Va terminando el curso y todo comienza a adquirir un aspecto de aparente calma. Le Pen no ganó las elecciones en Francia y parece que se aleja un poco el fantasma de la ultraderecha en el poder. En España el Gobierno ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado sin muchos sudores y parece que la moción de censura contra el presidente Rajoy nunca saldrá adelante. La escalada de violencia entre Estados Unidos y Corea del Norte se ha tomado un descanso al menos mediático. Todo parece llegar al verano en una aparente calma tras una primera mitad de año de vértigo, pero esa calma es una calma tensa. Es la calma chicha a la que temen los curtidos navegantes.

Porque en el silencio de esa calma siguen muriendo ahogados centenares de refugiados en nuestro mar, los casos de corrupción siguen apareciendo a un ritmo tan brutal que ha logrado desmovilizar por cotidianizarlos y el clima, el silencioso clima, va dando imperceptibles pasos cada vez más rápidos hacia el colapso. No es ni mucho menos un escenario como para tranquilizarse.

Si lo es para reorganizarse, para aprovechar esta aparente pausa para retomar fuerzas y afrontar las batallas que tenemos por delante con energía, alegría y firmeza. En Alandar queremos utilizar este tiempo de verano (os lo contamos dentro) para montar nuestro propio programa de radio y lanzar una potente web que sirva para replicar vuestra voz y nuestra voz a todos los rincones. Porque ahora, justo ahora, no nos podemos permitir parar.