En este número damos cumplida cuenta de la celebración
de los 25 años recorridos por alandar. (Ver Pág.4-7)
Lentilla, nuestra querida tortuga, nos hace un recorrido por
los distintos momentos que allí vivimos para que los
que no nos pudisteis acompañar ese día, ahora
podáis disfrutarlo.
Los tres momentos más importantes de la tarde estuvieron
iluminados por la Palabra. En el primero de ellos “Comienzo
y Memoria” Isaías nos ayudó a renombrar
en el corazón a aquellos y aquellas que pusieron los
primeros pies sobre los montes para que este proyecto empezará
a caminar. “Qué hermosos son sobre los montes los
pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas,
que anuncia salvación, que dice a Sión: Ya reina
tu Dios! (Isaías 52, 7)
En el segundo de los momentos “Reconocimiento al buen
hacer”, que esto son los premios alandar
y no otra cosa, fue Lucas quien con su palabra nos hizo recordar
y acariciar la Buena Nueva. “El Espíritu del Señor
está sobre mí. Él me ha ungido para llevar
la buena nueva a los pobres, para anunciar la libertad a los
cautivos, y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir
libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del
Señor". (Lucas 4,16-30) Y así fuimos trayendo
a la memoria y al corazón a aquellos que, de una manera
u otra han hecho de su vida, con su vida, buena nueva para los
pobres y los cautivos.
Acabamos “Mirando al futuro”, y fue Jeremías
quien nos llenó de gozo y esperanza, quien nos hizo orar
y dar gracias por los siguientes 25 años de alandar.
“Bendito quien confía en mí, quien pone
en mí su esperanza. Será como un árbol
plantado a la orilla de un río, que extiende sus raíces
hacia la corriente y no teme cuando llegan los calores, pues
su follaje está siempre frondoso. En tiempo de sequía
no se inquieta, y nunca deja de dar fruto.(Jr 17, 7-8). Así
es como no sentimos. Podríamos pensar que estamos en
un tiempo de sequía, y sin embargo nosotros, en alandar,
nos encontramos con frutos nuevos, que se acercan a este proyecto
con ilusión, con esperanza, con las alforjas llenas de
deseos de trabajar. Y entre todos y con ánimos renovados,
repetimos lo que el primer número de alandar decía:
“Estamos al comienzo de una excursión apasionante
donde no faltarán las emociones ni las sorpresas. El
tiempo no acompaña, es cierto. Los vaticinios de los
profetas no son optimistas. Queremos compartir los hallazgos
que animan y los obstáculos que paralizan. Estamos empeñados
en la construcción de la comunidad evangélica
y dinámica, fraterna y común, plural y liberadora,
en actitud de servicio especialmente a los más pobres
y marginados. En esta línea apoyaremos los proyectos
sociopolíticos que promuevan la justicia, la libertad
la defensa de los derechos humanos y la solidaridad entre los
pueblos. Queremos ser expresión de una Iglesia que vive
y camina en la óptica y en la dinámica del Concilio
Vaticano II atenta a los signos de los tiempos”.
|