Por James Alexander Areiza Bolívar*

Ciudad Don Bosco es una obra social católica de carácter privado dirigida por la comunidad salesiana que ofrece sus servicios en los sectores de parroquias, educación formal, educación para el trabajo y el desarrollo humano, protección-prevención y empresa productiva, donde evangeliza educando a la niñez, adolescencia y juventud, en situación de vulneración y alto riesgo; en comunión con los laicos, el Estado, la familia y otros grupos de interés, como aporte pastoral de calidad a la Iglesia y a la sociedad colombiana, contribuyendo a la transformación de la cultura y a la formación de buenos cristianos y honrados ciudadanos.

Valores institucionales: los valores humanos y cristianos en los cuales se manifiesta el carisma salesiano son múltiples;  sin embargo, queremos potenciar aquellos valores capaces de incidir con mayor propiedad y de hacer mucho más eficaz el desarrollo de la misión:

Vida interior – seguimiento de Cristo

Fraternidad – comunión

Servicio – presencia corresponsable

Ciudad Don Bosco cuenta con el modelo pastoral-psicosocial, el cual favorece bajo tres pedagogías (pedagogía de la confianza, pedagogía de la esperanza, pedagogía de la alianza) herramientas de formación integral a toda la niñez, adolescencia y juventud que se encuentra en nuestros programas. Es por ello que dentro de este proceso,  a lo largo de la historia de Ciudad Don Bosco en estos 52 años de existencia, hemos trabajado en la construcción de paz, donde el componente de no violencia y ciudadanía es un ejercicio transversal.

Para ello tenemos varios programas que dan cuenta de este trabajo con la población vulnerable y necesitada de Medellín, Antioquia y Colombia.

  1. Programa Patio Formando para la Vida: internado con población de situación de vida en calle en edades de 8 a 12 años.
  2. Programa Forjadores de Esperanza: internado con población en situación de vulneración en edades de 12 a 14 años.
  3. Programa Proyección para la vida: internado con población en situación de vulneración en edades de 15 a 18 años.
  4. Programa Caminos de Amistad: externado con población en situación de desescolarización y vulneración con edades entre los 7 y 18 años.Programa Dejando Huellas: externado con población en situación de desescolarización y vulneración con edades entre los 7 y 18 años en el municipio de Amagá.
  1. Programa CAPRE construyendo Sueños: internado con población desvinculada de los grupos armados ilegales.
  2. Programa Derecho a soñar: apoyo psicosocial con población en situación de vulneración y vida en calle en las zonas periféricas de la ciudad de Medellín.

Todo este camino es articulado y garantiza que los niños, adolescentes, jóvenes y sus familias cuenten con apoyo integral para responder a las necesidades de la ciudad.

[quote_right]Desde hace 15 años en Ciudad Don Bosco se ha venido trabajando una cultura de la legalidad, de formación humana para la paz, la reintegración, el perdón y la reconciliación[/quote_right]

Con el CAPRE construyendo sueños contamos con un ejercicio bien importante, donde se potencializa toda una dinámica de fortalecimiento en la paz interior y exterior.

Para ello nos remitimos un poco a la historia. Colombia ha sufrido en los últimos años un conflicto armado entre guerrillas, paramilitarismo y gobierno, todo porque la inequidades y desigualdades en la nación son cada vez más evidentes y hace 52 años, cuando nace una de las guerrillas más fuertes las FARC, lo hace porque el Estado colombiano es incapaz de responder a las necesidades de la población y a través del tiempo esta situación no fue atendida.

A través de estas décadas se han generado desplazamientos forzados, muerte, pobreza, narcotráfico, desilusión. Hoy tenemos un gran momento donde se ha firmado un tratado para dejar las armas con las FARC y se ha iniciado un proceso de negociación con la guerrilla del ELN. Son factores determinantes para que nuestro trabajo tenga una relevancia importante, ya que desde hace 15 años en Ciudad Don Bosco con el programa Capre Construyendo sueños se ha venido trabajando una cultura de la legalidad, de formación humana para la paz, la reintegración, el perdón y la reconciliación.

