Por Raquel Lara*

“He ido a representar a todos los jóvenes de la clase obrera, a los que militan y a los que no. A los que están en Andalucía y a los que no. Al chaval que estaba el otro día en la pescadería diciendo que ojalá le llamaran hasta los domingos para trabajar de madrugada. Es la apuesta por todas y todos, sin que se quede ninguna persona fuera. Esa es la verdadera revolución”. Son las palabras de una joven de la JOC que el pasado puente de la Inmaculada participó en el 48º Consejo General del movimiento, celebrado por primera vez en Gran Canaria.

La pastoral obrera juvenil se dio cita en Gran Canaria para una Re-Evolución

Estar presentes en la realidad es una de las claves de las reflexiones. FOTO: JOC

Durante estos días, el movimiento ha compartido la vida de unos 150 jóvenes militantes como representación  de la JOC de toda España. Con edades comprendidas entre 17 y 29 años, esta juventud partió de su propia vida, con sus dificultades, necesidades, miedos, retos de su día a día… Tuvieron el respaldo del Episcopado con don Antonio Algora -obispo consiliario de Pastoral Obrera- y el obispo de Canarias, don Francisco Cases, además de los directores de Pastoral Juvenil y Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal: Raúl Tinajero y Luis Manuel Romero. Junto a ellos, el movimiento fue apoyado por personalidades de la sociedad civil, como políticos de Gran Canaria, responsables de sindicatos a nivel nacional y el Consejo de la Juventud de España (CJE), a los cuales agradecemos enormemente su esfuerzo y acompañamiento en este momento tan especial para el movimiento.

 “Sigan llevando la alegría del Evangelio a cada uno de sus ambientes”

Uno de los momentos más emocionantes del acto de apertura fueron las palabras que el papa Francisco dirigió a las/os jóvenes jocistas motivándolos en la tarea: “Desde la dinámica de una Iglesia en salida, sigan llevando la alegría del Evangelio a cada uno de sus ambientes y continúen trabajando por el bien y la dignidad de cada persona”.

Sin duda, palabras que la juventud jocista acogió con gran fervor y con las que se ayudó a plasmar los tres retos que acompañarán al movimiento durante los tres próximos años:

  • Llevar acción en nuestros ambientes naturales haciendo protagonistas a otras/os jóvenes en la construcción del Reino.
  • Crecer como militantes y como movimiento, en un estilo de vida justo, sostenible con el planeta y con los empobrecidos.
  • Crecer en una experiencia cotidiana y continua de encuentro con Dios, que parta de la vida, que envuelva y dinamice nuestra acción y estilo de vida siguiendo el testimonio de Jesús.

 Con estos retos, estamos convencidos, como reivindicábamos en el manifiesto del acto público, de “que es hora de despertar, de organizarse, de unirse a otras/os, de creer y confiar en la juventud. Hay que construir un nuevo mundo donde todas y todos tengamos nuestro lugar en el. Porque la juventud somos personas que queremos vivir con dignidad y valemos más que todo el oro del mundo porque no somos esclavos, ni máquinas ni un animal de carga sino hijas e hijos de Dios”. 

“Es aquí donde Jesús de Nazaret se encarna para ser vida”

Incertidumbre, precariedad laboral, sin un trabajo decente, siempre hundidos en la esclavitud al servicio del capital, sin canales reales de participación para que nuestra voz sea escuchada y valorada. Sin oportunidades, sin presente y sin futuro, explotados, marginados e ignorados, sufrientes de un contexto y estructura social que fractura nuestras vidas. Sin acceso a una vivienda digna, estudios cada vez con un mayor número de condiciones y recortes, aumentando así la injusticia y las desigualdades.

Este el rosto de la juventud, es aquí donde Jesús de Nazaret se encarna para ser vida, para ser luz y esperanza. Esta es la realidad que viven las/os jóvenes de la JOC y las/os jóvenes con los que día a día se relacionan.

