Redacción y Administración:
c/ Ricardo Ortiz, 14 post
28017-Madrid
Tel y Fax: 91 726 62 21
alandar@alandar.org
Revista mensual de información social y religiosa



Versión Digital
  Regresar a la portada
   SECCIONES
  Tema de portada
  Iglesia
  Movimientos Sociales
  Norte-Sur
  Opinión
  Desde otro prisma
  Personal
  Documentos

 PUBLICIDAD



 Septiembre 2008 nº 250 - MOVIMIENTOS SOCIALES


Entrevista a Carlos García de Andoin, coordinador federal de Cristianos Socialistas
“La causa de los pobres también se juega en el BOE”
Juan Ignacio Igartua
Hace 14 años un grupo de cristianos socialistas vascos creó un grupo de trabajo dentro del Partido Socialista con la convicción de que entre cristianismo y socialismo hay una afinidad de valores que pueden converger en bien de la sociedad. “Al final, entre la igualdad que preconiza la izquierda y la opción por los pobres del Evangelio hay una gran afinidad”, dice Carlos García de Andoin, actual coordinador federal de Cristianos Socialistas. Ahora mismo este grupo del PSOE tiene dos senadores y dos diputados. Carlos García de Andoin es licenciado en Psicología y Teología,
además de estudiar Ciencias Políticas, tiene 45 años, está casado y tiene dos hijos. Afirma que “nuestra tarea va más allá del debate entre la Iglesia y el Estado. Pretendemos que el Partido Socialista escuche a la parte de la sociedad cristiana que reivindica unos valores y que esta parte de la sociedad confíe en el Partido Socialista como un lugar hacia el que llevar las demandas políticas”. El que fuera director del Servicio Diocesano de Formación del Laicado de la diócesis de Bilbao y concejal en el Ayuntamiento de Sestao, asegura que “pretendemos ser un puente de inserción de cristianos que quieren plantearse una acción política, porque la causa de los pobres también se juega en el Boletín Oficial del Estado”.

¿Cómo se siente cuando escucha de boca de un obispo que es incompatible ser católico y socialista?
Creo que esta afirmación tiene poca consistencia. Primero sociológicamente, ya que en España son millones los católicos practicantes que identifican la política del Partido Socialista con los valores del Evangelio. El 46% del electorado del PSOE se declara como católico practicante y llega a un 68% el de los que se identifica como católico. Sé que el argumento sociológico no es definitivo, por eso podemos ir a una comparativa de lo que son las políticas socialistas con lo que es la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), con la que hay una gran convergencia en temas como la doctrina sobre el desarrollo de los pueblos, la paz, la centralidad de la persona en la economía, etc. Reconociendo que hay puntos de discrepancia con los planteamientos morales de la Iglesia, como aborto, matrimonios homosexuales, se puede decir que hay otros muchos de convergencia, por los que me atrevo a decir que gracias al socialismo también avanza el Reino de Dios.

¿Cómo diría que son en estos momentos las relaciones entre el Gobierno y la Jerarquía eclesiástica?
Es evidente que esta legislatura a comenzado con mayor serenidad que la anterior. El conjunto de los actores políticos, sociales y religiosos que en la legislatura pasada extremaron su acción de oposición están experimentado una especie de revisión sobre la misma. Esto lo experimenta también la Iglesia. El cardenal Rouco que hoy preside la CEE es diferente al que ha estado estos años ‘sólo’ como cardenal de Madrid. En este sentido señalaría la desgana mostrada para la venta del libro en el que se recoge una larga entrevista, que en un principio probablemente respondiera a un intento de denuncia y crítica, y que sin embargo ahora no es adecuado. Además de Roma ha llegado un mensaje claro, porque ha visto que el Episcopado español está dividido, no en lo doctrinal pero sí en la forma de ejercer la acción pública evangelizadora de la Iglesia y las relaciones con el Gobierno.