Los jóvenes de Colombia rechazan cualquier forma de violencia apostando por la Paz

Grafiti en Ciudad don Bosco. Foto: Alberto López Herraro JyD

Esto ha sido eficaz porque se ha comprendido que nuestros jóvenes son seres humanos víctimas de la violencia y han ido logrando identificarse con una sociedad que les quiere acoger y percibir con agentes de paz y humanidad.

Este proceso tiene unas variantes importantes anteriormente descritas, entre ellas su gran objetivo:

Objetivo general: atender adolescentes y jóvenes desvinculados de los grupos armados al margen de la ley y bandas criminales, formándolos para la autonomía y la reintegración familiar, educativa, formativa, social y laboral; a través del proceso administrativo de restablecimiento de derechos y el sistema preventivo de Don Bosco, desde las cuatro dimensiones de la pastoral juvenil salesiana (educativo-cultural, educación a la fe, experiencia asociativa y dimensión vocacional) como buenos cristianos y honrados ciudadanos en la casa de protección especializada.

Objetivos específicos:

Generar un ambiente de confianza que garantice el inicio de la transformación de las condiciones de vida actual para los adolescentes, jóvenes y sus familias, que comienzan su proceso de restablecimiento de derechos.

  • Identificar con los adolescentes y jóvenes su rol como protagonistas de su historia de vida a partir de la reconstrucción de la misma, del fortalecimiento de su seguridad personal y la responsabilidad frente a su proyecto de vida.
  • Garantizar que los adolescentes y jóvenes que egresan hayan alcanzado los objetivos propuestos por el programa.

Mantener el contacto con los adolescentes y jóvenes luego del egreso  para conocer su ubicación y orientarlos una vez fuera de la institución.

El objetivo es la inserción en la sociedad

Mirando al futuro. Foto: Alberto López Herrero. JyD

Todo esto se logrará bajo una estrategia de humanización de su proceso, donde enfocamos nuestras fuerzas en la pastoral psicosocial, partiendo de una realidad que sigue vigente en nuestro contexto colombiano: la inequidad y la injusticia social. Formamos a nuestros chicos y chicas en resiliencia para que la sociedad que les recibe luego de su proceso no influya negativamente en cada uno de ellos; la formación en no violencia desde el pacto de convivencia posibilita una mirada sociocultural positiva y en valores.

Al mismo tiempo nuestro país sigue preparando un escenario para el postconflicto con la guerrilla de las FARC y esto suma como esperanza para fortalecer nuestras dinámicas de reintegración sociofamiliar y cultural. Además, como mencioné anteriormente, la guerrilla del ELN se encuentra en diálogos que permiten a su vez seguir pensándonos como una sociedad que debe prepararse para la reconciliación y el perdón con justicia social y equidad. Esto incentiva miedos, compromisos, desánimos en cada chico o chica pero es allí donde rescatamos el sentido humano, educamos desde una ética ciudadana y orientamos todo esto como una oportunidad para que sus proyectos de vida se fortalezcan aun en medio de las dificultades de pobreza y violencia.

De este modo, la sociedad colombiana debe reconfigurar sus deseos de desarrollo social a partir de acuerdos y negociaciones con la insurgencia y es desde este elemento que brindamos en Ciudad Don Bosco una mirada desde lo personal como proceso de armonía y esperanza que brillan en nuestros jóvenes del CAPRE y favorecen de esta manera un progreso personal que pasa por el desarrollo social.

Por tanto, pensar en una cultura de paz implica para todos -en especial nuestros jóvenes y comunidad educativa pastoral- plantear una reestructuración de personas y de relaciones para construir un tejido social que se sustenta en una comunidad. En efecto, nuestros jóvenes víctimas reciben esta formación en ciudadanía y se convierten en actores corresponsables de cambio social.

Así pues, para lograr este trabajo contamos con dinámicas cotidianas como:

  • Levantarse temprano.
  • Realizar sus aseos personales y de la casa.
  • Participar en la formación académica y formación técnica.
  • Participar en los talleres de formación humana (vida saludable, desarrollo de potenciales, construcción de ciudadanía y fortalecimiento personal y familiar).
  • Participación juvenil en el pacto de convivencia.
  • Participación en clubes juveniles y desarrollo cultural.
  • Atención individual interdisciplinaria.

