Categoría: Opinión

Opinión

Un verano para reorganizarnos

Va terminando el curso y todo comienza a adquirir un aspecto de aparente calma. Le Pen no ganó las elecciones en Francia y parece que se aleja un poco el fantasma de la ultraderecha en el poder. En España el Gobierno ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado sin muchos sudores y parece que la moción de censura contra el presidente Rajoy nunca saldrá adelante. La escalada de violencia entre Estados Unidos y Corea del Norte se ha tomado un descanso al menos mediático. Todo parece llegar al verano en una aparente calma tras una primera mitad de año de vértigo, pero esa calma es una calma tensa. Es la calma chicha a la que temen los curtidos navegantes.
Porque en el silencio de esa calma siguen muriendo ahogados centenares de refugiados en nuestro mar, los casos de corrupción siguen apareciendo a un ritmo tan brutal que ha logrado desmovilizar por cotidianizarlos y el clima, el silencioso clima, va dando imperceptibles pasos cada vez más rápidos hacia el colapso. No es ni mucho menos un escenario como para tranquilizarse.
Si lo es para reorganizarse, para aprovechar esta aparente pausa para retomar fuerzas y afrontar las batallas que tenemos por delante con energía, alegría y firmeza. En Alandar queremos utilizar este tiempo de verano (os lo contamos dentro) para montar nuestro propio programa de radio y lanzar una potente web que sirva para replicar vuestra voz y nuestra voz a todos los rincones. Porque ahora, justo ahora, no nos podemos permitir parar.

Editorial: La corrupción nos llama a las plazas

Es casi imposible llevar la cuenta. Tanto de los casos de corrupción y estafa que no paran de salir día tras otro como de la cantidad de millones robados de los impuestos del pueblo. En el primero de los casos por el ritmo vertiginoso de una actualidad que en el último mes nos ha regalado más de un imputado al día. En el segundo, porque se trata de cifras tan elevadas que se nos escapan de no usarlas nunca. Aún así, se hace imprescindible bucear en los datos para poder construir la magnitud real del engaño, atreverse a ir más allá de los primeros números.
Porque, puestos a dimensionar el coste concreto de la estafa, ¿qué tal si empezamos a medir el dinero desfalcado en vez de en millones en servicios públicos recortados? ¿Y si hiciéramos una tabla en la que se visibilice qué nos ha supuesto específicamente lo malversado por uno u otro político corrupto? El robo de este supuso tantas escuelas, tantos servicios ambulatorios y tantas prestaciones por dependencia. El de aquel, la reconstrucción en tantos municipios de Haití (qué vergüenza grande, señor Ignacio González).
Comienza mayo y, con él, la memoria del 15M volverán a hacer retemblar las calles y las plazas de nuestra geografía. Quizá sea buen momento para recordar qué nos hizo salir en aquella primavera de 2011, un buen momento para recuperar el empoderamiento que ganamos y ahora parece dormido. Si no hay oposición que plante cara a este Gobierno corrompido, le tocará oponerse al pueblo.

El miedo va en autobús

Mucho se ha hablado ya, cuando esta revista llega hasta sus hogares, del ubicuo autobús que la organización HazteOír asociada a la secta El Yunque ha estado moviendo por toda nuestra geografía y por distintos platós de televisión. Jamás alquilar un autobús publicitario, con el dinero que puede costar eso, fue más amortizado. No es nuestra intención continuar regalándoles una publicidad que sin lugar a dudas no merecen pero, aparte de felicitarnos por la contundente, sensible y solidaria respuesta ciudadana, si queremos llamar la atención sobre un matiz.
Como de seguro saben nuestros suscriptores más fieles, precisamente el tema de la transexualidad ocupó nuestra portada de hace tres números, un mes antes de la dichosa polémica. Fue con un brillante y pedagógico texto escrito con profunda sensibilidad y pedagogía por Cristina Ruiz y Rafael San Román en el que se trataba de comprender esta realidad y apuntar algunas claves. Pues bien, cuando recuperamos el artículo en nuestras redes sociales para dar una respuesta a la polémica desde otra perspectiva radicalmente opuesta a la de los diseñadores del autobús pero con un claro acento creyente, muchos de los comentarios que obtuvimos no pudieron ser más sorprendentes: nos acusaron de “trabajar para el demonio”, de “no ser Iglesia”, de “marginar a muchos creyentes”… y todo por tratar de meter algo de pedagogía en el debate.
Está claro que cuando el miedo se monta en autobús no hay señales de tráfico ni advertencias viales que lo detengan. Quizá toque esperar a que se detenga y, cuando baje, dialogar.

