Un año más Segovia acoge el evento ‘Mujeres que transforman el mundo’, un encuentro con grandes mujeres venidas de todo el mundo que, a través de su testimonio y sus experiencias, arrojan luz sobre multitud de realidades de sombra en nuestro planeta. Nuestra crónica destaca algunas de esas voces imprescindibles para construir un futuro deseado.

Llevo varios años participando en el encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo, pero no por eso dejo de sobrecogerme cuando entro en el recinto que acoge este encuentro: La cárcel de mujeres de Segovia. Un lugar donde, en la época franquista, se privó de libertad y se quiso silenciar a las mujeres, principalmente a las mujeres republicanas. Hoy, desde hace ya nueve años, ese mismo lugar se ha convertido en el Ágora de las mujeres que, llegadas de todas partes del mundo, narran sus experiencias de vida, muchas veces duras experiencias de vida porque son mujeres luchadoras que trabajan y se esfuerzan para transforman la realidad en la que viven y donde sufren injusticias, violencia y en muchas ocasiones encuentran la muerte. Ahora en este lugar se comparte la vida y la esperanza.

Encuentro de Mujeres que transforman el mundo en SegoviaAquí he escuchado el testimonio de grandes mujeres llegadas de todas partes del mundo: África, América Latina, Europa, Asía… muchas de España. El programa de este año, como en ocasiones anteriores, no ha defraudado.

Rosa Mª Calaf, entrevistó a Svetlana Gánnushkina. Una mujer rusa, matemática que en 2016 obtuvo el Nobel alternativo “por sus décadas de compromiso con los Derechos Humanos y la justicia para los refugiados y migrantes forzados, y por promover la tolerancia entre los grupos étnicos”. Candidata varias veces al Premio Nobel de la Paz, la última también en 2016, Gánnushkina ha proporcionado apoyo jurídico gratuito, ayuda humanitaria y educación a más de 50.000 migrantes, refugiados y desplazados internos en Rusia desde 1990 y ha promovido las enmiendas a la ley para que más de dos millones obtuvieran la ciudadanía rusa, en un país que reparte a cuentagotas el estatus de refugiado político.

Pudimos escuchar a dos grandes del periodismo, Rosa Maria Calaf y Carmen Sarmiento, llevadas de la mano de una joven periodista Patricia Costa, debatir sobre cómo se tuvieron que abrir paso en un mundo, el de periodismo y sobre todo el de los corresponsales, donde imperaban no sólo los hombres sino un machismo al que se tuvieron que enfrentar durante toda su carrera.

Marieta Frías, llevó el diálogo con Nadia Remadna, activista francesa de origen argelino. En París, el distrito 93 de Seine-Saint- Denis parece ser símbolo de terrorismo, gueto de bandas y un alto desempleo juvenil. Es el departamento donde el ISIS recluta a sus miembros entre hijos de emigrantes árabes que la miseria del mundo arrastró hasta Francia. Y es en este contexto donde Nadia trabaja. En 2014 fundó La Brigade des Mères (La Brigada de las Madres): una asociación al servicio de las madres y la protección de los jóvenes en entornos radicalizados que defiende el secularismo, la igualdad frente a las sutiles ideologías que plagan el terreno de la radicalización y lucha contra el fracaso escolar y la violencia doméstica. BDM ofrece escucha, apoyo y acompañamiento a las familias a través de propuestas innovadoras que ofrecen soluciones reales.

Pilar Requena dialogó con Bahijjahtu Abubakar, activista ecologista nigeriana, quien nos contó que en Nigeria casi 100.000 mujeres mueren anualmente a causa de los humos inhalados al cocinar con leña. Una leña que cada mañana tienen que salir a buscar, junto con el agua, y recorrer a pie cinco o seis kilómetros por un camino en el que en muchas ocasiones encuentran a hombres esperando para violarlas. “Regresan a casa, se secan las lágrimas y tienen que volver al día siguiente. Es inaceptable”.

Ella es una de las mayores expertas medioambientales en desarrollar respuestas viables centradas en las personas con el fin de mitigar los efectos del cambio climático y estimular maneras de crear fuentes alternativas de energía limpias, confiables y sostenibles, que mejoren las vidas de las mujeres en Nigeria.