Esta dinámica es argumentada desde un proceso pedagógico que al inicio de este escrito se nombró como eje articulador y es importante desarrollarlo para comprender la esencia de nuestro trabajo pastoral- psicosocial:

Los jóvenes soldado superan sus temores y se insertan en la sociedad gracias a la educación

Orgullosos del pasado superado. Foto: Alberto López Herrero JyD

Pedagogía de la Confianza tiene como principio una fe inquebrantable en la posibilidad de educar al adolescente o joven y se convierte en una conquista desde el ingreso a su primera etapa. Se busca que los destinatarios generen vínculo y se adapten a la dinámica institucional desde la metodología del Movimiento Juvenil Salesiano y se identifique como persona, como parte de una institución que es casa que acoge, familia y fe. En este proceso se reconoce como ser con fortalezas y aspectos a mejorar, conoce y cumple el pacto de convivencia. Esta posición, que debe hacérseles sentir en cada intervención, les brinda la acogida necesaria para ser reconocidos desde su ser, más allá de sus condiciones y dificultades. Esto hace posible que todos los adolescentes y jóvenes,  tengan un proceso favorable de acogida y adaptación, lo cual permite a su vez que el equipo interdisciplinario identifique las condiciones de ingreso y establezca un diagnóstico y plan de atención integral para cada uno.

Pedagogía de la Esperanza, que en el Proyecto Educativo Pastoral Salesiano (PEPS) significa ofrecer el mejor terreno para permitir al destinatario arraigarse en su herencia familiar, social y cultural y proyectarse con alegría al futuro y a su sociedad.  Esto se logra en el nivel de amistad y proyección a través de un acompañamiento continuo de cada una de las áreas de la atención interdisciplinaria, tanto a nivel individual como grupal y comunitario, genera en los destinatarios procesos de participación y protagonismo a través de estrategias como la formación cultural, académica, espiritual, técnica y del buen uso del tiempo libre, donde se fortalece la resiliencia y se motiva para afianzar su ciclo vital. Además, se involucra a la familia o red vincular de apoyo como corresponsables en el Proceso de Restablecimiento de Derechos para que estos sean gestores de su propio desarrollo y cuenten con las herramientas que les permitan superar las situaciones.

Pedagogía de la Alianza, en tanto se busca una alianza con el destinatario y el grupo de este como posibilidad, tanto de socialización como de inserción al mundo social, no solo como instrumento para desarrollar la responsabilidad en las relaciones con los otros sino también el de constituir un compromiso de los adultos y la comunidad involucrados en la educación del ellos para apoyar la continuidad de su desarrollo.

[quote_right]En Ciudad Don Bosco se educa contribuyendo a la transformación de la cultura y a la formación de buenos cristianos y honrados ciudadanos[/quote_right]

El equipo interdisciplinario fundamenta en la Pedagogía de la Alianza la sensibilización y Preparación para el Egreso. Se realizan acuerdos frente a la implementación y mantenimiento de condiciones para el bienestar del adolescente o joven, en su medio familiar o vida independiente; se orienta a la familia o red vincular para la garantía de su continuidad en los servicios de educación, salud, recreación, además de que se brinda información sobre las oportunidades o servicios en la ciudad o entorno próximo a los que puedan acudir para servicios de protección y la forma en que pueden acceder a ellos.

En definitiva, la articulación y ejecución de cada uno de estas pedagogías en el CAPRE se desarrolla con base en la elaboración de un cronograma anual previamente planeado por el  equipo Interdisciplinario. Como estrategia de seguimiento se cuenta con el plan operativo, donde se configura todas las actividades y da cuenta de un resultado del programa y posible impacto en la sociedad. Y como impacto tenemos experiencias exitosas jóvenes laborando en grandes empresas, formando sus propias familias, estudiando en instituciones universitarias, jóvenes reintegrados en sus familias, jóvenes siendo educadores de otros jóvenes en el programa. En fin, siendo ejemplo de cultura de paz en la sociedad, siendo humanos y humanizando la vida de otros.

*James Alexander Areiza Bolívar es coordinador General de Programas de Protección de Ciudad Don Bosco