos los días. Es el hambre que, en pleno siglo XXI,
sigue siendo causa de sufrimiento y horror para millones de
personas. Se estima que cada dos segundos un niño muere
en algún lugar por causas que podrían haberse
evitado, generalmente enfermedades asociadas a la desnutrición,
la malnutrición, la falta de agua potable y la ausencia
de servicios de salud. Resulta vergonzoso que esto siga sucediendo
cuando contamos con los recursos, el conocimiento y la tecnología
necesarios para evitarlo. Sin embargo, ocurre, todos los días,
sin que hagamos lo suficiente por evitarlo.
Pero no es sólo la muerte, sino las huellas que el
hambre deja en aquellos que la han sufrido. Cuando, durante
el embarazo, la madre no tiene acceso a una alimentación
adecuada, el desarrollo del nuevo ser resulta gravemente perjudicado.
Si a esto se le añade que el niño tampoco dispone
de suficiente alimento durante sus primeros años de
vida, el resultado es que nunca alcanzará la talla
física y el desarrollo intelectual para los que estaba
dotado. Un déficit que le marcará de por vida,
y no sólo a ese adulto, sino también a sus hijos,
pues esa persona tendrá menos posibilidades y capacidades
para procurarles a ellos el alimento y los recursos que necesitarán
para su propio desarrollo, por lo que la huella que dejó
el hambre en esa persona se termina trasladando a su descendencia
en un círculo vicioso que es preciso romper.
Ni letras
Según el Informe de Seguimiento de la UNESCO, en Burkina
Faso el porcentaje de adultos analfabetos se sitúa
en el 76 %. O lo que es lo mismo, sólo uno de cada
cuatro adultos sabe leer y escribir. Pero los números
son aún más sangrantes cuando hablamos de mujeres
o cuando extrapolamos los datos referidos a la población
rural.
Burkina también tiene la tasa de matriculación
en la escuela más baja del mundo. Sólo algo
más de la mitad de los niños va al colegio.
En cuanto a la educación secundaria, tan sólo
uno de cada diez puede acceder a este nivel de estudios.
Ante esta grave situación todos los proyectos resultan
insuficientes. Manos Unidas, comprometida con el desarrollo
de los pueblos y la justicia, está apoyando los proyectos
educativos de la Iglesia Católica en las distintas
diócesis burkinabé así como la labor
de los misioneros españoles en el país de los
hombres íntegros, aunque muy pobres y sin alfabetizar.
Los Hermanos de La Salle tienen cinco grandes colegios en
el país, los mismos que los Clérigos de San
Viator. Las diócesis están apostando por la
creación de colegios católicos, como el que
se ha construido en Kaya con el dinero de los donantes españoles
de Manos Unidas. Todo es insuficiente para intentar que el
país deje de encabezar la terrible lista del analfabetismo
mundial.
África,
la educación en cifras
La alfabetización sostiene el desarrollo
• Tasa de adultos analfabetos:
En África, hay 175 millones de adultos analfabetos,
el 39% de la población. 62,3% en Benin; 76,1% en
Burkina Faso; 55,5% en Costa de Marfil; 62% en Guinea
Conakry; 18,9% en Guinea Ecuatorial; 44,8% en Togo y 2,6%
en España.
En el África subsahariana más de 19 millones
de niños y 24 millones de niñas en edad
de cursar estudios primarios están sin escolarizar.
Lo mismo les ocurre a 21 millones de niños y 27
millones de niñas en edad de cursar estudios secundarios.
• Tasa de matriculación en la escuela primaria:
67,6% en Benin; 34% en Burkina Faso; 58,3% en Costa de
Marfil; 45,6% en Guinea Conakry; 79,3% en Guinea Ecuatorial;
82,3% en Togo y 99,9% en España.
• Tasa de matriculación en la escuela secundaria:
28,2% en Benin; 9% en Burkina Faso; 34,1% en Costa de
Marfil; 14,6% en Guinea Conakry; 68,5% en Guinea Ecuatorial;
58,3% en Togo y 91,9% en España.
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El Gobierno
burkinabé lanza un nuevo proyecto educativo
Afrol News
El gobierno de Burkina Faso distribuirá millones
de libros gratis a los estudiantes de primaria y lanzará
un proyecto piloto para proporcionar educación
gratuita en una iniciativa destinada a reducir el número
de personas que crecen en el país sin recibir siquiera
una educación básica.
"Este es el fin de la época en la que los
libros de texto de lectura y matemáticas eran considerados
artículos de lujo para los padres", afirmó
Odile Bonkoungou, ministro de Educación Básica
en el lanzamiento del proyecto de libros gratis. La iniciativa
se extenderá al resto del país en 2011.
El proyecto está en línea con una iniciativa
del Banco Mundial y de la ONU para promover la educación
gratis en los países en vías de desarrollo
en todo el mundo.
"La educación es el factor más importante
para erradicar la pobreza y los estudios han demostrado
que un agricultor que no ha ido a la escuela tiene un
90% de probabilidades de tener un hijo que corra su misma
suerte", declaró el primer ministro, Tertius
Zongo, en una entrevista con un medio público.
Hasta ahora la alfabetización general se sitúa
en el 32%, según las cifras del gobierno. No
se espera que el país alcance el Objetivo de Desarrollo
del Milenio en educación.
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