Bahijjahtu es la fundadora de RUWES (Rural Women Energy Security), Gracias a ellas dos millones de mujeres han recibido capacitación sobre la creación de riqueza y el uso de energías limpias.

Hacer cuerpo con otras mujeres

El encuentro Mujeres que transforman el mundo contó con la presencia de Carmen Avendaño

Carmen Avendaño en el encuentro Mujeres que transforman el mundo

Pero hay dos mujeres que este año me han conmovido especialmente. Una es Carmen Avendaño. Carmen es una mujer sencilla. Llegó a Segovia acompañada de su marido: “he tenido la suerte de tener un marido que peleó en silencio”, nos dijo en su intervención, y él estaba a su lado pero consciente de que el protagonismo era de su mujer. Carmen tiene mucha fuerza al hablar y cuenta la historia de unas mujeres que fueron capaces de “hacer cuerpo con otras mujeres para lograr cosas muy importantes”.

Era principios de la década de los 80. La sociedad gallega era pobre. Muchos emigraron y ni la tierra ni el mar daban para vivir En Galicia se traficaba con el tabaco. Todos lo sabían. La policía también, pero hacía la vista gorda. El gran problema es cuando se dio el paso del tabaco a la droga. Para muchos la droga era un paso para la libertad. “Fue una etapa muy dura en la que nos faltaba información y además los medios de comunicación no nos trataron bien. Se ponían etiquetas diciendo que la droga se daba en familias desestructuradas y eso no era verdad. Decían ‘qué mala suerte tienen’ y no era mala suerte, todo era premeditado. Ante los medios mostramos mucha dignidad y rompimos la imagen de marginalidad”.

“Nuestros hijos empezaron a morir y fue entonces cuando las madres nos unimos y nos echamos a la calle. Fuimos con una pancarta que decía ‘Nos están matando a nuestros hijos’ . Fuimos de bar en bar donde se vendía la droga, fuimos a las casas de los principales narcotraficantes: Oubiña, Miñanco, Charlin… Era fácil deslumbrar a los jóvenes, que querían ser como ellos para tener un gran coche, un pazo palaciego y putas: era la visualización del bienestar”.

Empezaron siendo media docena de madres pero al cabo de 10 años eran miles las mujeres las que se habían unido en torno a la asociación Erguete (Levántate), fundada por Carmen .

A lo largo de eso años tuvo varios atentados. En dos ocasiones le cortaron los frenos del coche, pero ella siguió luchando por sus hijos, dos de ellos víctimas de la droga y atracadores de bancos, dándose la coincidencia de que su marido era empleado de banca.

Ella lo tiene claro: “Cuando se hacen las cosas en las que uno cree no hay que tener miedo” y quizás si se siente hay que vencerlo.

Galicia ha sido la Comunidad de España con más conciencia social en el tema de la droga. Gracias a estas mujeres en el Código Penal se recoge la incautación de los bienes de los narcotraficantes. Hoy en Galicia pazos que antes sirvieron para distribuir la droga están siendo espacios de desintoxicación de muchos jóvenes

Una parte de la vida de Carmen Avendaño está reflejada en la película Heroínas de G. Herrero, en el documental Ni locas, ni terroristas, de C. Barriga y en la serie Fariña.

La pequeña gigante

Desde el instante que llegué a Segovia una mujer, pequeña de estatura, pero que enseguida se hacía notar llamó mi atención: Mayerlis Angarita, colombiana de 39 años. “La pequeña gigante” como la llaman en Montes de María, la ciudad de la que procede. Mayerlis tiene tres hijos de 16, 14 y 12 aunque como ella dice, es madre soltera. Ha llegado un poco tarde a la cena porque todos los días habla con ellos. ¿Cómo les ha ido en la escuela? ¿Han hecho las tareas? ¿Cómo está la pequeña? ¿Ha habido algún problema?… Porque los hijos de Mayerlis viven con escolta, como ella: 6 escoltas, uno por cada uno de los atentados que ha tenido. Y así desde hace diez años. Vivir en el día a día con esto no es fácil. Los adolescentes quieren vivir su vida y ocultarla muchas veces a la madre. Sus hijos no pueden porque tienen que llevar siempre, vayan donde vayan, un escolta. Tampoco ella puede disfrutar de ese ámbito de libertad que todas tenemos. Cuando me veo con ella lleva cuatro días en Segovia, cuatro días en los que ha podido disfrutar de salir a pasear en soledad y respirar de este aire y de la ciudad sin nadie que vaya tras ella.

