La marcha de los in-voluntarios
Martín Valmaseda
Érase un joven generoso que se había
ofrecido de voluntario en una asociación que tenía
la voluntad de ayudar, voluntariamente, a los involuntariamente
desfavorecidos de la fortuna.
(Hagamos un paréntesis para explicar que «desfavorecido
de la fortuna» es toda aquella persona que gracias
a los sistemas económicos, a las leyes del mercado
y a la ley del más fuerte se queda sin comida,
sin escuela, sin vestido, sin vivienda digna... Es como
si a uno que va por la calle le asaltan, le golpean y
le dejan desnudo... y se le llama peatón «des-favorecido»...
Pero volvamos al tema).
El joven generoso se había ofrecido voluntario,
etc... Como era voluntario tenía muy buena voluntad
pero no muy grande (el tamaño es lo de menos).
Se había comprometido en acudir a la asociación
todos los martes, jueves y viernes a las seis de la tarde.
En la asociación estaban muy contentos con el nuevo
fichaje porque hacía falta su colaboración
como estudiante de economía para llevar las cuentas
que en aquella asociación (como en casi todas)
estaban manga por hombro.
Pero he aquí que el voluntario, para eso era voluntario
y no recibía ningún sueldo, aparecía
un martes, pero el jueves tenía un partido de tenis
al que no podía faltar y el viernes ponían
en el cineclub de la universidad una interesantísima
película que no podía perderse.
Al martes siguiente el voluntario llegó involuntariamente
una hora y cuarto más tarde y se puso al trabajo
con gran entusiasmo. El siguiente jueves llegó
sólo media hora más tarde y cuando estaba
en lo más arduo de su tarea de economista recibió
la llamada de Yolanda:... «Pero ¿no te acuerdas
de que hoy es mi cumple? -«¡Ay, perdona!»
Dejó los papeles revueltos sobre la mesa y salió
corriendo.
Estuvo en la asociación como un clavo los tres
días siguientes porque al llegar el viernes notó
una cara algo extraña en el coordinador. Pero he
aquí que dos semanas después encontró
en el periódico el anuncio de un curso intensivo
de danza-jazz. ¡Con el interés que tenía
el voluntario por la cultura afroamericana, la solidaridad
con el mundo negro, la expresión corporal! Avisó
al coordinador: «...No serán más que
dos semanas... luego podré aportar...».
Las dos semanas se convirtieron en cinco, pero el martes
de la sexta apareció puntualísimo en la
asociación. En la mesa que él ocupaba normalmente
había trabajando una señora mayor con lentes
finitos de esos de mirar por encima.
- «Buenas tardes».
- «Buenas tardes», contestó la señora
mayor y siguió a lo suyo.
El coordinador se asomó a la puerta: «Hola,
te presento a Doña Rosalía... es contable
jubilada que se ha ofrecido... ¿vienes un momento?
Se lo llevó a su despacho. Mira es que urgía
el asunto de las cuentas y ella, aunque a veces tiene
que traerse a su nieto, o se le pone el marido enfermo
tiene más tiempo...»
- Pero es que yo soy voluntario...
- Bueno, bueno... Hay otro rollo para ti. Hemos tenido
reunión los responsables de asociaciones no gubernamentales,
ONGs, fundaciones, pías. uniones, clubes benéficos
y hemos organizado algo que creo que te resultará
interesante. Apunta esta dirección...
Al siguiente martes, el voluntario se dirigió a
dicha dirección, valga la redundancia. En la puerta
de aquella casa del viejo Madrid había un cartelito:
- «Asociación de in-voluntarios» piso
2.° derecha.
Estuvo a punto de marcharse confundido pero le ganaba
la curiosidad y subió. En recepción una
muchachita estaba poniéndose el abrigo. «Hola
¿eres nuevo, no? Aquí tienes un prospecto
de la asociación». Ella se fue.
Por la sala de recepción cruzaban, entraban y salían
jóvenes y maduros de distinta carrocería.
Leyó: «Asociación de in-voluntarios.
Fundación de la unión de agrupaciones de
servicio social. Nuestro objetivo es ofrecer un campo
de actividades a todos aquellos jóvenes o adultos
inquietos que quieren hacer algo (pero no demasiado) en
su vida. Esta asociación cuenta con sala de revistas,
videoteca, sala de reuniones informales... No hay horario,
fijo ni reglamento concreto. Puede usted venir cuando
le apetezca y «comprometerse» en la actividad
que usted elija, aunque luego sus múltiples ocupaciones
y contactos no le permitan llevar acabo su compromiso.
Las ventajas de esta asociación son: a) que usted
se sentirá realizado y b) que no dejará
empantanada la acción de las organizaciones que
se baten el cobre por causas serias en defensa de los
desfavorecidos (robados) de la fortuna (los poderosos).
Posibles actividades que le ofrecemos: ..............
Al voluntario no le pareció mal la idea e iba a
ponerse a elegir una actividad entre la amplia lista.
Pero en aquel momento miró el reloj. «¡Uy,
las 7 y media. Hoy transmiten el partido Oviedo-Osasuna!
Y salió, in-voluntariamente corriendo.
|