Redacción y Administración:
c/ Ricardo Ortiz, 14 post
28017-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa



Versión Digital
  Regresar a la portada
   SECCIONES
  Tema de portada
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Norte-Sur
  Opinión
  Desde otro prisma
  Personal
  Documentos

 PUBLICIDAD



 Enero 2008 nº 244 - TEMA DE PORTADA

En defensa de la paz
Redacción de alandar
  Cada año, desde que en 1968 Pablo VI tuvo la idea de instaurarlo, se celebra el 1 de enero como Jornada de oración por la paz en el mundo. Las buenas intenciones no pueden faltar, al menos en el día que abre 2008, aunque luego los 21 conflictos armados (guerras) que siguen ardiendo en el mundo, junto a las 40 crisis humanitarias (enfermedad, hambre y catástrofes) le den argumentos de peso a quienes defienden que la especie humana no tiene solución.

No es la primera vez ni va a ser la última que alandar empiece un año dedicándole su portada a la paz. “Estoy convencido de que respetando a la persona se promueve la paz, y que construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral. Así es como se prepara un futuro sereno para las nuevas generaciones”, decía en su saludo a 2007, hace ahora doce meses, el Papa Ratzinger. Y a sus palabras no le faltaban ni sentimiento, ni razón, ni justicia. Otro cantar es lo que disponen quienes dirigen los destinos del planeta. Para la mayoría, prima el principio de que la paz se impone por las armas, o que disponer de un ejército bien armado y con gran capacidad de matar es la mejor garantía de que los enemigos potenciales no se atreverán a atacar su país. Eso del gran negocio que supone fabricar y vender armas, un mercadeo al que las grandes potencias no van a renunciar y que desangra a los países más pobres del Sur.

Frente a esta lógica simple y asesina de los señores de la guerra, miles de personas organizadas y que viven la violencia en diversas partes del planeta han sido capaces de plantarse y proponer alternativas viables que siempre tienen como destino último la paz. Ese ‘arma cargada de futuro’ se engrasa desde hace 25 años en el interior de las Brigadas Internacionales de Paz, un colectivo que practica los principios de no violencia gandhianos en las zonas más peligrosas de un mundo ya de por sí inseguro, poniendo diariamente en riesgo la vida de sus miembros.

Halagos similares habría que adjudicar a Mujeres de Negro, una asociación que nació a final de los 80 en Israel como llamada al diálogo y a la paz entre árabes y judíos, y que alcanzó un enorme impacto social gracias a su empeñada defensa de los derechos humanos, a principio de los 90, en medio de la guerra que se libraba en los territorios de la ex Yugoslavia. Y qué decir de la Comunidad de San Egidio. Durante las últimas décadas ha desempeñado en silencio y con éxito que no habían obtenido los más finos diplomáticos occidentales, una labor fundamental en la pacificación de conflictos tan duros como los de Sri Lanka, Mozambique, Guatemala o Colombia. Su vida, la de todos ellos y ellas, nos recuerda aquel deseo (“Que la Paz sea con vosotros”), siempre actual con el que despedimos las celebraciones de la eucaristía.


<< VOLVER AL SUMARIO SUBIR^