Un año sin Berta Cáceres

En la noche del 2 al 3 de marzo del pasado año 2016 unos pistoleros asesinaban a sangre fría a la activista hondureña Berta Cáceres. Berta Cáceres destacaba por la defensa de los recursos naturales de su comunidad frente a las grandes multinacionales hidroeléctricas así como por su indigenismo y su feminismo. Una luchadora por los Derechos Humanos que apenas unos meses antes de su asesinato ganaba el prestigioso Premio Goldman, una suerte de Nobel de la ecología. Ni siquiera eso pudo salvarla en un país donde la impunidad es el salvoconducto oficial de unas élites políticas y económicas manchadas de sangre y avaricia. La mataron para que callara pero, como gritan sus seguidores desde entonces, “Berta no murió, se multiplicó”.
Tras su asesinato han sido varios de sus compañeros del COPINH los que también han caído bajo las balas del sistema. Activistas medioambientales que mueren asesinados a causa de su lucha por el bien común y frente al interés de unos pocos. Decía que hace un año moría una defensora hondureña, pero lo cierto es que esto no es más que un dato biogeográfico. Berta, como su gente del COPINH, era de todos porque de todos es el medio ambiente que defendían, un medio ambiente que no entiende de las artificiales fronteras humanas. No mataron, pues, a una hondureña. Nos mataron a Berta.
Desde alandar le queremos dedicar este editorial como homenaje y como prólogo de un número muy especial. Hemos procurado que absolutamente todos los temas de este ejemplar de marzo den voz a distintas mujeres. Porque transformar el heteropatriarcado dominante también se hace rompiendo fronteras.

Termómetros y espejos

El pasado mes cerraba con un suceso trágico de esos que nos sirven como espejo y termómetro del punto histórico concreto en los que una sociedad se encuentra. Ante la indiferencia de decenas de personas y para pasmo de turistas, el inmigrante de Gambia Pateh Sabally moría ahogado en el Gran Canal de Venecia. Un joven de 22 años que ya llevaba dos en suelo europeo daba sus últimas brazadas antes de hundirse en las profundidades de uno de los puntos más turísticos de la Tierra. La noticia trascendió las barreras locales debido a que varias personas grabaron vídeos con sus móviles en los que se podía ver la escena. De todo, más allá de la propia muerte de Sabally, quizá lo más terrible fuera el audio de dichos vídeos: la gente se burlaba de él, le insultaba y le instaba a volver a África mientras se ahogaba.
Rápidamente la polémica se instaló en si la muerte del joven de Gambia fue un suicidio o un accidente, ya que las cámaras de seguridad captaron el momento en el que tomaba impulso y se lanzaba al agua. Los gondoleros dicen que nadie que quiera perder su vida se quita la chaqueta intentando aligerar peso, pero tristemente esto es lo de menos.
Lo grave es que la muerte en directo de una persona sea capaz de generar burla y odio en vez de impulsos de solidaridad y ayuda. Nos sirve, como decimos, de termómetro y de espejo. Un espejo en el que los partidos xenófobos de Holanda, Francia o Alemania ya ven su reflejo con la misma cara de Trump.

