Las religiones como vínculo de pacificación

  • por

Por Inmaculada González Villa*

El pasado 2 de junio diferentes tradiciones y entidades religiosas de Madrid se reunieron en la Mezquita Central de dicha ciudad, para un acto interreligioso por la paz y la acogida de los refugiados y migrantes.

El encuentro tenía como objetivo mostrar a la sociedad que, más allá de nuestras diferencias, nos une la fuerza de nuestras espiritualidades, las cuales nos urgen a todos, sea cual sea nuestro credo, a encontrar caminos donde unir nuestras fuerzas hacia metas comunes en favor de la dignidad y los derechos de la humanidad, a trabajar juntos por un mundo más humano, más justo, más equitativo y más fraterno.

Al comenzar el acto, a las 19 horas, el patio de la mezquita estaba a rebosar, la respuesta a la convocatoria había sido masiva. Ante nuestros ojos contemplábamos hecho realidad el rostro que soñamos de una humanidad en armonía, plural en razas, pueblos y credos. Hombres y mujeres, jóvenes, ancianos y algunos niños, habían acudido con el deseo de ofrecer a este “nuevo continente de los desplazados” un gesto de fe, de solidaridad y esperanza de futuro. Las palabras del profeta Joel 2,28 nos vinieron a la mente, lo que contemplaban nuestros ojos no era un sueño, era una realidad: “Y sucederá que, después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones”.

Oración interreligiosa por la paz en la mezquita central de Madrid en TetuánLos más ancianos, a pesar de sus dificultades de movilidad, estaban allí, en primera fila, ayudando a soñar y a mantener la esperanza a los más jóvenes. El canto de dos jóvenes de la mezquita, los hermanos Aiman y Usama Achiri, inició el acto, nos puso en situación y nos abrió el corazón: “Refugiado soy. ¿Quién habla de mí? ¿Quién sabe de mí?”.

A continuación, el imán de la mezquita, Riay Tatary (UCIDE), pronunció unas palabras de saludo: “Os doy la bienvenida a esta casa, la casa de todos –dijo- la casa de oración, la casa de la paz y de misericordia”. En nombre de la organización, Evaristo Villar, como presbítero de la Iglesia Católica Romana, saludó a los asistentes diciendo: “Gracias por haber respondido tan masivamente a este acto por la paz y la acogida. Muchas de las tradiciones religiosas presentes en Madrid hemos querido sumarnos a esta propuesta”.

Durante la primera parte del acto se hizo una presentación de la realidad expuesta por Ángel Domenech, de la Plataforma Evangelio, Justicia y Derechos Sociales y Shaima Sarquini, una joven de la comunidad musulmana. Diferentes imágenes fueron visualizando la dolorosa realidad. Ruta de los Balcanes, concertinas de Ceuta y Melilla, el inmenso ataúd en que se está convirtiendo el Mediterráneo, las guerras, las hambrunas, persecuciones religiosas… Y ante tanto dolor, la Europa de los derechos humanos, mientras tanto, levanta alambradas y fronteras para librarse de las personas refugiadas y migrantes.

Dos jóvenes de la Comunidad Baha’i cerraron este momento con el canto de El color de tu corazón. “No quisieron ver más allá del color de tu piel, no quisieron ver el color de tu corazón…”.

[quote_right]Contemplamos hecho realidad el rostro que soñamos de una humanidad en armonía, plural en razas, pueblos y credos[/quote_right]

A continuación, mediante un diálogo ágil, a la vez que incisivo y claro, tres personas presentaron las causas de esta dramática situación. Los dos jóvenes musulmanes concluyeron este apartado con una canción en su propia lengua a través de la cual expresaron los sentimientos que experimenta un refugiado cuando abandona su país y le gritan que lo olvide para siempre.

“Mea culpa”

Un momento importante del acto fue el que se llamó “Mea culpa de las religiones”. Las entidades convocantes considerábamos que no se podía condenar hoy la violencia generada por algunos grupos fundamentalistas religiosos sin reconocer que los seguidores de las diferentes religiones, en distintos momentos de la historia, distorsionamos también el mensaje profético y de bondad que estas encierran y fuimos también fuente de división y conflicto.

