Todo comenzó con una fiesta

Todo comenzó con una fiesta

Todo comenzó con una fiesta. No será la primera vez que encontremos a Jesús festejando y celebrando. Sabemos que no escatimaba en proximidad, en afecto y ternura, en fiesta, en canto y corazón agradecido.

Alrededor de la mesa fue restañando heridas, acogiendo historias, rehaciendo humanidad. Los evangelios lo presentan como a un hombre al que le gustaba celebrar la vida con esa medida tan propia del Espíritu, remecida, rebosante. Aquello le trajo más de una crítica: «Comilón y borracho» llegaron a llamarle, «amigo de recaudadores y pecadores», con quienes comparte de igual a igual el pan de la vida.

Jesús a las mujeres

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Vosotros quedaos en la ciudad

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Los relatos lucanos de la resurrección conservan una invitación a los discípulos: “vosotros quedaos en la ciudad” (Lc 24:49). Una palabra de Jesús resucitado que…

Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso

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¿Impaciencia, postmodernidad… o anhelo del Reino?

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“Ni Jesús ni Pablo quisieron fundar el cristianismo”

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