El modelo Madrid contra los carriles bici

Al empezar cada libro de comics de Asterix sabías que te ibas a encontrar un pequeño mapa del imperio romano y una lupa que señalaba a la actual zona de Bretaña donde “un grupo de irreductibles galos resistían al poder del César”. Ellos eran felices llevando a cabo su vida ordinaria, pero los poderes representados por los romanos se esforzaban, no con mucho éxito, en conquistar esa última parte de Europa que siempre quedaba de forma independiente. En el mundo del ciclismo urbano madrileño está ocurriendo algo parecido. No son muchos los que se mueven en bicicleta por Madrid, pero cada día son más y lo han hecho sin esperar a que se les asigne un pequeño espacio en las calles, sino tomando lo que les pertenece, la calzada, respetando a los usuarios más débiles en la calle, los peatones que van por la acera y sabiendo que lucharán contra cualquiera por defender lo que es suyo.

Construcción de las ciudades en Europa y España

El uso de la bicicleta en Madrid ha crecido sin necesidad de vías segregadas

Ciclista circulando por el centro del carril. Foto: @MadridCycleCuqui

Hace muchos años se promocionaba turísticamente al país diciendo que España es diferente y sin duda es cierto, al menos en este tema del uso de la bicicleta. En las últimas décadas del siglo XX el crecimiento de las ciudades españolas se hizo pensando en un único punto de interés, el automóvil privado. Las calles quitaban espacio al peatón, los ritmos de los semáforos se pensaban para las velocidades de los coches, aunque para cruzar una arteria como la castellana haya que esperar dos ciclos semafóricos y ningún peatón se queje. Por otra parte en el norte de Europa, especialmente en los Países Bajos y Dinamarca, se construyó una amplia red de carriles bici que respondían a una demanda por el uso común de la bicicleta como transporte urbano, pero también por el uso sin “molestias” de los coches en esas ciudades. Si estaban separados físicamente, los coches, podrían ir a la velocidad que quisieran sin ningún obstáculo en la calzada.

Sin embargo hablando de las diferencias, seguramente producidas por el clima, el reparto modal del transporte en una ciudad como Madrid, pese al gran número de coches que se ven en las calles, dice que el uso del coche como opción para ir al trabajo es menor que en ciudades como Amsterdam o Copenhagen. La razón es que el número de personas que en Madrid utilizan el transporte público o pueden ir a pie al trabajo es realmente alto. No todo lo hacemos mal. Muchas de esas personas que en España caminan cogen la bici en Europa.

El modelo Madrid

Aunque siempre ha habido personas que quisieron usar la bici por Madrid, hace un par de años se produjo algo así como una tormenta perfecta que permitió a la bicicleta y a las personas que la utilizaban tomar conciencia de que tienen un espacio en la calzada junto al resto de vehículos. Por una parte, una normativa local que legitima la La razón es que el número de personas que en Madrid utilizan el transporte público o pueden ir a pie al trabajo es realmente alto. No todo lo hacemos mal.circulación de las bicicletas por el centro del carril, lo que obliga al resto de vehículos a cambiar de carril para adelantar, haciendo a esta una maniobra más segura debido al espacio que se respeta entre ambos. Por otra parte, el desarrollo de un sistema de bicicletas públicas que, por primera vez, estaba basado por completo en bicicletas eléctricas, que facilitan la circulación en una ciudad con una orografía no demasiado favorable. Por último, la falta de recursos del Ayuntamiento hizo que este optase por no construir vías segregadas, sino que pintase ciclocarriles en uno de los carriles de calles de más de un carril por sentido, en principio en el centro, pero la idea se fue expandiendo -al comprobar que funcionaba- a buena parte del resto de la ciudad.

Estas condiciones que se han expuesto han permitido un crecimiento sostenido pero constante del número de ciclistas urbanos en Madrid en los últimos años. Es cierto que el reparto modal sigue ofreciendo entre un 1 y un 2% de los movimientos, pero siguen faltando medidas que compliquen el movimiento en automóvil, ya que los números de peatones siguen siendo formidables. Si queremos reducir la contaminación no se trata de cambiar peatones por ciclistas, sino de eliminar automóviles particulares a cambio de transporte público o bicicleta.

Los nuevos carriles bici de Madrid

La asociación Madrid Ciclista quiere el empoderamiento de los ciclistas para que puedan usar toda la calzada

Ciclista circula sin miedo junto a un taxi madrileño. Foto: @MadridCycleCuqui

En los últimos meses el Ayuntamiento de Madrid ha realizado obras o trabajos de pintura en algunas calles que segregan de una forma u otra a la bicicleta del modelo en el que ha crecido en los últimos años. Ante eso algunos ciclistas urbanos se han asociado para poder decir que están en contra de estas medidas que, según Amalia Salvador, miembro de la asociación Madrid Ciclista, «los carriles bici hacen más peligrosa la circulación, no llegan a todos sitios ni evitan las intersecciones y en estas la posición segregada hace más peligrosa la interacción entre bicicleta y el resto de vehículos o los peatones».

Comentan desde Madrid Ciclista que los ciclistas que utilizan un carril bici tienen una sensación de seguridad que no es real y, una vez se termina el carril bici, suelen optar por la acera, lo que pone a los peatones en una posición clara de debilidad ante una velocidad muy distinta. Al mismo tiempo se quejan: «Se había conseguido que los conductores respetasen a los ciclistas y su velocidad, desde que han aparecido los carriles bici ha aumentado la violencia verbal hacia las bicis porque su creación supone una deslegitimación de su posición».

Guerra abierta

Las diferentes posiciones entre los ciclistas madrileños han abierto una brecha entre ellos de comunicados y diálogos en redes sociales por parte de usuarios individuales o de asociaciones. Pero, como vuelve a comentar, Amalia Salvador lo tiene claro: «No vamos a permitir ninguna actuación del Ayuntamiento que deslegitime o quite seguridad a la bicicleta ni, por supuesto, al peatón».

Pese a todo, desde la corporación madrileña continúan con las creación de infraestructuras, con las cuales –aseguran- crecerá la bicicleta sin ofrecer a la opinión pública los datos de las mediciones actuales con las que comparar en un futuro.

 

 

El autor

Desde hace un par de años tengo la suerte de escribir en Alandar. Me encanta buscar y encontrar a Dios en la cultura actual. Toda la vida he estado unido a los salesianos y en la actualidad continúo colaborando con ellos.

1Los lectores comentaron

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  1. Luis en 8 Mayo, 2017

    Muy buen artículo y buen análisis de la bici en Madrid, la más libre de Europa.

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