La juventud queremos ser protagonistas, no meros espectadores. Por ello, nos valemos de la acción transformadora para cambiar aquello de nuestra vida que nos oprime; y liberadora, para quitarnos el manto que nos esclaviza. La acción es la respuesta creyente a las llamadas que el militante cristiano percibe de parte de Dios desde la realidad en la que se desarrolla su vida y descubre que no somos mercancías al servicio y beneficio del capital. Somos hijos e hijas de Dios y, como tales, tenemos el deber de poner en valor nuestra dignidad.

“Más que nunca necesitamos de hombres y mujeres que, desde su experiencia de acompañamiento, conozcan los procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad del espíritu…” (EG 171). 

“Procesos ante la urgencia evangelizadora”

La JOC, ante este momento social y la urgencia evangelizadora, plantea procesos, entretejiendo tres elementos fundamentales en ellos: descubrir y crecer en la espiritualidad cristiana, la formación a través de la acción y el compromiso y el eje que vertebra nuestra identidad, la revisión de vida obrera. A veces queremos inventar fórmulas mágicas ante dicha urgencia y ponemos gran empeño en buscar alternativas instantáneas que nos ayuden a hacer descubrir a un Jesús encarnado en la vida. Sin embargo, para llevar el Evangelio al mundo y en concreto a las/os jóvenes hace falta tiempo, tiempo para estar en la vida de las/os jóvenes y descubrir juntos las causas y consecuencias que nos oprimen para actuar desde el ser testimonio encarnado en el día a día, mirar con la misma mirada de ternura con la que Jesús nos miraba, escuchar sin prejuicios. Y todo ello con una finita gratuidad, sembrando en todas las tierras, porque Dios, que es Madre y Padre, hará revolucionar los corazones de cada joven con quien nos encontremos y dediquemos nuestro tiempo lleno de escucha, comprensión, prudencia, paciencia e infinita confianza en Dios.

“Dejando el yo para optar por un nosotros”

Ciertamente, “el Evangelio nos invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para buscar el bien de todos” (EG39).

“En las plenarias he visto cómo cada zona defendía su propuesta, pero siempre dejando el yo para optar por un nosotros, mirando por el bien común del movimiento. Me voy con mucha fuerza, alegría y amor recibido, para continuar este camino que nos propone Jesús, luchando y amando como Él lo hizo. Ahora nos toca a nosotros”. Estas son palabras de una militante de la JOC que, ciertamente, expresa la alegría del Evangelio que provoca que jóvenes de barrios obreros, de las periferias de las ciudades, se sientan escuchados, siendo en muchos de los casos la primera vez que salían de sus barrios y cogían un avión. Personas jóvenes convencidas de planteamientos tales como cuidar un estilo de vida militante que respete nuestra casa común, la necesidad de desarrollar la vocación cristiana, la importancia de la espiritualidad de la acción, de iniciar en la oración trabajando el cuaderno de vida, practicar la Revisión de Vida Obrera, llevar acción/transformación en los ambientes… 

“Callejeros de la fe”

¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra! (EG106).

La Juventud Obrera Cristiana salió a la calle para desarrollar su acto reivindicativo dentro del marco de la celebración de su 48º Consejo General. Las/os 150 jóvenes participantes se distribuyeron según su zona de procedencia a lo largo de la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria, llevando a cabo distintas performances con el objetivo de visualizar la realidad juvenil y aportar alternativas y esperanzas a la misma. A continuación, se emprendió una marcha precedida por una batucada de jóvenes militantes en iniciación del propio del movimiento.

Cada una de las performances ha dado vida a datos como el paro juvenil (del 36% en menores de 25 años según la EPA del tercer trimestre de 2017); la pobreza laboral (el 20% de los jóvenes que trabajan tienen un nivel de ingresos inferior al 60% del ingreso medio según la OIT). El fracaso escolar (con una tasa del 19% de jóvenes entre 18 y 24 años siendo España el segundo país de la Unión Europea), la imposibilidad de independizarse (solo un 6% de las personas menores de 25 años puede hacerlo). Según el observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España el riesgo de pobreza es del 38’2% entre las personas de 16 a 29 años según AROPE de 2015 o la falta de protagonismo (solo 1 de cada 3 personas jóvenes tiene algún tipo de participación incluida la participación en grupos deportivos).