“La religión mal entendida y mal vivida, el miedo y el rechazo a lo desconocido, los prejuicios y la soberbia de creerse dueño y poseedor de la única verdad, nos han llevado, a veces, a ver en ese ‘otro’ diferente a nosotros, un enemigo y no un hermano”.

Las religiones contribuyen a transformar el interior del ser humano, ayudándole a superar su egoísmo y sus rencores, a perdonar, a asemejarse más al Dios compasivo y misericordioso. A pesar de nuestros errores pasados, hoy tenemos en nuestras manos la oportunidad de vencer las barreras que nos impiden acercarnos al otro, conocerle y acogerle tal como es. El camino es el diálogo, la escucha y el conocimiento mutuo.

[quote_left]Ante tanto dolor, la Europa de los derechos humanos levanta alambradas y fronteras para librarse de los refugiados y migrantes[/quote_left]

Somos parte de una misma familia humana, que tiene su riqueza en su diversidad y pluralidad. Unidos, podemos superar prejuicios y convivir pacíficamente. Es nuestra responsabilidad y nuestro deseo trabajar por ello.

El maestro Neyzen, Hamza Castro, con su flauta ney y su música sufí, supo crear el clima adecuado para acoger e interiorizar todo lo vivido hasta ese momento.

En la segunda parte del acto, se dio voz a ocho de las tradiciones religiosas presentes en la asamblea, para que transmitieran, desde sus convicciones y espiritualidad, un mensaje de acogida y de paz. Esto se hizo a través de los testimonios de Riay Tatary, imán y presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE); José Luis Segovia, vicario episcopal de Pastoral Social e Innovación, del arzobispado de Madrid de la Iglesia Católica Romana; Ricardo Moraleja, pastor de la Iglesia Evangélica Española (IEE); Yael Cobano, de la Comunidad Judía Reformista de Madrid; Avelina Frías Velázquez, codirectora del Centro Budista Shambhala de Madrid; Yoel Yerra, de la asociación para la consciencia de Krishna; Nueria Vahdar Owrang, de la Comunidad Baha’i de España; y Alejandro Medel, pastor de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana (ICM).

Entre algunas de sus palabras, recordamos las de Yoel Yerra: “Aunque los aquí presentes no tenemos en nuestras manos poder para abrir las fronteras y acoger a todas estas personas que están huyendo de la guerra, la desgracia y la desesperación, tenemos nuestra palabra y la posibilidad y el deber de usarla para instruir y educar a los que nos rodean en los más altos valores humanos y espirituales que no entienden de credos, género o nacionalidad, sino que nos hablan de la verdadera esencia del alma: el amor incondicional a Dios y nuestra condición inherente de ser servidores de toda la humanidad”.

[quote_right]La religión mal entendida, los prejuicios y la soberbia de creerse dueño y poseedor de la única verdad, nos han llevado a ver en el “otro” diferente a nosotros un enemigo y no un hermano[/quote_right]

A continuación, representantes de todas las tradiciones religiosas presentes en el acto, compartieron un gesto común por la paz que consistió en la construcción de una gran paloma elaborada con las piezas de un puzle. Finalizó con el Himno de la Alegría cantado por todos, en el que el estribillo resonaba con fuerza y esperanza en medio de nosotros a una sola voz: Ven, canta, sueña cantando, vive soñando el nuevo sol, en que los hombres volverán a ser hermanos.

Al finalizar el acto, Evaristo Villar recordó las palabras de Albert Einstein: “Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz”.

Por último, se dio lectura al manifiesto Religiones por la acogida y la paz,  fruto del cuidadoso camino de preparación de este encuentro, realizado entre todos y firmado por 18 tradiciones y entidades religiosas.

 *Inmaculada González Villa es presidenta de la Asociación Ecuménica Internacional

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.