«El crecimiento económico es para la sociedad moderna una especie de ídolo a cuyo altar sacrificamos todo»

Entrevista a Pablo Martínez Osés, investigador en La Mundial

Pablo Martínez Osés es uno de los mayores investigadores en nuestro país de eso que se ha dado en llamar coherencia de políticas para el desarrollo, un motor fundamental para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Hace ya dos años nuestro país firmó, junto al resto de los Estados integrantes de las Naciones Unidas, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que conforman la agenda 2030. Una oportunidad para lograr la igualdad global que no se logró con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Pablo Martínez Osés lleva años estudiándolos y cree que la coherencia de políticas puede ser la clave para lograr la transformación sistémica que el mundo necesita.

¿En qué consiste este concepto de la coherencia de políticas?

Debemos hablar de coherencia de políticas para el desarrollo, porque la coherencia de políticas es que haya políticas coherentes. Si queremos políticas coherentes con el miedo, con el odio al otro y con la concentración de la propiedad en cada vez menos manos tenemos el marco de políticas neoliberales que son muy coherentes con esos principios. Por eso hablamos de coherencias de políticas para el desarrollo. ¿De qué desarrollo hablamos? Hablamos del desarrollo, sin entrar en detalles, de la doctrina de Naciones Unidas, del desarrollo humano, marco de sostenibilidad ambiental. ¿Qué dice la coherencia de políticas? Habla de que todas y cada una de las políticas públicas, independientemente de que sean unas políticas comerciales, fiscales, sociales… todas tienen que incorporar los principios de ese desarrollo humano y sostenible en su diseño, en su orientación y en sus propios fines.

¿Cómo podría ayudar introducir este concepto de coherencia de políticas al desarrollo para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible firmados en 2015?

Pablo Martínez Osés investiga en La Mundial y se ha convertido en uno de los mayores expertos en coherencia política

Pablo Martínez Osés, en un momento de la entrevista. foto Rodrigo Vázquez

Amina Mohammed, la principal asesora del secretario general de Naciones Unidas para la construcción de esta agenda 2030 que es la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dijo que el enfoque de coherencia de políticas era imprescindible a la hora de tratar de cumplir con los 17 ODS. La propia declaración de los 17 objetivos insiste no sólo en que esta ageda es universal, es decir, todos los países tienen metas que cumplir. O, dicho de otra forma, ningún país está adecuadamente desarrollado desde esa lógica del desarrollo humano y sostenible, todos tienen deberes que hacer. Pero además de universal es, insiste la declaración, una agenda integral. Ninguno de los 17 objetivos se puede cumplir por sí solo de una manera unilateral. Es preciso abordar las interconexiones que existen entre las políticas alimentarias, comerciales, de paz y de seguridad…

Hace poco presentabais el Índice de Coherencia de Políticas, una metodología muy concreta. ¿Podría ser una alternativa a los ODS?

Debe tomarse más como un complemento al cumplimiento de los ODS, no tanto una alternativa. Los ODS tienen que ver con la transición del modelo de desarrollo, la transición del modelo económico, nos afirma que estamos explotando sobremanera el planeta, que estamos acabando con las posibilidades de una sociedad de carácter universal donde las personas sean tenidas en cuenta por su dignidad y no por su capacidad de acceso a determinados recursos o por sus poderes adquisitivos. Esas transiciones están planteadas en el diagnóstico de la agenda pero están señaladas con ciertas contradicciones. Ahí es donde este Índice de Coherencia de Políticas sirve para poner en tela de juicio los elementos que tienen que ver con la identificación entre modelo de desarrollo y crecimiento económico. Esta es demasiado fuerte en la agenda. En el objetivo octavo se habla de crecimiento económico. Aunque se quiera acompañar de muchos apellidos, sostenible, inclusivo y algún otro, lo cierto es que el crecimiento económico es para la sociedad moderna una especie de ídolo a cuyo altar sacrificamos todo. Sacrificamos las políticas sociales, la educación de nuestros hijos, el acceso universal a la salud, las rentas mínimas, sacrificamos cualquier cosa que haya que sacrificar con tal de tener a final de año un indicador positivo, un índice, que es el PIB, en clave positiva. Nosotros lo que hemos hecho con el Índice es decir que es posible medir el progreso de las sociedades desde la perspectiva de coherencia y no desde la perspectiva de un indicador monetarizado que sólo mide bienes o servicios monetarizados como hace el PIB. Esa idea de que se pueda establecer un ranking de países en función de cómo sea su índice de coherencia de políticas con ese desarrollo del que estábamos hablando antes, a mí me parece que es un complemento importante a la hora de poder establecer recomendaciones políticas a los gobiernos sobre cómo deben aplicar o cómo deben interpretar esta agenda 2030.

En España, ¿se toma en serio la coherencia de políticas? ¿Las instituciones saben que existe, que esto es una herramienta de trabajo?

Es espectacular el interés que está habiendo por parte de numerosas instituciones españolas, con algunas excepciones. Una muy importante es la excepción de la administración general del Estado. El gobierno estatal no ha asumido todavía este discurso con la suficiente fuerza. Sin embargo, hay administraciones autonómicas y locales que han entendido que este enfoque puede poner en valor muchas de las cosas que se están haciendo pero que están en el último cajón de una política sectorial como la política de infancia y familia o como la política ambiental de ese municipio. Tiene que abordarse, como dice Naciones Unidas, de manera simultánea en las cuatro dimensiones de la doctrina del desarrollo. La dimensión económica, la dimensión ecológica, la dimensión social y la dimensión política, que también hace referencia a la participación y a las relaciones de poder. Eso quiere decir que las transformaciones a las que apunta la agenda 2030 son transformaciones que hablan de profundizar la democracia, la transición hacia un modelo de sostenibilidad ecológica, las transformaciones hacia un modelo de carácter social, donde la economía esté centrada en los derechos de las personas.

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