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Editoriales

No será un año cualquiera

Comienza un año del que todo parece apuntar que no será un año cualquiera. 2017 llega bajo la marca de unas elecciones en Holanda, Francia y Alemania en las que una ultraderecha xenófoba espera el último empujón en las encuestas para hacerse con el poder. El miedo a los otros y el descontento ciudadano por las políticas de austeridad de los viejos partidos son las principales armas de unas fuerzas que pretenden dar un paso atrás impensable en la Europa de hace tan solo cinco años. Aunque no nos lo queramos creer, los resultados que las urnas lanzaron sobre el Brexit, el referéndum de paz colombiano o la victoria de Donald Trump nos obligan a estar vigilantes.
2017 también será un año de centenarios: de los nacimientos de Óscar Romero o de Gloria Fuertes, de la Revolución Rusa, del segundo de los Maristas o del cuarto de los Escolapios, el cual recordamos en este número. No será, parece, un año cualquiera. Quizá, muy probablemente, ninguno lo sea.
Es por esto que queremos comenzar este mes de enero con un repaso de lo que viene (desde los populismos hasta los lefebvristas), abriendo agenda con un tema que cada vez está más de sana actualidad como el de la transexualidad o profundizando, precisamente, en los usos que hacemos del tiempo. Qué mejor momento que enero, mes de buenos propósitos, para detenernos a reflexionar sobre lo que hacemos con nuestro tiempo y, muy especialmente, con lo que vamos a hacer para construir otro mundo posible.

Francisco como antiTrump

Día 23 de la era Trump. El mundo, sin lugar a dudas, es un lugar más peligroso que la última vez que nos comunicamos desde estas páginas. No solo ha sucedido lo que parecía imposible, la victoria del candidato republicano a las elecciones de los EEUU, sino que se ha visto validado un discurso. De algún modo, desde hace 23 días los machistas, los racistas y los defensores de las armas se sienten ganadores. No ha ganado Trump (que hará lo que el aparato del Estado le permita hacer), ha ganado una forma de estar en el mundo que amenaza todo lo construido por las civilizaciones y se extiende a una velocidad preocupante por todo el planeta.
En Europa ya se empieza a temer la posibilidad de que Marine Le Pen llegue a ser presidenta o a que la ultraderecha gobierne, por primera vez desde la II Guerra Mundial, en Alemania. Poca broma. Ante esto empiezan a surgir las voces que urgen a la construcción de una alternativa internacional que mueva a los pueblos. Lo hacen desde la política pero tal vez sería bueno no confiarlo todo únicamente a esa carta. Si lo que ha ganado no ha sido la política sino un discurso, ¿por qué no confrontarlo con otro? Tenemos en el papa Francisco al perfecto antiTrump. ¿Se imaginan a millones de personas de todo el mundo poniendo en práctica sus mensajes? No desaprovechemos la ocasión, el sentido del cambio de era que se avecina dependerá de ello.

Sorprendente democracia

En las últimas décadas hemos crecido con la convicción de que la democracia representativa es el mejor de los sistemas posibles, a pesar de sus fallos y limitaciones.
Cuando hay elecciones hablamos de la “fiesta de la democracia” y el derecho a voto es algo que completa nuestra ciudadanía. Es ya inconcebible que las mujeres no puedan acudir a las urnas o que se limite este derecho para algunos sectores de la población. No cabe cuestionamiento posible.
Sin embargo, en los últimos meses parece que la democracia no para de sorprendernos. Primero fue el Brexit, en el que la población de Reino Unido votó mayoritariamente –ante la sorpresa de medios y encuestas– su salida de la Unión Europea. Resultado inesperado y del que parte de esa propia población se arrepiente.
Después fueron las elecciones generales en España, las segundas, celebradas el pasado mes de junio. Resultado inesperado y del que, a la luz de los hechos recientes, seguramente también una parte de la población se arrepiente: un PSOE descalabrado, un Congreso sin mayorías y en el horizonte la perspectiva cada vez más plausible de unas terceras elecciones.
Y ahora la democracia nos vuelve a sorprender en Colombia, donde la población –bueno, el escaso 37% que se acercó a la urna en el referéndum– ha votado en contra de la paz. ¿Cómo? ¿Decir “no” a la paz? Inesperado, impensable, incomprensible.
Probablemente así de impensable e incomprensible será también el resultado de las próximas elecciones presidenciales en EEUU, donde Donald Trump recoge cada vez más seguidores en las encuestas. Pero la democracia representativa tiene estas cosas: que la gente vota y cada uno vota lo que quiere.
Ante ello toca una reflexión pausada. Toca contextualizar, entender a aquellos que no piensan como nosotros y toca, sobre todo, mantener la esperanza. Ahí es donde está el verdadero reto.
 

