Entrevista a Victoria Donda, diputada de la nación por Libres del Sur, sobre la coyuntura social argentina.

 

 Por Daniel Benadava

¿Por qué el gobierno relativiza lo sucedido en la última dictadura argentina?

Desde muchos despachos de la Casa Rosada no dudan en desarrollar “el negacionismo” en relación al número de desaparecidos y los resultados económico-sociales de su proyecto político. Gran parte de los integrantes del gobierno está estrechamente ligada a sectores que participaron o que reivindican la dictadura.

¿Implica esto un retroceso en materia de derechos humanos? 

No es un retroceso, pero sí estamos ahora en una actitud defensiva. Es fundamental que los juicios de lesa humanidad se realicen y lleguen a su fin para que cerremos esta etapa tremenda con verdad y justicia; para que nunca más suceda algo así. Es muy preocupante que la Procuraduría de Lesa Humanidad haya planteado que durante el 2016 hubo una bajada de ritmo en la realización de los juicios. Sería gravísimo que el Estado se corra de este recorrido judicial, esperando sencillamente la muerte de los genocidas para no llegar a la verdad.

¿Las fuerzas de seguridad tienen “aval” para actuar con mano dura?

Hubo fallos judiciales en ese sentido y la mirada cómplice de funcionarios alienta esa actitud policial. No es que se cortaron solos. La brutal razzia en un comedor comunitario; la detención de dos militantes del Evita que protestaban por un corte de luz; la “demora” que sufrió una integrante de La Garganta Poderosa por intentar frenar una detención ilegal de un menor; la razzia post marcha del 8M muestran que esas son prácticas cada vez más habituales en las policías en atropello a los derechos humanos.

Entrevisya con Victoria Donda, diputada de la nación por Libres por el Sur¿Qué actitud adopta la sociedad?

Hay una sociedad muy movilizada, estos casos que menciono salieron a la luz pública gracias a las personas que en esos momentos estaban alrededor de esos hechos (sin ser parte de ellos), que solidariamente percibieron esas actitudes policiales como injustas y salieron en defensa de las víctimas de violencia institucional. Claro que el discurso mano dura también tiene acervo en un sector de la sociedad, pero no creo que sea mayoritario.

¿Por qué la policía reprimió a docentes mientras instalaban una “escuela itinerante” en defensa de la educación pública?

Tiraron gas pimienta y detuvieron a cuatro docentes y pusieron cientos de policías armados, en una manifestación totalmente pacífica. Fue otro ataque a la educación pública por parte de un gobierno que la desprecia y no duda en ponerla como en un “costo ajustable” a sus necesidades financieras; que se refleja claramente en la prepotencia con la que viene llevando a cabo la negociación docente para que los maestros acepten tener salarios por debajo del nivel de pobreza. Así, buscan amedrentar a todos los trabajadores.

¿Qué pueden hacer los movimientos sociales para que se respeten los derechos humanos?

Luchar, movilizarse, organizarse y reclamar, en defensa total de los derechos humanos de hoy: por el trabajo, la comida en los comedores, la atención médica, etc. Si ellos no estuvieran, un enorme sector social estaría desbordado, abandonado, porque los movimientos sociales le llegan y contienen a un sector al que el Estado aún no llega y pareciera que cada vez menos llegara.