Infancia rota

Mayerlis Angerita partició en el encuentro Mujeres que Transforman el mundo

Mayerlis Angerita en un momento del encuentro

La madre de Mayerlis formaba parte de las mujeres que repartían comida en las “ollas comunitarias” de Montes de María cuando “desapareció”. El conflicto de Colombia entre el ejército, la guerrilla y la contra estaba en pleno auge y las desapariciones eran algo común, no sólo en esa zona sino en toda Colombia. Mayerlis vio su infancia truncada y pasó a ejercer de hermana mayor y ocupar el espacio de su madre en la casa. “Tuve que afrontar desde una edad temprana el dolor, la rabia y también el odio. El conflicto te transforma la vida. Pensé: o cojo un fusil o recompongo lo que las armas rompieron”. Y en medio de la desesperanza, en el año 2000, cuando las masacres en Montes de María se multiplicaron, con 18 años y junto a otra tres mujeres comienzan “Narrar para vivir”, un espacio en el que la palabra se convierte en el arma de reconstrucción, un espacio para visibilizar los impactos que deja la guerra en la vida de las personas y en este caso en la de las mujeres: asesinatos, violaciones, desplazamientos… “el cuerpo de las mujeres, en los conflictos, se utiliza como botín de guerra”. En “Narrar para vivir” quieren transformar el dolor en el camino para la paz. Porque “las mujeres somos fuertes en cualquier campo en el que estemos. También en la guerra”.

Solas no pueden hacer nada, sólo callar y sufrir en silencio. Deciden trabajar en grupo, hablar, hacer uso del poder de la palabra siempre sanadora, porque “si nos ponemos de acuerdo paramos el mundo” dice con una fuerza que es difícil no creerla.

En Segovia, ante un público totalmente rendido, nos habla y nos conmueve con el relato de la masacre de Salado , considerada como la matanza más grande de toda la historia de los paramilitares. Su voz se quiebra a pesar de los años transcurridos. “Según testigos los paramilitares desmembraban y torturaban a los pobladores con motosierras, destornilladores, piedras y maderos mientras bebían licor saqueado de las tiendas, violaban mujeres, ahorcaban jóvenes, apaleaban ancianos y mujeres embarazadas mientras escuchaban música a alto volumen”

En su zona, a lo largo de estos años 10.000 fusiles dejaron de disparar. Es el primer territorio de paz en Colombia, un territorio donde no pueden entrar armas, aunque confiesa vivir en una pequeña contradicción porque “vivo rodeada de armas (lo dice por sus guardaespaldas) y yo lucho por la paz y por la vida”.

Ahora después de muchos años de trabajo y con más de 800 familias, más de 6000 personas todas supervivientes del conflicto armado, que se reúnen en grupos por toda la costa del Caribe, son conscientes de que “tenemos que llegar a los espacios donde se toman las decisiones y hemos de tomar el poder porque no nos lo van a dar”.

Entre las mujeres de las “narradas” como ella llama a sus encuentros, hay historias de verdadero empoderamiento, como la de ella misma que se ha convertido en una estupenda abogada que conoce perfectamente las leyes de su país para defender los intereses de su pueblo y en especial de las mujeres. O Margarita, una madre a la que mataron a su hijo en la masacre de Salado y hoy con 70 años está haciendo la primaria.

Todo este trabajo realizado a lo largo de los años ha tenido su coste. Además de los atentados sufridos, “mi padre y mis hermanos se tuvieron que ir lejos de la zona por la labor que yo hago”.

Mayerlis ha participado en los diálogos de paz de La Habana como representante de las supervivientes y sigue trabajando para defender la paz y defender los derechos sabiendo que es el único camino. Que es el camino. Y termina diciéndonos que “reconciliar no es olvidar”, que lo que muchas veces mata es la indiferencia: hacia las comunidades pobres, hacia los indígenas, hacia las mujeres… y contra la indiferencia lo mejor es la palabra.

Y para acabar este recorrido por la vida de estas grandes mujeres, no puedo dejar de nombrar a la que, desde hace 9 años, y siendo Concejala de Cultura en Segovia, viene impulsando este proyecto tan bonito como necesario: Clara Luquero, hoy alcaldesa de Segovia.