De esto no hablamos

Comenzamos un nuevo curso, tras dos meses de descanso. En julio y agosto alandar no se publica en papel y la dinámica de la revista nos marca para el número de septiembre una planificación a largo plazo.
Esto hace que en las páginas interiores se echen en falta algunos temas que hoy son acuciantes y marcan la actualidad tanto nacional como internacional. Solo queda este pequeño espacio del editorial –como si de un verso libre se tratara–, para traer en el último momento, antes de entrar a imprenta, aquellos hechos relevantes en los que necesariamente tenemos que poner el foco.
Sucede así con la reciente firma del acuerdo por la paz en Colombia, tras un largo periodo de diálogo entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP. Un tema del que nos hemos hecho eco en innumerables ocasiones y que es, en este final del verano y pese a las imperfecciones del acuerdo, un motivo para celebrar.
Menos esperanzada es la mirada que lanzamos a Nicaragua, donde el presidente Daniel Ortega está intentando ser reelegido. Si lo consigue, el país tendría al mismo gobernante durante 14 años de forma ininterrumpida y Ortega acumularía 24 años en el poder. Las repetidas denuncias de falta de libertad y democracia en este país centroamericano, tan querido, nos hacen verlo con preocupación.
[quote_right]Una vez más, los partidos están centrados en sus propios intereses y no en los de la gente de a pie[/quote_right]
Y, por último, otro de los temas que se ha quedado fuera de estas páginas es la actualidad política de este país nuestro. En el momento de entrar a imprenta se ha celebrado la primera votación fallida para investir a Mariano Rajoy como presidente. Pensamos que no nos hacía falta esperar a la segunda votación para conocer el resultado porque, una vez más, los partidos están centrados en sus propios intereses y no en los de la gente de a pie.
“Es la hora de la cultura política”, escribíamos en el editorial del pasado enero. Sigue siéndolo y lo será mientras no exista una democracia real que tenga como base los derechos humanos, todos ellos. Buena tarea para el nuevo curso.

Fin de curso

Cuando llega junio parece que se pone cuerpo de fin de curso. Aunque ya no se sea estudiante, pareciera que toca en este mes hacer evaluación y mirar hacia atrás a los meses pasados.
En alandar también tenemos esta buena costumbre y en estas semanas nos dedicamos a evaluar la marcha del curso pero también a celebrar que hemos cumplido un año más. Llega así la fiesta de los premios alandar que es, cada mes de junio, una oportunidad para reunirnos y festejar que seguimos adelante, que puede haber voces libres en la Iglesia y en la sociedad y que hay mucha gente comprometida cuyo trabajo merece un reconocimiento.
Es el caso de los premiados y premiadas de este año: la teóloga Marifé Ramos, el cantautor Álvaro Fraile, la comunidad de Sant’Egidio y, como Premio alandar joven, el proyecto Rezando Voy. Son muchas las razones que les hacen merecer este reconocimiento de nuestra revista. Con ello intentamos premiar voces sencillas y humildes, que construyen Reino a paso lento y callado pero firme, como nuestra tortuga.
La fiesta será el próximo 15 de junio a las 19:30 h. en el Colegio Mayor Chaminade de Madrid y, como siempre, esperamos reunir a la familia de alandar, los suscriptores y suscriptoras que hacéis posible la sostenibilidad de esta publicación.
Será una oportunidad también para charlar y encontrarnos, para que nos contéis qué os ha parecido la revista este año, los cambios en el diseño y el contenido. Como siempre, estamos deseando escucharos con el corazón abierto.
Ha sido un año de grandes transformaciones en la revista, de incorporación de nuevas personas al equipo, de renovación de la tortuga, la cabecera, el diseño. Pero esto es solo el principio. Llegamos a fin de curso pero ya estamos deseando que comience el curso siguiente, para seguir avanzando y llevar las voces que se oyen menos allí donde más gente las escuche. Contamos con vosotros y vosotras para seguir en este camino.

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