| “La teología no es `algo´ que yo
hago como si fuese un objeto externo a mi vida. La teología
constituye un eje central de mi identidad como mujer,
y es el modo como yo co-respondo al misterio de Dios en
mi vida”. Así se define a sí misma
María Pilar Aquino, una de las grandes teólogas
de las Américas. Esta mujer entrañable,
lúcida, creativa y llena de vitalidad, es un referente
de coherencia para los teólogos/as que queremos
desarrollar en contextos de frontera “nuevos paradigmas
de convivencia social que sostengan la dignidad humana
y la integridad de la creación”. Porque en
Cristo son abolidas y superadas todas las barreras y las
fronteras de exclusión, y allí donde estas
existen los teólogos/as estamos llamados por el
Espíritu a ejercer nuestro ministerio. Y es en
este sentido tanto físico y espiritual, como biográfico
y de opción de vida en el que M. P. Aquino es un
referente para las teólogas y los teólogos
con vocación transfronteriza. |
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Aquino es una teóloga chicana que vive y trabaja
a ambos lados de la frontera entre México y los Estados
Unidos. Desarrolla su actividad en un contexto plural, con
personas de generaciones, razas, clases sociales, orientaciones
sexuales y afiliaciones religiosas diferentes, y tratando
de integrar en su pensamiento sus búsquedas múltiples
y complejas. También reivindica el carácter
plural del quehacer teológico feminista, que debe integrar
la experiencia de mujeres, migrantes, indígenas y negros,
el feminismo en la base, centrado en las prácticas
de la vida cotidiana, y la reflexión académica.
Esta última es el ámbito decisivo donde acontece
la lucha de los paradigmas intelectuales, las construcciones
teórico-políticas y los lenguajes simbólicos
y religiosos que fundamentan las relaciones socio-religiosas
de poder. Por ello “las mujeres no podemos darnos el
lujo de abandonar ese campo de lucha”.
Y es precisamente en estas fronteras geográficas, culturales,
políticas y religiosas donde ha descubierto la llamada
de Dios: “Mi actividad teológica y mi identificación
con la teología de la liberación desde mi lugar
de frontera es, antes que nada, una vocación cuya última
justificación está sólo en Dios”.
Una vocación que ella reconoce mediada por las contribuciones
de otras teólogas como Elisabeth Schüssler Fiorenza,
que le ayudó a ver las lagunas patriarcales-sexistas
de la teología de la liberación y a focalizar
su pensamiento en la elaboración de un nuevo enfoque
para superarlas. A través de sus escritos, encuentros
y diálogos con los teólogos de la liberación
está realizando una contribución sustancial
para ampliar su compresión de la liberación.
“No puede haber teología liberadora que se configure
a sí misma a expensas de la penumbra de las mujeres”.
Que no haga explícita en su opción por los pobres
la opción por las mujeres pobres. Es decir, que analice
la realidad también desde la experiencia de las mujeres,
especialmente en lo relativo a su cuerpo, su salud y su sexualidad,
pero también en lo relativo a los efectos de la globalización
o el acceso a la educación y a los ámbitos de
poder donde se toman decisiones clave que afectan a sus vidas.
Su trayectoria es impresionante. Nace en Ixtlán del
Río, Nayarit en 1956 y es la primera mujer católica
mejicana que obtuvo un doctorado en teología. Se crió
en Sonora, en la frontera con Arizona, en una familia de campesinos:
un ámbito en el que dedicarse a la actividad intelectual
era algo inimaginable. Sus padres, que trabajaban como braceros,
participaron en el movimiento de los trabajadores chicanos
en las granjas de los Estados Unidos. Allí vio desde
muy joven a grandes activistas como César Chavez y
algunas religiosas que se convirtieron en su modelo. De 1974
a 1983 forma parte de una congregación, las Hermanas
Auxiliadoras. Con ellas vive en un barrio periférico
de Ciudad de México y accede a sus primeros estudios
teológicos. Esta experiencia marcará su compresión
de la teología “como fuerza socio-eclesial de
transformación sistémica que confronta las realidades
de opresión y de violencia con el objeto de actualizar
relaciones sociales libres de explotación y de inhumanismo”.
Tras doctorarse en Teología en Salamanca en 1991, comienza
su carrera académica. En este ámbito es Profesora
de Teología y de Estudios Religiosos en la Universidad
de San Diego y Directora Asociada del Centro para el Estudio
del Catolicismo Latino. Pertenece al grupo fundador de la
Academia de Teólogos y Teólogas Latino/as de
los Estados Unidos, de la cual fue la primera mujer presidente.
Ha formado parte de la Mesa Directiva de la Sociedad Teológica
Católica de América (2002-2004) y de la Revista
Internacional de Teología Concilium (1998-2003). Es
miembro del Consejo de Dirección de varias revistas
teológicas profesionales a nivel nacional e internacional.
Pertenece al Jurado que otorga el Premio en Teologías
y Filosofías Contextuales del Instituto Missio (Aachen,
Alemania) y participa activamente en destacadas asociaciones
teológicas. En el año 2000 la Universidad de
Helsinki (Finlandia) le otorgó el Doctorado Honoris
Causae en Teología. Es autora, editora y co-editora
de numerosos libros y artículos. Pero lo más
destacable es cómo ha sabido articular en su trayectoria
vital y teológica el trabajo con los/as más
pobres en la base y el rigor académico.
Con visión profética afirmaba en una entrevista
al National Catholic Reporter en 2005: “La Iglesia sólo
sobrevivirá en su integridad si tiene la visión
y la fortaleza de convertirse en un discipulado de iguales”.
Y para derribar barreras y eliminar “grave y masiva
exclusión socio-económica, política y
eclesial y teológica de las mujeres” su contribución
a la reflexión teológica, desde una perspectiva
crítica y liberadora, es indispensable. “Para
las mujeres la teología sigue siendo un campo central
de lucha por nuestro acceso al espacio de la construcción
intelectual crítica, y por nuestro reconocimiento como
sujetos/as creadoras de conocimiento”. Desde esta convicción
está impulsando a las nuevas generaciones de teólogas
de la liberación latinoamericanas y latinas en los
Estados Unidos, que entienden la teología como un quehacer
coral y dialógico, en perspectiva ecuménica
e intercultural, y desde marcos analíticos feministas.
Una tarea en la que importa más la transformación
efectiva de la realidad y el avance de todos y todas que el
logro individual. Ella ha roto barreras impensables hace unas
décadas y quiere que otras y otros las crucen.
Para saber
más:
• “La teología feminista: horizontes
de esperanza” en J.J. TAMAYO – J. BOSCH (eds.),
Panorama de la Teología Latinoamericana, Verbo
Divino, Estella (Navarra) 2000
• La Teología, La Iglesia y La Mujer en América
Latina, Indo-American Press, Bogotá 1994
• Entre la Indignación y la Esperanza. Teología
Feminista Latinoamericana (co-editora con Ana María
Tepedino), Indo-American Press & ASETT, Bogotá
1998.
• Teología Feminista Intercultural: exploraciones
latinas para un mundo justo (coeditora con María
José Rosado Nuñes), Ediciones Dabar, México,
2008
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