¿La reforma de la ley libertad religiosa, que seguramente se abordará en la segunda parte de la Legislatura, puede ser un tema conflictivo?
La Ley de Libertad Religiosa indudablemente va a someter a debate las creencias en nuestra sociedad democrática. La transición supuso un ánimo de reconciliación, un pacto constitucional sobre cuál debía ser el lugar de la Iglesia católica en sus relaciones con el Estado, pero creo que el cambio que se ha dado en la sociedad habla de la necesidad de volver a dialogar sobre lo que se habló hace 30 años. Sería muy importante llegar a una comprensión de la laicidad en términos de convivencia, de tolerancia y no en términos de arma arrojadiza de unos contra otros. Estamos ante esa oportunidad. Habrá sus tiras y aflojas, pero por parte de los obispos, por lo que sé, no es una ley que se perciba como algo ‘contra’.

¿Esta revisión puede servir para ‘calmar’ a los sectores más duros con la Iglesia dentro del PSOE, que preconizan, entre otras cosas, la revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado?
La posición mayoritaria del partido es una posición de prudencia. A pesar de que pueda apetecer a muchos sectores ‘poner a la Iglesia en su sitio’, mas cuando se la ha visto actuar como un adversario político, se impone un planteamiento de responsabilidad. En el Parlamento ha habido cuatro ocasiones en que iniciativas de Izquierda Unida, Ezquerra Republicana de Cataluña y del Bloque Nacionalista Gallego han ido en esa dirección, sin embargo el PSOE ha votado en contra. Y la acción del Gobierno en esta materia ha estado presidida por la prudencia y también observando el proceso de cambio en la sociedad española. Por otro lado, sí creo que hay algunos aspectos que se pueden modificar, como la presencia de la Iglesia en el Ejército o lo que se refiere a las ceremonias de Estado. Este tipo de avances se pueden realizar sin entrar en una revisión de acuerdos globales, aunque los acuerdos no van a ser eternos.

Una de las críticas más fuertes que está recibiendo el Gobierno es por la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía.
En este tema lo primero que hay que clarificar es que la adaptación de la asignatura al ideario de los colegios católicos fue el recurso utilizado por FERE para defenderse ante los obispos. Lo que FERE acordó con el Gobierno fue el currículo. ¿Qué ocurre?, pues que a pesar de haber acordado básicamente el currículo y no viendo Ricardo Blázquez, entonces presidente de la CEE, problemas, hubo obispos que siguieron presionando. La manera de salir al paso de las críticas que hacían estos prelados a la FERE fue pedir ‘un papel que justifique lo que hacemos’.


Pero se sigue viendo la asignatura como una imposición moral al derecho de los padres para educar a sus hijos.
Aquí conviene señalar que hoy en la escuela hay educación en valores, aunque no haya asignatura. También hay que decir que la concepción cristiana de la educación es una educación en valores y nunca sólo en términos de instrucción. Ha habido tres argumentos que han llevado a la Unión Europea a recomendar la propuesta de este tipo de currículo en la enseñanza. La primera razón fue que la convivencia democrática necesita de la participación y resulta que el 80% de los jóvenes europeos no vota; la segunda ha sido la violencia escolar, que hay que atajar, y la tercera es el muticulturalismo que está generando la inmigración. Todos ellos son argumentos integrales para la educación. ¿Esto excluye la educación de los padres? No, para nada, aunque indudablemente debe ser en términos de cooperación con ellos. Los padres tenemos la primera responsabilidad, sin duda, pero no tenemos la única. De hecho hay padres que cometen verdaderas barbaridades con sus hijos y si dejáramos la educación sólo a los padres podríamos ir también a una selva. Hace falta el concierto de padres, de escuela, de medios de comunicación, de Estado, de iglesias, etc, de todos, intentando que esta sociedad sea cada día mejor, más justa, más solidaria, más libre.


<< VOLVER AL SUMARIO SUBIR^