La JOC es la Juventud Obrera y Católica

Durante el encuentro hubo tiempo para las reivindicaciones en la calle. FOTO: JOC

Ya en la plaza donde concluía el acto público se procedió a la lectura de un manifiesto donde la JOC reafirma su confianza en la juventud. Afirmando con fe, que “las/os jóvenes estamos preparados para ser protagonistas de nuestra historia, somos conscientes de la responsabilidad que tenemos en esta sociedad para transformarla y hacerla más humana, solidaria, sostenible, feminista y fraterna”.

La tarde concluyó con una celebración eucarística en la Catedral de Santa Ana, donde D. Francisco Cases, obispo de Gran Canaria recordó que “los hombres no son siervos unos de otros sino hermanos, ese es el Proyecto de Dios”, “hoy las noticias contaban cómo en toda España estaba la ocupación hotelera al 90%, pareciera que estamos en la gloria… pero no bajan las cifras del paro ni suben los sueldos”, “quien quiera buscar a Jesús que no lo haga donde está el poder. Está en los establos de la sociedad, con los oprimidos, con el precariado”.  Y terminó pidiendo “al Señor que estos retos aprobados en el Consejo los lleven en el corazón siempre y los mantengáis vivos en vuestro trabajo”.

“Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos” (Mt 28,19) Aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son temerosos o a los indiferentes: ¡el Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor! (EG 113).

La JOC, más que nunca, se pone en salida, ejerciendo de puente, siendo Iglesia en el Mundo Obrero y Mundo Obrero en la Iglesia. El movimiento ayuda a la Iglesia a reconocer su condición secular y su relación con el mundo. La Iglesia no existe para ella misma sino para salir al encuentro del hombre y la mujer de hoy, ofrecerles la Buena Noticia del Evangelio y hacerlos “discípulos-misioneros” en la tarea de hacer presente el proyecto humanizador del Padre (el Reino de Dios). La tarea de la misión hace tomar conciencia a la Iglesia de la necesidad e importancia de evangelizar los ambientes: Cada generación es hija de su tiempo y está condicionada por las circunstancias sociopolíticas del momento en las que se ha de “inculturar” el Evangelio para ser Buena Noticia. La persona es un ser encarnado y el tema de la evangelización ha de situarse en esta perspectiva teniendo en cuenta todas las dimensiones de la persona como bien nos invita el papa Francisco en Evangelii Gaudium: “Los movimientos son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para evangelizar todos los ambientes y sectores. Muchas veces aportan un nuevo fervor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia (EG 29). 

“El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura” (EG88)

“Me llevo experiencias, de muchas personas de diferentes sitios de España, donde se siguen viendo circunstancias de injusticia y desigualdad, pero donde hay esperanza, donde hay jóvenes que quieren cambiar la realidad, que luchan día a día por hacerlo. Pero sobre todo me llevo fe, muchísima fe”. Con estas palabras compartía su experiencia del Consejo una militante del movimiento, donde se pone de manifiesto que la JOC sigue en acción siendo levadura en la masa para ayudar a generar respuestas colectivas y seguir dando pasos en el camino hacia el sueño de Dios, gestándolo con el amor que él nos tiene. Porque otro mundo sí es posible, tal y como anunció Jesús, el carpintero de Nazaret, donde la juventud seamos protagonistas, nos sintamos escuchados, tengamos una vivienda digna, un ocio saludable, un trabajo decente, una educación pública y de calidad, con un consumo responsable y sostenible con nuestra casa común y con el resto de hermanas y hermanos.

La juventud de la JOC, después de celebrar nuestro 48º Consejo General, seguimos reafirmándonos en el convencimiento del protagonismo de la juventud, quienes allí donde estemos somos semillas y vamos fecundando el mundo de una revolución llena de amor, misericordia y rebeldía.

*Raquel Lara es miembro del Secretariado General de la JOC